Archivos de la Categoría: Pintura

Ingres. Exposición.

Ingres
Museo del Prado

Exposición

del 24 de noviembre de 2015 al 27 de marzo de 2016

 

 

Por fin puede verse en Madrid una exposición de Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867) uno de los pintores más importantes de la historia del arte. Cuesta trabajo creer que está en España La gran odalisca que ha salido muy pocas veces del Museo del Louvre. Pocos cuadros han influido tanto en la pintura moderna.

Con ella llegan cuadros de tema histórico, religioso, dibujos perfectos y delicadísimos, y otros desnudos femeninos como El baño turco, tantas veces imaginadoDeslumbra la colección de retratos de caballeros y damas franceses de la alta sociedad que aunque resultan ajenos a nuestro  mundo admiran por su maestria, su elegancia y su fuerza. Ingres influyó de manera determinante en un grupo de pintores españoles, caso de Federico de Madrazo, pero más allá de influencias directas sus obras forman parte del imaginario colectivo. Se utiliza como referente en publicidad e inspira a multitud de creadores contemporáneos.

 

Florence Vignier-Dutheil directora del Museo Ingres de Montauban, la ciudad donde nació el pintor,  dice que: " Ingres es inactual". Es ciertamente atemporal y por eso sigue aquí, sin haberse podido marchar ni pasar de moda.  Miguel Zugaza, director del Museo del Prado, afirma en este sentido que: " no es que sea un artista moderno, es que es extraordinariamente moderno".

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El rey del dibujo y uno de los pintores más importantes de Francia, para muchos el más importante, nació en 1780, nueve años antes de la Revolución Francesa y murió en 1867. Fue contemporáneo de Delacroix, de Gericault y discípulo de David. Retrató a Napoleón y dos de esos retratos también pueden verse en esta exposición.

Le gustaba atender a todos los detalles del cuadro, como a los pintores flamencos; los pliegues y las calidades de las telas. Su maestría se recreaba en las joyas y los peinados pero  sus retratos son de enorme penetración psicológica.13

Citar a los artistas que han estado influenciados por Ingres es imposible. Picasso, Saura, Bacon y Hockney entre los pintores pero son muchos los  músicos, fotógrafos y escultores que han bebido de la fuente inagotable de Ingres.

 

Una suerte enorme, y una gran oportunidad, poder ver al maestro ahora en el Museo del Prado.

 

Más información

 

 

 

 

 

 

 

Bonnard. Exposición de pintura.

300x355-cubierta-catalogo-bonnard_tcm164-137478Bonnard

del 19 de septiembre de 2015 al 10 de enero de 2016.

Fundación Mapfre

Madrid

 

“Espero que mi pintura se mantenga, sin resquebrajaduras. Quisiera llegar ante los jóvenes pintores del año 2000 con alas de mariposa”

Pierre Bonnard

 

 

Pierre Bonnard (1867-1947) está dentro de ese grupo de pintores que además de despertar nuestra sensibilidad pueden arreglarnos el día.  Esos que te regalan, nada más entrar en las salas donde están sus cuadros, un empuje y carga de gasolina que te ayuda para afrontar la vida.

Es un maestro del color, eso se dice de muchos pintores impresionistas y de todos los fauves, tengo aún en la retina los extraordinarios cuadros de Raoul Dufy (sus violetas y azules)  en la Fundación Thyssen, pero esto es una dimension diferente.

Bonnard nos mete directamente en el festín, el color por el color, seis tonos diferentes de naranja sobre la mesa, los rojos con los naranjas, los naranjas con los amarillos.

Se trata de un artista poco conocido en España y esta es una ocasión histórica para acercarnos a su mundo, he hecho nunca se había dedicado a su obra un homenaje parecido.

Pertenece a un grupo de artistas, los Nabis, que fueron la vanguardia en el cambio de siglo. Posteriores al Impresionismo y anteriores a los Fauves.  Con ellos el color deja de ser realista, desaparece el dibujo y los espacios tienen otra lógica.

Van mas allá de lo visible, pretenden contarnos verdades interiores. La pintura se empieza a alejar de la realidad.

Uno de los temas preferidos de Bonnard es el desnudo, en ellos aparece su mujer, Marthe, en la bañera o envuelta en la luz del cuarto de baño. Son desnudos de alma más que de cuerpo.  Melancólicos, profundos, ensimismados  y silenciosos.

