Archivos de la Categoría: Reseñas

Viaje al pasado. Stefan Zweig

Viaje al pasado. Stefan Zweig
Barcelona: Acantilado, 2009

 

Había amado a aquella mujer desde su primer encuentro, pero, a pesar de la irresistible pasión que dominaba sus sentimientos, filtrándose en sus sueños, le faltaba algo decisivo que conmoviera su ser: tomar conciencia de que, al margen de excusas, lo que se empeñaba en ocultarse a sí mismo bajo el nombre de admiración, respeto o afecto, hacía tiempo que se había convertido en puro amor, un amor obsesivo, desatado, ardiente.

El amor ha brotado en el corazón de Ludwig, nuestro protagonista. Él es un joven empleado en el que el director de la compañía para la que trabaja ha depositado toda su confianza gracias a su trabajo y tesón. El destino hace que la mujer de éste se cruce en su camino y ya nada será igual.  El amor por esa mujer se apodera de toda su alma, de todo su ser. También el de ella.

Ni él la había atraído a sí, ni ella a él; habían ido el uno al otro, como arrebatados por una tempestad, uno con otro, uno en otro, precipitándose inconscientes en un abismo insondable, sintiendo al hacerlo una dulce y ardiente impotencia…

Pero de igual modo que el destino los unió, éste cruel, los va a separar. Una oportunidad de trabajo a muchos kilómetros de distancia les va a separar. Él tiene que marcharse. Dos años será el tiempo de separación. La guerra aparece y el tiempo se hace mayor. Los años transcurren y el amor se va diluyendo en el recuerdo. Y una vez más el destino les da una oportunidad. El reencuentro es posible. Habrá pervivido el amor.

Y, de repente, se dio cuenta de que la serenidad que habían mantenido mientras  hablaban era falsa, que en alguna parte todavía quedaba algo sin resolver, algo por solventar en su relación, y que aquella amistad no era más que una máscara puesta artificialmente sobre un rostro nervioso, inquieto, turbado por la confusión y la pasión.

Hay algo inconcluso en su vida. Quieren terminarlo pero el pasado se hace presente y no se lo permite. Quiénes son, en qué se han convertido, existe la esperanza.

En el viejo parque solitario y gélido, dos sombras buscan su pasado.

¿Acaso no eran ellos mismos esas sombras que buscaban su pasado dirigiendo absurdas preguntas a un entonces que ya no era real?

 

Stefan Zweig en la Biblioteca Universitaria UPM

 

La mujer de la libreta roja. Antoine Laurain

La mujer de la libreta roja
Antoine Laurain
Barcelona: Salamandra, 2016
Traducción de Palmira Feixas Guillamet
Título original: La Femme au carnet rouge (2014)

 

Todo es sencillo y a la vez tremendamente delicado y conciso en esta pequeña para mí joya literaria que desgrana con acierto las vicisitudes de Laurent Letellier, antiguo banquero parisino reconvertido en librero que encuentra por casualidad un bolso de mujer abandonado en plena calle. Dentro, como suele suceder en la mayoría de los bolsos femeninos, todo un microcosmos que revela la personalidad singular de su dueña. Entre todos ellos destaca una moleskine roja donde su autora ha ido desgranando retales de su vida y que se convierte en un auténtico imán para el librero.

A partir de ese momento se inicia una búsqueda o más bien una obsesión podría decirse, un sutil enamoramiento hacia alguien desconocido pero por la que el protagonista siente una fascinante atracción. Como telón de fondo y acompañando a la trama, esas maravillosas calles de París con sus eternos y románticos cafés, sus viejos y elegantes edificios y sus libros errantes en busca de autores, dueños y librerías, tan necesarios en la vida de cualquiera.

Se lee tan tan rápido y destila tanta poesía que esta novela es como un regalo inesperado que gusta mucho pero que como si de un sueño feliz se tratara, se acaba demasiado pronto.

