Archivos de la Categoría: Reseñas

Patria, por Fernando Aramburu

Patria
Fernando Aramburu
Barcelona : Tusquets, 2016

 

A mí Patria realmente me ha cautivado por muchísimas razones, son tantas que tratar de condensarlas en pocas líneas es difícil pero también posible. Con un lenguaje fácil pero tremendamente sugestivo y cercano, Fernando Aramburu se remonta a ese paisaje guipuzcoano de violencia y fanatismo que el terrorismo etarra dibujaba con pertinaz osadía no dudando en asesinar al contrario en caso necesario, justificándolo y creando una alargada telaraña en la que se ven atrapados todos los protagonistas del libro.

Un pequeño pueblo industrial muy próximo a San Sebastián es el escenario por el que van desfilando estos personajes que a menudo se convierten en una terrible caricatura del odio y el fanatismo. A través de dos familias enfrentadas, Aramburu va más allá y explica con enorme acierto cómo tanto víctimas como verdugos flaquean a lo largo de su existencia en sus más íntimas cavilaciones. Y sobre todo, describe ese silencio que los embarga a todos, el de los que miraron para otro lado con total cobardía, los que se refugiaron en un mutismo empañado de sangre, los que tuvieron que esconder su condición de víctima e incluso las propias voces atormentadas del etarra en su cárcel que ve cómo la vida se le ha escapado de las manos, marioneta de intereses de otros.

Un libro imprescindible, descomunal y terriblemente humano, que habla de la fuerza del perdón y de la esperanza en el ser humano a pesar de sus miserias. Debería ser leído en todas las escuelas.

 

Fernando Aramburu en la Biblioteca UPM

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

Las bicicletas son para el verano / Fernando Fernán Gómez

Fernando Fernán Gómez: Las bicicletas son para el verano.

Ediciones impresas: Espasa-Calpe (Austral), Cátedra (Letras Hispánicas).

Estreno en teatro: 1982.

Versión cinematográfica dirigida por Jaime Chávarri: 1984.

 …para una guerra hace falta mucho campo o el desierto, como en Abisinia, para hacer trincheras. Y aquí no se puede porque estamos en Madrid, en una ciudad. En las ciudades no puede haber batallas. (Prólogo)

Gran figura la de Fernando Fernán Gómez, autor, director e intérprete, siempre a recuperar y revisitar. En plena madurez en los años 70, dejó brotar el caudal de sus remotas vivencias del Madrid sitiado de la Guerra Civil (1936-1939) en una obra que, aunque premiada, no se estrenaría hasta más tarde, ya en el reflujo de la Transición. Un relato de baja clase media menestral que trasciende completamente el mero neocostumbrismo, una historia construida con gran oficio y estilo, con humor inteligente y fino análisis social, con una administración rigurosa de las embrolladas relaciones entre razón moral y razón política, tan propicias  a menudo al juego de trileros sobre aquellos acontecimientos. El resultado es una magnífica tragedia para la introspección colectiva.

Existen numerosas ediciones de Las bicicletas… La más veterana de Austral es contemporánea de la época del estreno e incorpora datos y preciosas fotografías de aquel primer montaje. Contiene también una introducción de Eduardo Haro Tecglen: algunas de sus apreciaciones han sido largamente sobrepasadas por el tiempo transcurrido, pero aporta información interesante sobre el propio Fernán Gómez y sobre la situación del teatro español a principios de los años 80. Por su parte, la edición de Cátedra tiene más trabajo crítico y una realización más pulcra.

Además, podemos disfrutar de la estupenda versión cinematográfica de Jaime Chávarri. En ella Agustín González conserva el papel protagonista -el memorable Don Luis- que ya había interpretado en teatro. Pero la localización geográfica cambia respecto al texto original: Chamberí es sustituido por el barrio de los Austrias, más asequible para filmar exteriores que no hayan cambiado tanto respecto a la época de la acción.