 

 

Los cuadros que se exponen en la Fundación Mapfre proceden del Museo d’Orsay y el Museo Pompidou de París, la Tate Gallery de Londres, la National Gallery de Washington o el Metropolitan de Nueva York.

 

Maravillosas esas mesas descoyuntadas llenas de azucareros, platos y fruteros donde las personas aparecen pero no interesan, sorprendentes  los biombos que nos acercan al mundo del cartel publicitario, y sobre todo sorprenden y encantan  los enormes paneles que le encargaron para decorar grandes mansiones. Son tan descomunales que te puedes meter como un personaje más de la composición.

Pierre Bonard

 

Bonnard se instaló en Normandía a pocos kilómetros de Gyverny  donde vivía Monet. Tuvo también una casa en la Costa Azul en Le Cannet muy cerca de Mougins donde tuvo la suya Picasso.

 

La exposición se completa con una selección de curiosas  fotografías tomadas por Bonnard con su máquina Kodak y unas interesantes imagenes filmadas en las que le vemos con su familia y amigos. Queda claro que era un hombre elegante, de origen más que acomodado, que eligió dejarnos una obra artística diferente, que habla mas de lo de dentro que de lo de afuera y casi siempre sutil como las alas de una mariposa.

 

 

 

 

Lecciones de amor (Words and Pictures).

Words and Pictures, estrenada como Lecciones de amor (2015)

Director: Fred Schepisi

Guionista: Gerald DiPego

 

 

 

Esta película, del mismo director que Seis grados de separación, no es excepcional (7/10), y aunque es reciente (2013), parece camino del olvido en España,  a pesar de alguna nominación en festivales de cine de cierta relevancia (Palm Springs, Toronto). Mucha culpa la tiene la pésima y desafortunada traducción del título.

Semejante presentación bien podría parecer una crítica mordaz, pero no así, el tema es interesante: ¿qué es más relevante la imagen o la palabra?; ¿qué es más veraz y qué más falaz?; ¿es lícito presionar a un alumno hasta el límite de su línea de flotación?; y  el guión muy acertado.

 

 

A este debate: Words versus Pictures se ven abocados dos profesores: uno de literatura (Clive Owen), y otra de arte (Juliette Binoche), en un instituto (selecto) de Estados Unidos. Lo que comienza siendo un juego se convierte en una competición y termina con un final quizás no tan previsible.

Ambos profesores (uno por convicción y otra por contingencia) coinciden en el amor y el compromiso con su especialidad, en  su capacidad de inspirar a los alumnos y auparlos a un deseo intenso de superación. Ahora bien, mientras el profesor de literatura sufre una cierta frustración por no ser capaz de superarse en el arte de escribir y siente la tentación de tirar por atajos poco convenientes debido a su excesiva exposición a la crítica externa, la profesora de arte opera desafiante impulsada por el espíritu de superación personal, indolente ante las opiniones externas,  incluso ante dificultades de salud que podrían haber hecho abandonar a cualquier aguerrido montañero.

Los protagonistas se comportan de manera muy diferente con sus pupilos, pero ambos saben hacer que aflore lo mejor de ellos, tristemente a veces incluso lo peor.

Aconsejable para disfrutar, meditar y comentar.

 

Quizás un hombre vale más que sus palabras, y una mujer más que sus imágenes…

Quizás no…

 

Fred Schepisi en la Biblioteca UPM

 

La España de Manet

La España de Manet
Selección de textos y traducción Carlos Melchor
Edinexus, 2003

Este libro es una selección de las cartas que sobre España se cruzaron el pintor Édouard Manet (1832-1883) y sus amigos. Los amigos eran entre otros Baudelaire, Zola, Zacharie Astruc, Fantín-Latour y Mallarmé.

Todos eran intelectuales y a todos, constatarlo resulta revelador,  les interesaba saber cómo llegar, dónde dormir, qué ver y cómo sobrevivir en España porque el que no había estado ya en nuestro país se estaba organizando para hacerlo.

En Madrid se alojó en el Gran Hotel de París, en la Puerta del Sol y allí conoció a Théodore Duret, fabricante y vendedor de coñac y futuro mecenas. Fueron juntos a Toledo para ver los cuadros de El Greco, y con él regresó, pocos días después, a Francia.