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

Microcosmos / Claudio Magris

Claudio Magris: Microcosmos.

Ed. Anagrama, 1999- (trad. castellana de J. A. González Sainz)

Título original: Microcosmi. Garzanti, 1997-

 Sobre los islotes se asoman las barracas, la secular construcción lagunar que hacía las veces de casa y de almacén para la pesca, hecha de madera y de mimbres, con la puerta hacia poniente, el suelo de barro, el hogar, fughèr, en el centro y el jergón relleno de algas secas. Todavía queda alguna barraca, incluso bastantes; de algunas sobresalen las antenas de la televisión, otras están rehechas o transformadas. En Porto Buso, donde termina la laguna de Grado, ya no quedan, porque en la época de la guerra de Abisinia un jerifalte, de paso por aquí, observó que era indigno ir a civilizar África y tolerar chozas abisinias en nuestra propia casa y las mandó derribar, sustituyéndolas por pequeñas casas de piedra.  (p. 70)

Claudio Magris es un escritor erudito con un instinto especial para los grandes ámbitos culturales como la cuenca danubiana o el Mar Adriático, escenarios sobre los que el fin de la Guerra Fría le ha permitido lanzar una mirada renovada. Su atalaya de observación es privilegiada: su Trieste natal y la región de Friuli de sus orígenes familiares, punto de contacto y transición entre Centroeuropa y el Mediterráneo, entre Italia y la península balcánica.

De entrada, atención al plural del título original italiano: Microcosmi, o sea múltiples Microcosmos.  Este libro solo de refilón puede ser considerado “de viajes” sin más. Magris va de un escenario a otro, pero para penetrar en la intrahistoria de lugares y personajes tan recónditos como imprescindibles. De tal modo que el desplazamiento parece en realidad el vehículo de la reflexión concentrada. En la receta de Microcosmos caben también el ensayo, la crítica e historia literarias, y la historia social. Su aguda inteligencia y su dominio absoluto del lenguaje permiten a Magris desplegar toda una poética humanista de la Historia, bien emparentada con aquellas otras, respectivamente espacial y geográfica, que nos enseñan Bachelard y Onfray. Elegía del Adriático, ese brazo del Mediterráneo con pinceladas norteñas y orientales, teatro de la magnética cultura veneciana. Testimonio de otros rincones fronterizos: Piamonte, Tirol. Observaciones recatadas pero precisas de pequeños territorios de los que Magris extrae matices y descifra significados trascendentes que les confieren –y a él mismo como creador- un alcance cuando menos continental. Un libro lleno de buenas pistas literarias, incesantemente hipertextual en su esencia. Confieso que Microcosmos me parece un Magris en estado de gracia: aunque había leído algunos otros textos suyos, ninguno me conquistó como este; nuevo reconocimiento a nuestra compañera María José Rodulfo que me sugirió su lectura.

Un último aviso: en la traducción que manejamos –muy buena por lo demás-, muchos topónimos se mantienen en su forma italiana y no en la eslava como son comúnmente usados por los hispanohablantes hoy día; así Cattaro es Kotor, Fiume es Rijeka, Spalato es Split, etc. No hay indicaciones sobre esto más allá de las muy ocasionales del autor, debidas al contenido de la obra propiamente dicho.

La corrección lingüística es la premisa de la claridad moral y de la honestidad. Muchas fullerías y graves prevaricaciones nacen cuando se hacen chapuzas con la gramática y la sintaxis y se pone el sujeto en acusativo o el complemento directo en nominativo, enredándolo todo y confundiendo los papeles de las víctimas y los culpables, alterando el orden de las cosas y atribuyendo eventos a causas o a promotores distintos de los reales, aboliendo distinciones y jerarquías en una engañosa montonera de conceptos y sentimientos, deformando la verdad. (p. 131).

Claudio Magris en: Biblioteca UPM.

