Archivos de la Categoría: Pintores

Sorolla en su paraíso. Exposición de fotografía en el Museo Sorolla de Madrid.

Sorolla en su paraíso
Album Fotográfico del pintor
Museo Sorolla
Calle Martínez Campos, 37
28010 Madrid
Hasta el 2 de octubre de 2017

Prorrogada hasta el 21 de Enero de 2018

El Museo Sorolla se ha convertido en uno de los más visitados de Madrid.

Su permanente actividad expositiva, el gancho de la obra de Joaquín Sorolla y la emoción añadida que supone entrar en la casa verdadera, en el jardín con naranjos, y en el estudio del artista, convierten a este museo en mucho más que un museo. 

Y en este sentido de acercamiento a su persona, a su imagen,  a su vida privada y a la personalidad del pintor valenciano es un regalo esta exposición que reune interesantes fotografías de la colección particular de Sorolla y que hoy son propiedad del museo. 

Sorolla ( Valencia 1863- Madrid 1923) es el pintor español más fotografiado de su época, era una gloria nacional, y tanto fotógrafos profesionales como de su entorno familiar, su suegro reunía ambas cosas, era un  fotógrafo de prestigio,  le inmortalizaron pintando en las playas, en su estudio, con sus amigos, tras el caballete en los más remotos lugares de España, con su familia y con los personajes más importantes de la época a los que retrató.

 

Por cierto, la más importante colección de retratos realizados por Joaquín Sorolla, la mejor iconoteca de personajes españoles, la podemos ver ahora mismo en Madrid reunida gracias a los cuadros que han traído al Museo del Prado procedentes de Nueva York con la exposición Tesoros de la Hispanic Society of America.

 

Autorretrato familiar. 1907. Antonio García. Museo Sorolla.

 

La fotografía tiene mucho que ver con Sorolla, ocupó un lugar importante en su vida y en su obra, por eso esta exposición es muy brillante y necesaria.  

Descubriremos su universo creativo, el otro lado de los cuadros que tantas veces hemos admirado, las costumbres del día a día de un pintor famoso y todo esto dentro de la casa de un genio de los pinceles ya por todos reconocido.

 

Joaquín Sorolla en la Biblioteca UPM

Los viajes de la luz : un retrato de Joaquín Sorolla

Esta exposición forma parte de la Sección Oficial de PHotoESPAÑA que nos ofrece 100 muestras de fotografías  de 514 artistas y que se pueden ver en las 62 sedes que tiene el certamen repartidas por toda España.

 

Cartas a sus amigos. Ramón Gaya.

ínaaadiceRamón Gaya

Cartas a sus amigos

Editorial Pre-textos

 

Mañana estoy citado con Concha para ir juntos al Louvre; allí tengo amigos…perennes, Rembrandt y Tiziano sobre todo.

Ramón Gaya (Murcia 1910- Valencia 2005) es un creador diferente, un pensador deslumbrante y un fino pintor que por diversas circunstancias es muy poco conocido. Su fe, era el arte, para Gaya el arte o es salvación o no es nada.

Ahora la editorial Pre-Textos le trae a la actualidad al publicar un volumen con las cartas que escribió a sus amigos. Gaya escribió muchas cartas porque siempre estuvo lejos, pasó mas de veinte años  fuera de España entre México y Roma donde estuvo exiliado. Muchos de sus escritos se ocupan de obras pictóricas que le parecen fundamentales como las de Velázquez, Tiziano, Murillo, Van Eyck o Picasso pero también nos lleva hasta la obra de Fidias o a ciudades como Córdoba o Venecia. No regresó a España hasta 1960 y para entonces se encontraba extraño aquí; se volvió a marchar y volvió a regresar. En los últimos años recibió diversos reconococimientos oficiales y su ciudad, Murcia, creó en 1990 un magnífico Museo para conservar su obra y difundir su legado.

Conoció a Juan Ramón Jimenez, y a casi toda la Generación del 27, en su viaje a Madrid en 1928, este volumen recoge varias cartas que se cruzó con el poeta de Moguer. Colaboró con las Misiones Pedagógicas durante la II República, realizó copias de grandes obras del Museo del Prado y con ellas acercó a los grandes de la pintura a los rincones mas pequeños de España. 