En fin, está claro que hay mucha literatura carcelaria, concentracionaria, y bélica en sentido general. Desde este punto de vista contextual, Las bicicletas… caería dentro de un subgénero específico de literatura “de asedio”, como la Gerona de Galdós (Episodios Nacionales). Madrid, con su gran tamaño y población, sufrió en la realidad histórica una experiencia de este tipo desde 1936 a 1939 con terrible violencia externa e interna y -debido al desenlace final de la guerra- sin oportunidad de duelo, expiación y reflexión adecuadas. Este es el laberinto trágico de Las bicicletas son para el verano.

Se acabó el pecado, joder. Únicamente hay que respetar, eso sí, el mutuo acuerdo entre la pareja. Que uno se quiere largar, pues se larga. Pero nada de cargarse a la chica a navajazos. Cada uno a su aire.  Y en la propiedad, ni tuyo ni mío. Los mismos trabajadores organizan la distribución de los frutos del trabajo, y ya está. Y la educación, igual para todos, eso por descontado. Tendrás todos los libros que quieras, Luis, para que sigas con tu manía. Y para que enseñes a los demás trabajadores, que ahí está la madre del cordero. (Cuadro IX)

Fernando Fernán Gómez en: Biblioteca UPM.

Jaime Chávarri en: Biblioteca UPM.

Noches blancas: Dostoievski en los ojos de Nicolai Troshinsky

caratula del libro

Noches blancas: Dostoievski en los ojos de Nicolai Troshinsky
Fiódor Dostoievski
Madrid : Nórdica Libros, 2015

Ilustrador: Nicolai Troshinsky
Traductora: Marta Sánchez-Nieves


 

Probablemente es injusto dar tanto peso a la ilustración en detrimento del autor de la novela, pero al fin y al cabo libreto y música son dos caras de la misma moneda: se potencian, acaso se anulen cuando no estén en consonancia pero claramente no es este el caso.

Diré en mi descargo que al tratarse de una obra menor de Fiódor Dostoievski, la relectura visual de esta novela (esencialmente ensoñadora) es muy afortunada, y quizás justifique el título de esta reseña.

Otra curiosidad que me viene a la cabeza es que el autor del libreto (ingeniero con vocación de escritor, circunstancialmente cuasi-revolucionario) muere (1881) prácticamente cien años antes del nacimiento del autor de la fuerza visual del texto (nacido en Moscú en 1985 y ciudadano del mundo); en este libro, la ilustración, al decir del propio ilustrador, consiste en “monotipia al óleo y tinta china, con algunos detalles en lápiz y pastel”, aunque en mi naturaleza inculta fundamentalmente transmite la sensación de disponer de una obra gráfica original de bolsillo; hay que agradecer a la Editorial NÆRDICA el afortunado encuentro.

vista del interior del libroAlguna otra indicación de experto nos dice que la selección del color asociado a cada personaje  es fundamental: “rojo para el protagonista, azul para Nástenka y amarillo para el prometido. A medida que el libro avanza el color rojo va ocupando gradualmente más y más espacio en la página”; puedo comprender que para la impresión el número y el tono de las tintas es imprescindible en el resultado final.

No tiene mérito ni interés hacer una sinopsis del texto: Noches blancas, que ya hemos dicho se trata de una novela menor esencialmente romántica por ensoñadora. En época de exámenes, y en la vorágine del vórtice de final de curso se me ocurre esta propuesta que se puede releer en clave de texto, de imagen, e incluso de corto de animación cuando se pasan las páginas aceleradamente; en ese caso curiosamente puedes visualizar la novela al derecho y al revés, lo que no deja de resultar intrigante.dostoievski

Me ha gustado especialmente recuperar a Dostoievski, un escritor colosal, titánico casi inhumano, en su faceta más cercana, lejos de una versión terrible de sí mismo como en sus memorias del subsuelo (Записки из подполья, "Zapiski iz podpolya en la grafía original según wikipedia). A ratos he sentido (absurdamente) estar leyendo a Galdós; desconozco los mecanismos mentales que acompañan a esta percepción, que es fundamentalmente individual e intransferible.