What we lose, the noise of time: encuentros de aeropuerto

What we lose (lo que perdemos) Zinzi Clemmons

The noise of time (el ruido del tiempo) Julian Barnes

 

Siento que no desvarío cuando afirmo que los bibliófagos preparamos el veraneo en términos de avituallamiento. Cada uno, según su preferencias, se dirige a una librería, una biblioteca, extorsiona a los amigos o expolia a sus padres (o viceversa), y sin embargo queda un lugar donde se vive la pulsión de la última hora como son las librerías de los vastos aeropuertos internacionales como Schipol. Allí de repente de un plumazo te ves expuesto a una amalgama de temas, tramas y títulos, lenguas y géneros; recién publicados muchos de ellos en bolsillo (baratos) y a un coste reducido en general debido a las grandes tiradas de las ediciones de habla inglesa. Un torbellino de tres minutos bastan para encontrar cebo: en este caso dos novelas de tintes biográficos – what we lose y the noise of time-, la primera es intimista y la última una meditación historicista.

What we lose (lo que perdemos) es luminosa, cálida, triste y esperanzadora; fue la primera lectura de estío que me dejó buen ánimo y alimentó el hambre. La caratula y foto de la autoraautora Zinzi Clemmons (1985) novela con delicadeza la paulatina extinción de su madre y la superación de la pérdida en el más allegado entorno; en lo esencial es su experiencia vital en los detalles ficción. En el libro aparecen de golpe pequeñas reflexiones consustanciales a momentos íntimos de reflexión diaria que incluyen la actualidad socio-económica y política (en este caso afroamericana); podemos imaginar a la autora (creadora de un blog literario) lavándose los dientes mientras surgen en ella estos fogonazos de realidad, y se percibe su foto julian barnesexperimentación literaria que a ratos confiesa.

What we lose es el primer libro de Zinzi Clemmons, elegida en 2017 como autora nobel en el grupo de los 5 de menos de 35 por la National Book Foundation.

The noise of time (el ruido del tiempo) perfila la atmósfera opresiva que rodea al arte en un régimen totalitario. Son necesarios varios capítulos para darnos cuenta de que se trata de una recreación histórica de lo que podría haber sido la vida de Shostakóvich, un discreto compositor musical de reconocido prestigio (internacional) en la Rusia estalinista, que transita entre el éxito y el ostracismo; que evoluciona paulatinamente de la resistente pasiva a la una senda de aniquilación/asimilación; su devoción-controversia-desilusión-distanciamiento de otros músicos y literatos rusos exiliados (Stravisky, Prokofiev, Rimsky korsakov, Nabokov), la instrumentalización política de la música, o el deseo de anonimato para alcanzar la trascendencia sin contrapartidas, son aspectos que han despertado mi curiosidad por este músico del que me reconozco ignorante, su música en cambio se reconoce rápidamente (pincha aquí); podemos concluir que alcanzó su máxima de que sea solo la música la que permanezca.

caratulaJulian Barnes (1946) es un autor británico consolidado con numerosos galardones internacionales y una cierta estética a lo James Bond, un cúmulo de aprensiones, y una clara inclinación humanista.caratula en español

Books say: She did this because. Life says: She did this. Books are where things are explained to you; life is where things aren't. I'm not surprised some people prefer books. Books make sense of life.  

 

 

 

Pequeño país. Gaël Faye

Pequeño país
Gaël Faye
Barcelona: Salamandra, 2018
Traducción del francés de José Manuel Fajardo
Título original: Petit pays (2016)

 

Pequeño país es el primer libro de Gaël Faye, poeta y rapero francés, muy popular  por el nivel de compromiso y calidad de sus letras. Hijo de padre francés y madre ruandesa, nació en Buyumbura, capital de Burundi y pasó su infancia en su país natal hasta que estalló la guerra civil y el genocidio ruandés. A través de los ojos de Gabriel, un niño de 10 años, el autor retrata el Burundi de su infancia antes y durante la guerra entre los grupos étnicos hutu y tutsi y, a pesar de lo espinoso del tema, con un estilo sencillo y una inteligente ironía, jamás cae en el victimismo, ni hunde al lector en el desánimo.