Querido amigo Juan Ramón: tengo algún dibujo de ramita de perejl, pero no estoy conforme con ellos. Cuando tenga otros mejores para mí, le mandaré todos; quizá mañana mismo o pasado. Saludos para Zenobia. Su buen amigo, Ramón Gaya

 

Para conocer la fascinante obra de Ramón Gaya hay que leer sus escritos, él nunca se consideró un escritor sino un pintor que escribe, que son verdaderas joyas. Recomiendo el Tomo 1 de su Obra Completa editada por Pre-textos. Asombra leer que dice lo que piensa independientemente de si está o no de acuerdo con las modas del momento o lo culturalmente correcto. Pero sobre todo deslumbra su capacidad para decir lo que siente con una eficacia de dardo, de saeta, con esa transparencia que tiene la verdad y sinceridad absoluta.

Las fechas de las cartas van desde 1928 hasta 1978 pero no es un asunto importante porque el tiempo de Gaya es un tiempo interior, independiente casi siempre de lo que ocurre fuera.

Concha, de todas las personas que conozco, no digo que sea la más profunda -¿quién podría dictaminar y decidir… eso?-, pero sí que dispone de una atención más profunda. Ese poder de atención extrema, de concentración extrema, se debe, en parte, a su muy decidida abstinencia; porque, por extraño que pueda parecernos, en cuanto alguien cede a la tentación de… hacer, su facultad de ver, de comprender, de percibir, de recibir y de adentrarse en la realidad, se debilita: el… quehacer se apodera de todo, lo vacía todo.

Muchos de sus amigos eran creadores como él, aquí encontraréis algunas pinceladas para completar su siempre escurridizo retrato. Poemas que le dedicaron sus amigos poetas.

 

Ramón Gaya en la Biblioteca UPM

La España de Manet

La España de Manet
Selección de textos y traducción Carlos Melchor
Edinexus, 2003

Este libro es una selección de las cartas que sobre España se cruzaron el pintor Édouard Manet (1832-1883) y sus amigos. Los amigos eran entre otros Baudelaire, Zola, Zacharie Astruc, Fantín-Latour y Mallarmé.

Todos eran intelectuales y a todos, constatarlo resulta revelador,  les interesaba saber cómo llegar, dónde dormir, qué ver y cómo sobrevivir en España porque el que no había estado ya en nuestro país se estaba organizando para hacerlo.

En Madrid se alojó en el Gran Hotel de París, en la Puerta del Sol y allí conoció a Théodore Duret, fabricante y vendedor de coñac y futuro mecenas. Fueron juntos a Toledo para ver los cuadros de El Greco, y con él regresó, pocos días después, a Francia.

Manet se muestra en sus cartas fascinado por Velázquez y por las corridas de toros que luego llevaría a muchos de sus lienzos.

Por fin amigo mío he podido admirar los cuadros de Velázquez y le puedo asegurar que es el pintor más grande que jamás haya existido. Sólo por él ya merece la pena sufrir el cansancio y las contrariedades inherentes a un viaje a España.

Carta de Édouard Manet a Charles Baudelaire. 14 de septiembre de 1865.

 

 

Vino a España en 1865 a ver pintura española y en particular a Velázquez. Él ya conocía nuestra cultura, en París había importantes obras de los grandes maestros españoles, pero necesitaba ver todos los cuadros. Esa admiración dejó una impronta evidente en su obra, mayor que en la de ningún otro pintor extrajero de su época. En 2004 una importante exposición en el Museo del Prado lo reconocía y recibía a Edouard Manet como a uno de los nuestros. Se titulaba justamente así: Manet en el Prado.

 

 

 

Permanecí siete días en Madrid, y he tenido tiempo de verlo todo. El Paseo del Prado con sus mantillas me ha gustado mucho, pero como espectáculo único, las corridas de toros.