 

 

No se como quedarme callado cuando mi corazón habla

el texto en lengua ajena es quizás importante para entender la experiencia de extranjería del autor

 

Fiódor Dostoievski en la Biblioteca UPM

 

Sarah Waters. El ocupante.

Sarah Waters. El ocupante. Barcelona: Anagrama, 2011

“El ocupante” (“The little stranger”) de Sarah Waters es un thriller, una historia de miedo en una mansión inglesa con una mezcla de misterio y realismo. Los fenómenos extraños que van sucediendo en esta casa, Hundreds Hall, se entremezclan perfectamente con la historia de sus habitantes, una familia noble venida a menos y la situación social de una pequeña localidad en la campiña inglesa, Warwickshire, después de la 2ª Guerra Mundial.

Hacía mucho tiempo que un libro no me enganchaba tanto. Prepárense para una historia absorbente que os tendrá con el corazón en vilo. Muy bien contada, con una ambientación sombría, lúgubre y fantasmagórica y con unos personajes muy bien construidos que sostienen la historia.

El doctor Faraday, narrador principal de los acontecimientos,  lleva una vida rutinaria como médico rural. Durante el largo y caluroso verano de 1947, lo llaman para atender a un paciente en Hundreds Hall. En esta mansión trabajó su madre como niñera.

Yo tenía diez años la primera vez que vi Hundreds Hall. Fue en el verano después de la guerra, y los Ayres conservaban casi todo su dinero, eran todavía personas importantes en la comarca. Se celebraba la fiesta del Día del Imperio: yo estaba en la cola con otros chicos del pueblo que hicieron el saludo de los boy scouts cuando la señora Ayres y el coronel pasaron por delante de nosotros, entregando medallas conmemorativas.

El Hall ha sido el hogar de la familia Ayres durante más de dos siglos y ahora está en declive.

Así que cuando volví a ver la casa- casi treinta años después de aquella primera visita, y poco después del final de otra guerra-, los cambios me horrorizaron. El corazón se me empezó a encoger casi en el momento en que entré en el parque… La casa era más pequeña que en mi recuerdo, desde luego- no era la mansión que yo evocaba-, pero eso ya me lo esperaba. Lo que me horrorizó fueron los signos de decadencia. 

La señora Ayres y sus dos hijos mayores, Caroline y Roddy  sobreviven como pueden a la decadencia económica de la hacienda. Cuando el doctor Faraday atiende a su nuevo paciente, Betty la única criada de la casa, joven e impresionable, no tiene idea de cuán cerca y cuán aterradoramente, la historia de la familia está a punto de entrelazarse con la suya. 

Betty levantó la cabeza del hombro de la señora Bazeley y dijo:

-¡Hay algo malo en esta casa, eso es lo que pasa! ¡Hay algo malo que hace que ocurran desgracias!

El doctor Faraday se convierte en el médico y amigo de la familia así como testigo de los acontecimientos que se van produciendo, intentando racionalizar las cosas que suceden. Porque pasan cosas…

-¿Qué es, madre? ¿Qué estás mirando? ¿Qué ves?

La señora Ayres meneó la cabeza y no contestó. Entonces Caroline se levantó y cruzó con cautela el dormitorio hasta el vestidor. Más tarde me dijo que no sabía si lo que más temía era la prespectiva de descubrir algo horrible en el cuartito o la posibilidad- que en aquel momento, debido al comportamiento de su madre, parecía muy grande- de que no hubiese nada anómalo.

La casa, Hundreds Hall, es un personaje más, una presencia constante que va agotando a la familia. Con un final sorprendente (no diré más) la narracción mantiene la tensión, tiene personajes muy creíbles, hace que te metas en la historia y vivas las situaciones como si estuvieras ahí y además recrea muy bien el período histórico en el que se mueve, poco después del fin de la Segunda Guerra Mundial.