Manet se muestra en sus cartas fascinado por Velázquez y por las corridas de toros que luego llevaría a muchos de sus lienzos.

Por fin amigo mío he podido admirar los cuadros de Velázquez y le puedo asegurar que es el pintor más grande que jamás haya existido. Sólo por él ya merece la pena sufrir el cansancio y las contrariedades inherentes a un viaje a España.

Carta de Édouard Manet a Charles Baudelaire. 14 de septiembre de 1865.

 

 

Vino a España en 1865 a ver pintura española y en particular a Velázquez. Él ya conocía nuestra cultura, en París había importantes obras de los grandes maestros españoles, pero necesitaba ver todos los cuadros. Esa admiración dejó una impronta evidente en su obra, mayor que en la de ningún otro pintor extrajero de su época. En 2004 una importante exposición en el Museo del Prado lo reconocía y recibía a Edouard Manet como a uno de los nuestros. Se titulaba justamente así: Manet en el Prado.

 

 

 

Permanecí siete días en Madrid, y he tenido tiempo de verlo todo. El Paseo del Prado con sus mantillas me ha gustado mucho, pero como espectáculo único, las corridas de toros.

Édouard Manet a Zacharie Astruc. 17 de septiembre de 1865.

 

 

Manet fue el inventor de la pintura moderna, y como nos dice María de los Santos García Felguera en su magnífica introducción a este libro lo hizo con la ayuda de Velázquez.

Édouard Manet en la Biblioteca de la UPM

 

Las Meninas. Javier Olivares y Santiago García

Las Meninas
Guión: Santiago García
Dibujos: Javier Olivares
Astiberri
2014

Las Meninas de Velazquez son, además de un cuadro, un misterio y una fascinación.

Esa fascinación lleva al Museo del Prado a miles de personas, inspira a miles de artistas y descoloca a miles de espectadores que desean participar  en el enigma que encierra y que nadie ha logrado hasta ahora explicarnos.

En 2014 es la novela gráfica, con Santiago García como guionista y Javier Olivares como dibujante, la que se suma a tantos trabajos de creacion  inspirados por ese embrujo.

Lo primero decir, para que no quede el mensaje difuso,  que el resultado es excelente, una maravilla que tiene gran valor por si mismo.

El dibujo es  duro, de trazo grueso y al principio resulta un poco chocante pero al poco rato se convierte en el vehículo perfecto para llegar al siglo XVII. Javier Olivares ha visto muchos cuadros, se ha fijado en muchos detalles pequeños de ceremonias del Siglo de Oro, se ha impregnado de un perfume que nos llega intacto con sus personajes, colores  y composiciones.

 

 

Me sorprendió inmediatamente que, lejos de contarte la historia del cuadro, este trabajo profundiza en el misterio de la obra, se aportan datos poco conocidos, se tratan aspectos muy innovadores de la cuestión y el argumento gira sobre el momento en el que Velázquez es nombrado caballero.

 

 

Esta circunstancia, que un pintor llegara a caballero, era insólita. Dice Fernando Marías que el hecho de que Velázquez se autorretratara de cuerpo entero con su cruz de Caballero de Santiago y al lado del rey, escandalizó a muchos y también y sobre todo a los propios pintores de la época.

Javier Portús, Jefe del Departamento de Pintura Española del Museo del Prado, puntualiza que Las Meninas es un cuadro que no pertenece a ninguno de los géneros conocidos. No es un retrato, es algo más. Su contenido excede al de los retratos y añade que nadie sabe lo que ocurre dentro de este lienzo.

Volvemos al misterio.

Las Meninas de Velázquez fijan un instante, fotografían un momento, una tarde de la vida de aquellas niñas en el estudio del gran pintor y lo hace con tal verdad que nos emociona.

 Las Meninas de Santiago García y Javier Olivares nos plantean aspectos novedosos sobre la circunstancia que rodeó al pintor y al cuadro. Esta novela gráfica tiene ya un hueco entre las mejores creaciones inspiradas por la obra del genial pintor sevillano.

Velázquez en la Biblioteca UPM

 

 

 

Altamira y otras cuevas de Cantabria. M. A. García Guinea.