Édouard Manet a Zacharie Astruc. 17 de septiembre de 1865.

 

 

Manet fue el inventor de la pintura moderna, y como nos dice María de los Santos García Felguera en su magnífica introducción a este libro lo hizo con la ayuda de Velázquez.

Édouard Manet en la Biblioteca de la UPM

 

Conversaciones en Giverny con Claude Monet

Conversaciones en Giverny con Claude Monet
Confluencias Editorial
2o14

Claude Monet (1840-1926) fue, como todo el mundo sabe, uno  de los creadores del impresionismo y dedicó su inteligencia y su energía a captar la luz y el color de la naturaleza.

El maestro saca su reloj:

– Las diez y media- y añade-,vayamos a verlos: ya se han abierto.

Descendemos por una gran alameda bajo los abetos cargados de sombra. A derecha e izquierda los lirios se extienden en grandes capas por el espacio, formando una especie de bruma lila bajo la luz del sol.

Entrevista a Monet en Giverny. Marc Elder (1922)

 

En Giverny (Normandía) a las orillas del Sena, siempre el agua, siempre el Sena, se compró Monet una casa donde vivió y pintó los últimos años de su vida. El jardín de la casa lo convirtió en campo de experimentación para poder pintar las especies de flores que más le gustaban, las plantas que mejor juego le daban al cambiar de estación; colocaba los setos buscando sombras, elegía cada año los tonos de los tulipanes y con su jardinero organizaba un concierto de flores milimétricamente orquestado para que se sucedieran, sin vacíos, las peonías, los lirios, los rododendros o las caléndulas. De este modo no necesitaba salir de su jardín para pintar. Y sobre todo aseguraba que podía capturar cada cambio de luz sobre el paisaje.

Con la escuela impresionista los temas de la pintura se volvieron amables. La gente podía reconocerse en las escenas de bailes populares, de paseos por el campo o de escenarios de villas y huertos. Escenas cotidianas y alegres sí, pero detrás de tanta aparente dulzura se escondía un esfuerzo terrible para el pintor, un trabajo lleno de sacrificios  y duros horarios siempre al aire libre.

La novedad consistía en que la emoción del cuadro residía en la luz. La luz, el cambio de luz convertía un río en otro, pero también una catedral en otra (como demostró el propio Monet pintando 31 veces la Catedral de Rouen), y tu propio jardín se volvía un jardín diferente.

Capturar todas las luces se convierte en una obsesión, en un reto, en una dificultad que rige la vida de Monet. Levantarse de  noche, buscar el sitio exacto donde dejaste ayer de pintar, comprobar que ninguna rama caída ha modificado el encuadre, un pitillo tras otro esperando que amanezca en el barco estudio en medio del río y, si hay suerte, continuar los reflejos iniciados el día anterior… para interrumpirlo todo poco después, cuando cambie la luz. Todo este ritmo tan sorprendente nos lo descubre este libro que marca un antes y un después a la hora de ponerse  ante un cuadro impresionista.

Monet estuvo en Madrid el año 1900. Vino para conocer el Museo del Prado y nos dejó este párrafo que forma parte de las entrevistas recogidas en este libro y que no tienen desperdicio.

Madrid, El Prado, ¡qué museo! El más bello de todos los que conozco. Cuando me he encontrado en aquellas salas, en medio de tizianos, rubens, velázquez, tintorettos, se diría que fueron pintados ayer, rebosando como están de fuerza, de luz y de color.

Claude Monet

 

La luz y Monet en Giverny, Eva FigesAcaba de aparecer otro libro interesante sobre Monet. Eva Figes (Berlín 1932 – Londres 2012) describe en esta novela, La luz y Monet en Giverny,   un día en la vida del pintor. El ambiente de la casa de Giverny, diez hijos entre los suyos y los de su mujer, los criados, los marchantes, los horarios de trabajo de Monet, su proceso creativo… No es que explique los cuadros ni los describa, es que los pinta con palabras. Es asombroso y mágico sentirte de pronto y por sorpresa dentro de las obras creadas en Giverny.

Claude Monet en la Biblioteca UPM