 
Sarah Waters nació en Gales, Gran Bretaña, en 1966. Estudió literatura inglesa en las universidades de Kent y Lancaster. Es autora de seis novelas: El lustre de la perla, Afinidad, Falsa identidad , Ronda nocturna, El ocupante y los Huéspedes de pago. Ha sido finalista de los premios Booker y Orange y ha escrito numerosos artículos sobre género, sexualidad e historia, recibiendo por ellos varios premios como el Somerset Maugham y el Sunday Times Young Writer of the Year.
 
Sin duda, seguiré leyendo a esta autora, recién descubierta para mí. Está previsto para el 31 de agosto de 2018 el estreno de la versión cinematográfica de esta novela dirigida por Lenny Abrahamson. No me la perderé.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Crítica de la razón instrumental / Max Horkheimer

Max Horkheimer: Crítica de la razón instrumental.

Presentación de Juan José Sánchez; traducción de Jacobo Muñoz. Trotta, 2002.

Título original: Eclipse of Reason. Bloomsbury Academic, 2013.

Toda idea filosófica, ética y política tiene, cortado el nudo que la vinculaba a sus orígenes históricos, una tendencia a convertirse en el núcleo de una nueva mitología, y ésta es una de las razones por las que el avance progresivo de la Ilustración tiende, en determinados estadios, a recaer en la superstición y la locura. (p. 66)

Si piensas que se puede ser un profesional eficientísimo y al mismo tiempo un perfecto ceporro, incluso un desalmado; si tienes serias sospechas o empacho del consumo por decreto, del mainstream inacabable… este puede ser tu libro, o al menos uno que te va a interesar mucho. Pensamiento duro, eso sí: hay que muscular. No vendría mal un repaso de algunas corrientes contemporáneas en el punto de mira del maestro Max: empirismo, pragmatismo, neopositivismo, neotomismo. El premio: una obra mayor de la filosofía del siglo XX. Crecerás, ganarás soberanía personal.

La biografía de Max Horkheimer abarca las dos Guerras Mundiales, el surgimiento de la sociedad de masas, la crisis de 1929, su propio exilio personal de Alemania a los Estados Unidos, y la Guerra Fría. Para rematar, justo cuando el libro apareció las perspectivas de futuro no eran precisamente halagüeñas: el conflicto Este-Oeste enfilaba a toda máquina bajo la sombra una amenaza nuclear ya materializada en Hiroshima y Nagasaki. Así que parece esperable que las grandes inteligencias de la época, desde los existencialistas a los filósofos críticos de la Escuela de Frankfurt –entre los que se encontraba Horkheimer- se preguntaran: ¿qué demonios está pasando aquí? Se dice que la obra, aún firmada por Horkheimer, tiene también la impronta de su otro gran compañero de Escuela: Theodor Adorno. Ambos influirían a su vez en otros filósofos posteriores como Marcuse o Habermas, incluso más remotamente en Zygmunt Bauman.

En su día el título original Eclipse of Reason perjudicó la recepción del libro, ya que permitió a otros mostrarlo –de modo más o menos manipulador- como una crítica de la razón, o sea justamente lo contrario de lo que es: un análisis y acta levantada sobre el declive de la razón crítica a manos de la dinámica desbocada del modo de desarrollo industrial bajo relaciones de producción capital-monopolistas. En esta acogida irregular no hay que descartar tampoco la influencia de la rigidez y esquematismos de la Guerra Fría. El título actual de la obra en español es conceptualmente muy preciso y es traducción casi literal de la primera edición alemana de 1967: Zur Kritik der Instrumentellen Vernunft. Crítica de la razón instrumental ya había sido publicada en los años 70 en Buenos Aires por la prestigiosa Editorial Sur. Ahora y con mucho gusto recomendamos la meritoria edición de Trotta.