Además del talento narrativo, el verdadero éxito del libro es precisamente el punto de vista del niño, consciente del privilegio de ser francés, y de la diferencia y distancia que hay entre los países de sus padres, Francia y Ruanda. Para su madre, Francia es un país al que escapar; para su padre un país del que huir.

Escucha, cariño -dijo el padre- …vivimos en hermosas mansiones, tenemos sirvientes, espacio para los niños y buen clima, ¿qué más quieres? Nunca tendrás este lujo en Europa. Aquello está muy lejos de ser el paraíso que te imaginas. ¿Por qué  crees que llevo más de veinte años construyendo una vida aquí? Aquí somos privilegiados. Allí no seríamos nadie.

Gaël FayeLa historia de Gabriel ha sido todo un éxito de ventas en Francia, fue finalista de no pocos premios literarios y ha sido traducida a varios idiomas. Es una historia sencilla, que no pretende buscar sesudas explicaciones históricas o filosóficas ni responsabilidades políticas, pero en sus mil detalles vitales, tan imprescindibles como imperceptibles, encontramos mil razones para vacunar del pánico moral o la desidia a muchos europeos que sienten miedo o aversión por la llegada de migrantes. Nos hacen falta muchas lecturas como esta para que se instale en nuestra conciencia la necesidad de pensar la diferencia, de una convivencia sin exclusiones.

 

Rosa Molina

 

La Tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? Miguel Delibes y Miguel Delibes de Castro

La Tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos?
Miguel Delibes y Miguel Delibes de Castro
Barcelona: Destino, 2005

“La Tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos?” es una amena charla entre un padre y un hijo —Miguel Delibes, escritor que ha reflejado en sus obras su pasión por la naturaleza y su hijo Miguel Delibes de Castro, biólogo e investigador del CSIC— que aborda temas preocupantes y amenazadores para nuestro planeta. Preguntas desde la preocupación por el entorno de un profano en la materia, Miguel Delibes padre. Respuestas desde el punto de vista del investigador y científico que trabaja sobre el terreno los problemas ecológicos, Miguel Delibes hijo.  El cambio climático, el agujero de la capa de ozono, el efecto invernadero, la escasez de agua dulce, la desertificación, la contaminación química, la subida del nivel del mar, la crisis de la biodiversidad, las cumbres mundiales, un amplio espectro de grandes problemas explicados con gran claridad y sencillez.

Todo surgió, en cualquier caso, cuando se me ocurrió decirle, como de pasada: ¿Tú puedes explicarme por qué tras un verano tórrido sin precedentes en España, largo de mayo a octubre, sobreviene un verano mucho más fresco que de ordinario?

La conversación comenzó en 2004 en Sedano, pueblo burgalés donde veranean los Delibes y se fue desarrollando en varios fines de semana posteriores. En un total de 92 preguntas se diseccionan los principales problemas ambientales acotados en categorías en el margen de las páginas; fotografías y una escogida bibliografía que incluye libros y direcciones de internet completan el volumen que, como no podía ser menos, se ha imprimido con papel fabricado a partir de madera procedente de bosques y plantaciones gestionadas de forma sostenible.

En 1975 en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Miguel Delibes ya manifestó su angustia por el futuro de la Tierra:

A mi juicio el primer paso para cambiar la actual tendencia del desarrollo, y de preservar la integridad del Hombre y la Naturaleza, radica en ensanchar la conciencia moral  universal… Esta conciencia que encarno preferentemente en un amplio sector de la Juventud, que ha heredado un mundo sucio en no pocos aspectos, justifica mi esperanza.

Con el recuerdo de estas palabras concluye la conversación de los Delibes como Miguel Delibes concluyó su discurso de nuevo académico allá por 1975.