Altamira y otras cuevas de Cantabria
Miguel Ángel García Guinea
Silex, 2004

 

Las Cuevas de Altamira han vuelto a ser noticia estos últimos meses. Por un lado nos enteramos de que después de muchos años será posible ver las pinturas auténticas en grupos reducidos, organizados según las normas de conservación, y por otro que se está rodando allí, con todas las precauciones, una película en la que se cuenta como se descubrieron las pinturas.

No es extraño que el cine se haya interesado por esta historia porque es fascinante.

Se supo por primera vez de su existencia en 1875 y unos años después Marcelino Sanz de Sautuola, hombre de ciencia interesado por la Historia Natural, fue con su hija a la cueva y sería la niña la primera que vio aquellos bisontes en el techo. En 1880 Sautuola publicó un trabajo sobre el hallazgo, el folleto se titulaba: Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la Provincia de Santander. Afirmaba que las pinturas eran prehistóricas, del periodo paleolítico, y nadie le creyó.

Eran demasiado perfectas, demasiado naturalistas y demasiado grandes para admitir que fueran paleolíticas. No se conocía nada parecido.

Los especialistas, muchos de ellos franceses, le acusaron, entre otras cosas, de haber llevado a un pintor a  la cueva para que decorara con animales aquel abrigo. Hubo que esperar veinte años para que, en 1902, el prehistoriador francés E. de Cartailhac publicara un articulo aceptando su valor y reconociendo que se había equivocado. Este era su título: Les cavernes ornées de dessins. La grotte d'Altamira, Espagne. Mea Culpa d'un sceptique.

A partir de este momento la cueva de Altamira adquirió reconocimiento universal y vino todo el mundo a ver las pinturas.

Pero no solo vinieron a conocer Altamira porque en Cantabria hay catorce cuevas declaradas por la Unesco como Bien de interés cultural y Patrimonio de la Humanidad.

Animo desde aquí a visitar esos recintos sagrados. A dejarse invadir por el misterio y la emoción de descubrir la  presencia del  hombre de hace 15.000 años através de unos dibujos directamente maravillosos. Visitar la Cueva del Pendo es una experiencia inolvidable. Se trata de espacio enorme, al fondo están las pinturas que fueron encontradas en 1991, hace dos días como dijo nuestra guía,  y que merecen ellas solas un viaje.

 

Conversaciones en Giverny con Claude Monet

Conversaciones en Giverny con Claude Monet
Confluencias Editorial
2o14

Claude Monet (1840-1926) fue, como todo el mundo sabe, uno  de los creadores del impresionismo y dedicó su inteligencia y su energía a captar la luz y el color de la naturaleza.

El maestro saca su reloj:

– Las diez y media- y añade-,vayamos a verlos: ya se han abierto.

Descendemos por una gran alameda bajo los abetos cargados de sombra. A derecha e izquierda los lirios se extienden en grandes capas por el espacio, formando una especie de bruma lila bajo la luz del sol.

Entrevista a Monet en Giverny. Marc Elder (1922)

 

En Giverny (Normandía) a las orillas del Sena, siempre el agua, siempre el Sena, se compró Monet una casa donde vivió y pintó los últimos años de su vida. El jardín de la casa lo convirtió en campo de experimentación para poder pintar las especies de flores que más le gustaban, las plantas que mejor juego le daban al cambiar de estación; colocaba los setos buscando sombras, elegía cada año los tonos de los tulipanes y con su jardinero organizaba un concierto de flores milimétricamente orquestado para que se sucedieran, sin vacíos, las peonías, los lirios, los rododendros o las caléndulas. De este modo no necesitaba salir de su jardín para pintar. Y sobre todo aseguraba que podía capturar cada cambio de luz sobre el paisaje.

Con la escuela impresionista los temas de la pintura se volvieron amables. La gente podía reconocerse en las escenas de bailes populares, de paseos por el campo o de escenarios de villas y huertos. Escenas cotidianas y alegres sí, pero detrás de tanta aparente dulzura se escondía un esfuerzo terrible para el pintor, un trabajo lleno de sacrificios  y duros horarios siempre al aire libre.

La novedad consistía en que la emoción del cuadro residía en la luz. La luz, el cambio de luz convertía un río en otro, pero también una catedral en otra (como demostró el propio Monet pintando 31 veces la Catedral de Rouen), y tu propio jardín se volvía un jardín diferente.