En resumidas cuentas la sagacidad capital de Horkheimer y compañía consistió en ver y analizar el irracionalismo no como un fenómeno circunscrito a los totalitarismos políticos más notorios –por muy graves que estos fueran-, sino como un proceso civilizatorio –o más bien incivilizatorio- más largo, amplio y profundo. Un irracionalismo travestido de pura razón, o un descoyuntamiento de ella misma. Vieron claramente la Luna y no se quedaron mirando al dedo que la apuntaba. De ahí su absoluta vigencia en la sociedad hiperinformacional en crisis global de nuestros días. Disculpe la broma, señor Horkheimer, pero su libro es el mejor de los instrumentos.

Si la ciencia ha de ser la autoridad llamada a enfrentarse al oscurantismo –y al exigir tal los positivistas prosiguen la gran tradición del humanismo y de la Ilustración-, entonces los filósofos tienen que establecer un criterio para la verdadera naturaleza de la ciencia. La filosofía tiene que formular el concepto de la ciencia de un modo que exprese la resistencia contra la amenaza de recaída en la mitología y en el delirio y que conecte con las exigencias de la praxis existente. Para ser la autoridad absoluta la ciencia tiene que ser justificada como principio espiritual y no puede ser simplemente deducida a partir de métodos empíricos para luego pasar a verse absolutizada como verdad sobre la base de criterios dogmáticos orientados a tener éxito científico. (p. 104)

Max Horkheimer en: Biblioteca UPM.

Est-il utile de tromper le peuple? (Condorcet), una cuestión de 1778

Est-il utile de tromper le peuple? (¿Es conveniente engañar al pueblo?); una cuestión de 1778 planteada por Federico II de Prusia y respondida por Marie Jean Antoine Nicolas de Caritat (marqués de Condorcet desde 1786).

 

Hay veces que el nombre (Caritat) lo dice todo… y el apellido (marqués) también.retrato de Condorcet

Condorcet nació en Picardía (región de Francia) en 1743, y quedó huérfano de padre desde muy joven (or so they say). Estudió en Reims con los jesuitas; posteriormente en el Collège de Navarre (de París) demostró su valía para las matemáticas. D’Alembert (el famoso enciclopedista) fue su profesor (de matemáticas) y protector, y estando este último en Prusia como matemático del Rey, después de Euler (que renunció harto y se fue a Rusia), se planteó la cuestión arriba mencionada.

Condorcet se casó (bien) en 1786, con Sophie de Grouchy (véase retrato), voraz lectora de todos los enciclopedistas (entre ellos Marie Jean Antoine Nicolas). Fue tras su matrimonio, que Condorcet (el marqués) empezó a interesarse en cuestiones sociales (y políticas), y como consecuencia se posicionó a favor de la Revolución (francesa) de 1789.

En 1794 Condorcet (sin ser ya marqués por culpa de la revolución) fue encarcelado y murió a los dos días (no se sabe si de un edema pulmonar o envenenado). Dicho esto, parece que el tiempo nos autoriza a airear la cuestión; además el texto es muy hermoso, está muy bien escrito, y es completamente literario (y por tanto no peligroso).

retrato de SophieCuriosamente resulta actual en muchos entornos, aunque no sabría decir cuál.

“si se extrae falsas conclusiones a partir de verdades aisladas mezcladas con algunos errores, es probable que, si no se hubiera tenido otra cosa que errores se hubieran adoptado otras falsas conclusiones y en mayor número todavía”

No es la única cuestión interesante que planteara el rey de Prusia, Federico II, probablemente animado por Voltaire, un diletante (por aficionado que no por sabio). Por ejemplo, Qué es la ilustración (Was ist Aufklärung), fue otra de las cuestiones (1784) que en este caso contestó Emmanuel Kant, que no es sospechoso de nada por ser amigo del saber (filósofo).

“Una generación no puede obligarse y juramentarse a colocar a la siguiente en una situación tal que le sea imposible ampliar sus conocimientos, presuntamente circunstanciales, y, en general, avanzar en el estado de ilustración; constituiría esto un crimen contra la naturaleza humana, cuyo destino primordial radica precisamente en este progreso”.

carátula del libroCuriosamente, los filósofos actuales no prestan atención a ese escrito (por ser menor), aunque esté en la PAU, y ni siquiera se lee en secundaria (aunque los chavales lo entenderían perfectamente); a mí me parece mucho más interesante que el imperativo categórico, por muy categórico que éste sea (defectos de ingeniería).