 

Miguel Delibes en la Biblioteca UPM

Miguel Delibes de Castro en la Biblioteca UPM

 

Rosa Rojo Briones

La vegetariana, Han Kang

LA VEGETARIANA
Título original: 채식주의자 (Chaesigjuuija)

Autora: Han Kang (2007)
Editorial: Rata Books, 2017
Traductora: Sunme Yoon

 

Todo esto no tiene ningún sentido.

No puedo aguantar más.

No puedo seguir adelante.

No quiero seguir adelante.

Volvió a recorrer con la vista los objetos de la casa. Nada de lo que había allí era suyo. Del mismo modo que su vida no había sido nunca su vida.

 

“La vegetariana”, escrita en 2007 por la coreana Han Kang, llevada al cine por Lim Woo-Seong en 2009 y rescatada para su publicación en España por su traductora, Sunme Yoon, llegó a mis manos con una recomendación breve pero intensa: “da para mucho”.

Y con una advertencia: “si tienes la tentación de leer esta novela porque no comes carne, no lo hagas”.

El título es muy mediático pero el libro no es para nada un manual del buen comer, sino la historia brutal de una mujer, Yeonghye, que “no tiene ningún atractivo en especial ni defecto en particular” y que, empujada por unos sueños recurrentes, decide convertirse en vegetariana, poniendo patas arriba el mundo que la rodea y provocando todo tipo de reacciones: rechazo, deseo, frustración, desdén, odio, violencia.

No estamos hablando de una activista vegana que lucha para cambiar el mundo, sino de una mujer corriente que sólo pretende transformarse a sí misma y ser dueña de su vida, pero este proceso de transformación de lo animal a lo vegetal, que implica desligarse de la violencia humana para llegar a convertirse en un ser vegetal, no supone para ella curación ni felicidad.

En este viaje hacia la deshabitación del cuerpo, Yeonghye no tiene voz. Su historia se estructura en tres capítulos, narrados cada uno de ellos por personas cercanas que cuentan desde su punto de vista diferentes episodios del proceso de “autodestrucción” de la protagonista:

  1. “La vegetariana” recoge la incomprensión y frustración del marido en el momento en que su mujer se hace vegetariana.
     
  2. En “La mancha mongólica” el marido de su hermana, videoartista en horas bajas, se da cuenta de que su cuñada tiene una mancha de nacimiento en la nalga que se convertirá en inspiración artística y en una obsesión sexual  incontenible.
     
  3. “Los árboles en llamas” pasa el hilo narrativo a Inhye, hermana de Yeonghye, que  llega a su última etapa de abandono del cuerpo para fundirse con los árboles, crecer hacia abajo y alimentarse únicamente del sol y la lluvia.
    “¿Por qué es tan malo morir?”. Buena pregunta.

 


Premio Man Booker Internacional 2016, "La vegetariana" es una novela devastadora donde se abordan magistralmente temas como la violencia, la depresión, la violación, las enfermedades mentales, la muerte, la injerencia médica… y, sobre todo, la soledad, esa profunda soledad que atrapa a los personajes en una infranqueable tela de araña.

No te la pierdas. Merece la pena.

 

Chiruca Casado

Jardines en tiempos de guerra. Teodor Cerić

Jardines en tiempos de guerra
Teodor Cerić
Barcelona: Elba Editorial, 2018
Traducido del francés por Ignacio Vidal-Folch
Ilustradora: Mercedes Echevarría
Título original: Jardins en temps de guerre (2014), traducido del serbocroata y editado por Marco Martella

 

Marco Martella, editor y director de la revista Jardins, cuenta en un breve prólogo (Una poesía con las uñas sucias de tierra) que convencer al poeta Teodor Cerić (Sarajevo, 1972) de publicar los textos que componen este libro no fue tarea fácil, pero que después de un largo intercambio de correos electrónicos acabó por permitírselo siempre que no los reuniese bajo un título sensiblero, tal y como se hace con otros libros sobre jardines, y que lo llamara sencillamente Jardines en tiempos de guerra.