Capturar todas las luces se convierte en una obsesión, en un reto, en una dificultad que rige la vida de Monet. Levantarse de  noche, buscar el sitio exacto donde dejaste ayer de pintar, comprobar que ninguna rama caída ha modificado el encuadre, un pitillo tras otro esperando que amanezca en el barco estudio en medio del río y, si hay suerte, continuar los reflejos iniciados el día anterior… para interrumpirlo todo poco después, cuando cambie la luz. Todo este ritmo tan sorprendente nos lo descubre este libro que marca un antes y un después a la hora de ponerse  ante un cuadro impresionista.

Monet estuvo en Madrid el año 1900. Vino para conocer el Museo del Prado y nos dejó este párrafo que forma parte de las entrevistas recogidas en este libro y que no tienen desperdicio.

Madrid, El Prado, ¡qué museo! El más bello de todos los que conozco. Cuando me he encontrado en aquellas salas, en medio de tizianos, rubens, velázquez, tintorettos, se diría que fueron pintados ayer, rebosando como están de fuerza, de luz y de color.

Claude Monet

 

La luz y Monet en Giverny, Eva FigesAcaba de aparecer otro libro interesante sobre Monet. Eva Figes (Berlín 1932 – Londres 2012) describe en esta novela, La luz y Monet en Giverny,   un día en la vida del pintor. El ambiente de la casa de Giverny, diez hijos entre los suyos y los de su mujer, los criados, los marchantes, los horarios de trabajo de Monet, su proceso creativo… No es que explique los cuadros ni los describa, es que los pinta con palabras. Es asombroso y mágico sentirte de pronto y por sorpresa dentro de las obras creadas en Giverny.

Claude Monet en la Biblioteca UPM

 

Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad

                                                                                             Murillo y Justino de Neve. El arte de la amistad

Museo del Prado
Del 26 de junio al 30 de septiembre. 2012
 
Esta breve y exquisita exposición, solo diecisiete obras,  pone de actualidad a un pintor  que merece ser mejor conocido. Es una ocasión perfecta para quitarse posibles prejuicios y asombrarse ante la  maestría, el sentido del color y la  fuerza de la obra del maestro sevillano.
El pintor Ramón Gaya en un artículo sobre Murillo aclara la razón de ese terrible desconocimiento con la brillantez que le es habitual.
Murillo es, quizá, el pintor español peor situado, peor estudiado, peor comprendido por la crítica y la historia profesionales.
El éxito verdaderamente analfabeto de una parte un tanto dulzona y débil de su pintura ha tapado y borrado, por lo visto, al gran pintor de reciedumbre, de cepa, de solera, de grandeza antigua que hay en él.
 
Ramón Gaya
 

El argumento de la muestra es la amistad, y la relación de mecenazgo, que hubo entre Murillo (1617-1682) y Justino de Neve (1625-1685) canónigo de la Catedral de Sevilla y hombre apasionado por la pintura. Se exponen retratos, alegorías, pintura religiosa y una miniatura.

Murillo gozó en vida de un enorme prestigio y popularidad. Fue el pintor más famoso de la Sevilla de mediados del XVII  y su estudio disfrutaba de una enorme actividad. Prueba de ello es esta exposición que recoge obras destinadas a diversas iglesias sevillanas, a la Catedral  cuando Justino de Neve es nombrado mayordomo de fábrica (encargado de mantenimiento y mejora del edificio y sus obras de arte)  y otras de la colección privada de Neve.

Además es la primera vez que se reunen estas obras en España, todas encargos sevillanos y para la ciudad de Sevilla,  tras el expolio llevado a cabo por las tropas napoleónicas. La muestra viajará luego a Sevilla  y más adelante a Londres donde tendrá un montaje extraordinario en la primavera de 2013.

Admirable me ha parecido la capacidad de Murillo para las mas arriesgadas composiciones. Y maravillosas esas figuras ciertas de personajes sevillanos con ropones pardos a la velazqueña que asisten deslumbrados a las apariciones marianas.

Murillo es uno de nuestros mejores pintores barrocos.

Favorito de Delacroix, de Henry Fantin Latour, maestro de los pintores ingleses del siglo XVIII, buscado por coleccionistas del mundo entero y al que tanto debe Reynolds. Y desde luego el preferido de Justino de Neve que le facilitó muchos de sus mejores encargos y que reunió en su colección particular ochenta y dos cuadros del maestro sevillano. Así lo dice su testamento.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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