Nada más se puede decir, sin empeorar lo dicho por los propios autores, así que mi recomendación es volver a las fuentes y leer todo desde el principio. Bon profit; yo me quedo con Byron (que era un romántico y por ello más peligroso todavía).

 

Condorcet en la Biblioteca UPM

 

Invasiones, Ismael Martínez Biurrun

Invasiones
Ismael Martínez Biurrun
Madrid : Valdemar, 2017

 

Ismael Martínez Biurrun reúne en este volumen tres novelas cortas que juegan con el tema de la invasión en diferentes formas y sustancias, y con ello crea tres historias de naturaleza agobiante, obsesiva, claustrofóbica. Los personajes, que ya viven atrapados en vidas mezquinas, al borde del fracaso de sus relaciones sentimentales, a un paso del precipicio existencial, se ven acorralados por una amenaza nueva, una situación límite que viene a dinamitar sus rutinas de una vez por todas, provocando que en el tránsito aflore lo peor de su condición humana.

Personajes cuyo ejemplo es poco edificante (pero que son a pesar o a causa de ello cotidianamente humanos) han de afrontar un punto de inflexión en medio del desastre, de la invasión que arrebata un espacio vital que hasta ese momento creían inviolable: un apartamento en la Torre de Valencia de Madrid en Coronación, una urbanización de vacaciones en El color de la Tierra, la propia mente en Nebulosa. La suspensión de la racionalidad ante un cataclismo de proporciones cósmicas dinamita los planes, las estrategias, precipita la verdad oculta, las malas decisiones, acorrala a los personajes y los deja sin defensa a merced de eso que viene de no se sabe dónde ni por qué, eso al margen de cualquier medida, eso ciego, ni animal ni cosa, que envuelve, engulle imperante.

Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) ha publicado además de Invasiones cinco novelas: Infierno Nevado (Equipo Sirius, 2006), Rojo alma, negro sombra (451 editores, 2008), Mujer abrazada a un cuervo (Salto de Página, 2010), El escondite de Grisha (Salto de Página, 2011) y Un minuto antes de la oscuridad (Fantascy, 2014). También ha participado en antologías de relatos y cuenta con dos Premios Celsius de la Semana Negra de Gijón y el Premio Nocte a la mejor novela de terror.

 

David Foenkinos. La biblioteca de los libros rechazados

David Foenkinos. La biblioteca de los libros rechazados.

Ed. Alfaguara, 2017.

Jean-Pierre Gourvec es el bibliotecario de un pequeño pueblo de la Bretaña, Crozon. Un día decide copiar la idea de una novela del escritor norteamericano Richard Brautigan y dedicar parte de las estanterías de la biblioteca a conservar manuscritos de escritores que nadie ha querido publicar. La única condición que pone es que los traigan en mano. Con esta premisa empieza a crear la biblioteca de los “libros rechazados”. Y así se lo explica a su ayudante, Magali:

– ¿De verdad quiere que vengan a dejar los libros aquí? Vamos a cargar con todos los psicópatas de la zona. Los escritores están fatal de la cabeza, todo el mundo lo sabe. Y los que no publican deben de ser peores aún.

– Por fin encontrarán un lugar. Considérelo como una obra de caridad.

– Ya lo entiendo: quiere que sea la Madre Teresa de los fracasados.

– Justo. Eso es más o menos.

La vida de este pueblo se altera el día que una pareja, Delphine (exitosa editora en Grasset) y Frédéric (escritor novel), rebuscando entre los libros rechazados encuentran uno que consideran una auténtica obra maestra. Se titula “Las últimas horas de una historia de amor” y está firmada por un tal Henri Pick.