En 2014, el poeta vivía en una casa de campo en los alrededores de Sarajevo, ajeno ya a la escritura y dedicado a la jardinería, pero entre 1992, año en que escapó de la ofensiva serbia sobre su ciudad, y 1997 estuvo viajando por Europa, de aquí para allá dando tumbos, sobreviviendo. En ese período conoció los jardines de los que habla en estos textos.

Un jardín (el jardín propio), viene a decir, es el último refugio cuando todo alrededor se desmorona. Cuando el individuo se ve cercado por el horror de una guerra, los dones de la locura o los muros que acorralan la ciudad el cuidado de un jardín se revela como una vía para la resistencia, tan pequeña como encender una vela en medio de la noche del universo, tan suficiente como para alumbrar un mínimo mundo habitable.

Aparte de por su propio jardín, al que el autor alude brevemente al final del libro, la mirada sensible de Teodor Cerić se pasea por otros siete, famosos o íntimos, convencionales o por los pelos merecedores del concepto jardín, ¡incluso por el jardín de Samuel Beckett en Ussy-sur-Marne! Cada uno con su propia poética y multiplicidad de significados. Ve y transmite lo que esos jardines dicen, lee en la elección y disposición de sus rosales, helechos y caléndulas como quien lee entre los versos de un poema autobiográfico. Encuentra en ellos su casa. Y de paso cuenta su propia historia.

Un libro delicioso, un lugar en medio de la guerra que no es guerra.

 

– Pero el arte más importante que la ninfa me enseñó -proclamó un día Arquedamo de Tera, según cuenta Porfirio- es el de plantar árboles. Ése es el arte supremo, el que engloba todas las otras artes y que, al mismo tiempo, es menos que las otras artes, porque las obras que produce son efímeras y cambiantes, están sujetas a la buena voluntad del cielo, de las estaciones y de las cabras, y se hallan tan desvalidas que una simple tempestad puede hacerlas desaparecer. Y, sin embargo, reclama una devoción aún más profunda que la que se le exige al escultor, al músico o al poeta.

 

 

Elizabeth Jane Howard. Crónicas de los Cazalet.

Elizabeth Jane Howard. Crónicas de los Cazalet: Los años ligeros y Tiempo de espera. Ediciones Siruela.

Los Cazalet son una acomodada familia cuyos miembros se reúnen los veranos en “Home Place”, una finca en Sussex (Inglaterra). Es el cuartel general de la familia.

Inicialmente, la casa había sido una pequeña alquería, construída a finales del siglo XVIII al estilo típico de Sussex, con fachada de madera y yeso hasta la primera planta, que estaba revestida de azulejos rosados superpuestos. De todo aquello solo se conservaban dos pequeñas habitaciones en la planta baja.

El patriarca, William Cazalet, conocidos por todos como el Brigada, está al mando del negocio familiar de maderas aunque cada vez va dejando más las riendas a sus hijos.  La madre, Kitty, a la que todos llaman la Duquesita, se encarga de que todo funcione y de sus preciosas flores.  Tres generaciones de Cazalet reunidos en la casa. Los tres hijos varones, Hugh, Edward y Rupert y la hermana Rachel. Sus respectivas esposas e hijos, nueve nietos en total. Innumerables parientes políticos, criados y animales domésticos. 

Elizabeth Jane Howard nos cuenta a través de Crónicas de los Cazalet el día a día de esta numerosa familia con sus preocupaciones, sentimientos y quehaceres que van desde los asuntos más triviales hasta los más trascendentales.

La primera, Los años ligeros  (The light years, 1990) trascurre durante los veranos de 1937 y 1938, una época todavía tranquila aunque en la mente de todos está la posibilidad de un nuevo conflicto bélico con Hitler anexionándose Austria. El título hace referencia a la ligereza de estos años de entreguerras. De los tres Cazalet varones, Hugh, el primogénito, es mutilado de la Gran Guerra, Edward, el segundo volvió ileso y el hijo menor, Rupert  se libró de ir a filas.