Tras algunas investigaciones descubren que el tal Pick había fallecido dos años antes y había regentado una pizzería en el pueblo junto a su mujer Madeleine, todavía viva. Lo curioso del hallazgo es que Pick era un hombre que no había leído nada aparte de la programación de la tele y al que su mujer jamás vio escribir nada más allá de la lista de la compra para el restaurante.

-Pero ¿mi Henri escribiendo un libro? La verdad, me extrañaría mucho. Nunca escribió ni una palabra. Ni un poema. No puede ser. ¿No me lo puedo imaginar escribiendo!

– Y, sin embargo, es él. A lo mejor escribía un poco en el restaurante por las mañanas.

– Y nunca me regaló flores.

– ¿Y eso qué tiene que ver?- preguntó Delphine, sorprendida.

– No lo sé… Lo digo por decir…

A partir de ese momento, la editorial de Delphine se hace con los derechos del libro y con su máquina publicitaria consigue encumbrar al pizzero Pick a la altura de John Kennedy Toole y su “Conjura de los necios”.

Un encadenamiento de hechos y reacciones, de supuestos y mucha manipulación hace que la bola crezca y la historia salga en todas las televisiones y el pueblo se llene de curiosos y, cómo no, se triplique el número de ventas del libro.

Foenkinos construye un thriller literario, con amores e idilios de todo tipo, intrigas, libros y mucho humor. Es una sátira sobre el poder del marketing y de los medios de comunicación.

El escritor francés David Foenkinos, licenciado en Letras por la Universidad de la Sorbona, recibió también una sólida formación como músico de jazz. Conquistó a más de un millón de lectores con La delicadeza (2009). En 2010, Foenkinos, melómano y fan incondicional de John Lennon, decidió publicar una singular biografía novelada: Lennon (2014) y en 2015 ganó el Premio Renaudot y el Goncourt des Lycéens con Charlotterescatando del olvido a la pintora Charlotte Salomon.

La novela es muy entretenida y transmite muy bien el amor de su autor por los libros y por las historias y defiende cómo la literatura puede cambiar la vida de la gente.

 

David Foenkinos en la Biblioteca UPM

 

En torno a Steve Biko: para leer, escuchar y ver

Donald Woods: Biko. Campus, 1979 (español) /  Endeavour Press, 2017 (English)

Peter Gabriel: Biko. The Famous Charisma Label, 1980

Richard Attenborough (dir.): Cry Freedom. Universal Studios, 1987.

El futuro régimen político de este país no debe ser racista en aspecto alguno. Esto significa también que los negros no deben vengarse de los blancos, pero la equidad exigirá un sacrificio económico sustancial por parte de los blancos. (Steve Biko citado por Donald Woods, p. 120)

Tengo la vaga impresión de que Sudáfrica no acaba de encajar en la mentalidad sociopolítica común en España. Es un país al margen de los circuitos de contacto tradicionales en nuestra área lingüística y cultural. Ocasionalmente su evolución en los últimos decenios ha sido objeto de algunas comparaciones discutibles a veces provenientes de los soberanismos periféricos; mientras que algunos aspectos de su transición política en los años 90 del siglo XX, en particular todo lo relacionado con la memoria cívica y la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, chirrían con cualquier tendencia oficialista a la amnesia histórica.

Sin embargo y muy en especial por su vinculación con el omnipresente universo anglosajón, Sudáfrica se cuela reiteradamente en nuestras pantallas, en nuestros altavoces, en el deporte… en suma en la agenda mediática. Desde luego algún paralelismo histórico puede establecerse: si la tragedia española de mediados del siglo XX pareció erigirse en arquetipo del subsiguiente conflicto mundial y de la Guerra Fría, el apartheid, su final y la potencialidad intercultural de Sudáfrica parecen simbolizar la eclosión y tensiones de la nueva sociedad global del siglo XXI.

Desde este punto de vista, la ya remota publicación en España de Biko, de Donald Woods, puede considerarse como un prometedor presagio. Y eso a pesar de algunas imperfecciones editoriales: errores tipográficos y alguno de traducción que hacen echar de menos una reedición mejorada para la cabal comprensión de los sutiles aspectos sociolingüísticos y culturales sudafricanos. El libro es un reportaje ampliado sobre la figura de Steve Biko, dirigente político eliminado por el régimen racista en 1977. De hecho se puede decir que participa de varios géneros a la vez: biografía, autobiografía, crónica y ensayo histórico-político. A día de hoy es ya un clásico de la literatura periodística con sucesivas tiradas en lengua inglesa. A pesar de los penosos hechos que lo originaron, el libro es gozoso y vital, un testimonio extraordinario sobre la trascendencia de las relaciones humanas. También un pasaporte inestimable a la historia reciente de Sudáfrica y sus conexiones con el devenir social y político mundial.  Construido sobre la base de materiales procedentes de diversas personas y fuentes, da una impresión coral, de perspectivas diversas que se van sumando a la tensión, tejiendo los hilos de una tragedia anunciada.

La muerte de Biko dio lugar a otras creaciones que sin duda contribuyeron a su resonancia: la canción del mismo nombre compuesta y grabada por Peter Gabriel en 1980, cuando el músico enfilaba su tránsito del rock progresivo hacia la world music; y la película Cry Freedom –con guion de John Briley- en la que el propio Biko era interpretado por Denzel Washington, y Donald Woods por Kevin Kline.

Como siempre el miedo produce odio y, a su vez, el odio engendra más miedo. Las voces de advertencia se escuchan cada vez como voces de incitación. Las voces de discrepancia se consideran como voces de falsedad y traición. La moderación se considera cada vez más como extremismo, y se presenta a los pacificadores como defensores de la violencia. (Donald Woods, p. 205)

La vida de las hormigas (La vie des fourmis)

caratula del libro ArielLa vida de las hormigas 
Maurice Maeterlinck
Barcelona: Editorial Ariel, 2018
Título original: La vie des fourmis, 1930

 

Maurice Maeterlinck (1862-1949) premio Nobel de literatura (1911), delicioso y delicadísimo escritor (abogado que no ejerció). Vemos por sus fechas de nacimiento y muerte que nació en el antiguo régimen y murió en una Europa desangrada y dividida.

Vuelvo recurrentemente a un tipo de escritura sin conocimiento de la filiación, por simple placer en el (h)ojeo de libros, y descubro asombrada que soy consistente en mis gustos y preferencias y que soy una persona antigua aunque no necesariamente muy vieja.

La vida de las hormigas es un tratado de biología, un ensayo sobre la condición humana y una metáfora del mundo en el podríamos vivir y no vivimos. Me gusta especialmente (I am specially fond of, or so to speak) la naturalidad, la delicadeza al exponer conceptos complejos desde el punto de vista de una moral natural (de la ética social). Algunos dirán que su testimonio mal entendido podría dar a la eugenesia (imposible), otros especularán con la dificultad de la abstracción, pero la inmensa mayoría apreciará la calidad poética y serena de un texto de un mundo (de un universo) que terminó brutalmente.

caratula original francésNo considero que se deba indicar nada más, Paul Valéry tampoco requiere exégetas sólo almas cándidas y sensibles que deseen disfrutar de una tarde de felicidad.

Quién es y con quién compartió su vida Maurice Maeterlinck, pienso que él se sentiría congratulado de que lo presentaran como el compañero vital de Georgette Leblanc (1869-1941) que al decir de sus biógrafos interpretó magistralmente sus obras de teatro.

La vida de las hormigas, se ha re-editado en España en marzo de 2018 (edición anterior de 1983, un año antes de que yo entrara en la universidad) por la editorial Ariel; libro precioso (con una letra fantástica) y un aspecto profundamente sugerente.

May I suggest for those interested in the matter :), el programa que figura en youtube (en versión original, francés): emisión difundida por France Culture el 1 de julio de 1999, o esta programación de RTVE que ofrece la obra de teatro Un Escritor en Busca de Empleo.

 

cita

 

Maurice Maeterlinck en la Biblioteca UPM.

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