Cuando por fin volvieron a casa, ninguno hablaba de la guerra; en el caso de Hugh, Rupert había tenido la sensación de que era porque no lo soportaba, mientras que en el de Edward más bien parecía que estaba harto de todo aquello y que solo le interesaba lo que iba a pasar en el futuro inmediato.

La segunda entrega, Tiempo de espera (Marking Time, 1991 ) se desarrolla entre septiembre de 1939 y otoño de 1941. La Guerra ha sido declarada y los Cazalet se preparan para afrontarla en su casa de campo, lejos de Londres y los bombardeos. Hugh, está exento de servicio militar, Edward espera ser llamado a filas y Rupert abandona su vocación de pintor y se alista en la Marina. Rachel, la hermana, sigue con su Hotel de Bebés y su relación con su amiga Sid. Las restricciones ligadas a la guerra, el racionamiento de comida, combustible y otros productos básicos se convierten a diario en graves quebraderos de cabeza.

El señor Hitler nos ha descabalado la rutina. Como siga así, voy a tener que mandarle a un agente de policía. ¡Un ataque aéreo por la mañana; a quién se le ocurre! Pero, en fin, qué le vamos a hacer… ¡es hombre! —Suspiró.

Elizabeth Jane Howard (1923-2014), mujer polifacética, antes de convertirse en escritora también fue actriz y modelo. Estuvo casada con el escritor Kingsley Amis (aprovecho para recomendar su novela La suerte de Jim) y, por tanto, madastra de su hijo Martin Amis. En 1951 se hacía con el Premio John Llewellyn Rhys por su primera novela, The beautiful visit. La saga familiar de los Cazalet la componen cinco volúmenes.  Fueron adaptados con gran éxito a la televisión y a la radio por la BBC. En el año 2002, su autora fue nombrada Comandante de la Orden del Imperio Británico.

No es un libro de grandes acontecimientos sino más bien un gran cuadro coral con muchas pequeñas historias.  Un formidable fresco histórico, social y personal con un elenco de personajes muy bien definidos que nos permite contemplar el paso del tiempo sobre la vida de las gentes.

Una lectura muy recomendable que continuaré  a medida que se vayan traduciendo al español las entregas de los Cazalet.

Patria, por Fernando Aramburu

Patria
Fernando Aramburu
Barcelona : Tusquets, 2016

 

A mí Patria realmente me ha cautivado por muchísimas razones, son tantas que tratar de condensarlas en pocas líneas es difícil pero también posible. Con un lenguaje fácil pero tremendamente sugestivo y cercano, Fernando Aramburu se remonta a ese paisaje guipuzcoano de violencia y fanatismo que el terrorismo etarra dibujaba con pertinaz osadía no dudando en asesinar al contrario en caso necesario, justificándolo y creando una alargada telaraña en la que se ven atrapados todos los protagonistas del libro.

Un pequeño pueblo industrial muy próximo a San Sebastián es el escenario por el que van desfilando estos personajes que a menudo se convierten en una terrible caricatura del odio y el fanatismo. A través de dos familias enfrentadas, Aramburu va más allá y explica con enorme acierto cómo tanto víctimas como verdugos flaquean a lo largo de su existencia en sus más íntimas cavilaciones. Y sobre todo, describe ese silencio que los embarga a todos, el de los que miraron para otro lado con total cobardía, los que se refugiaron en un mutismo empañado de sangre, los que tuvieron que esconder su condición de víctima e incluso las propias voces atormentadas del etarra en su cárcel que ve cómo la vida se le ha escapado de las manos, marioneta de intereses de otros.

Un libro imprescindible, descomunal y terriblemente humano, que habla de la fuerza del perdón y de la esperanza en el ser humano a pesar de sus miserias. Debería ser leído en todas las escuelas.

 

Fernando Aramburu en la Biblioteca UPM

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

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