Archivos de la Categoría: Novela

Kioto, Yasunari Kawabata

Kioto, Yasunari Kawabata
Barcelona: Austral, 2014
Traducción: Mirta Rosenberg
Título original: Koto (1962)

 

Kioto es una novela de 1962, publicada en España por Austral en 2014 con una tercera impresión en 2017. Nos retrotrae a un Japón de postguerra en los años 50 del siglo pasado, concretamente a Kioto su milenaria capital hasta 1868. El ambiente netamente oriental es todavía completamente ajeno a la cultura occidental. Apenas podemos situar cronológicamente la trama por una escueta referencia a las tropas americanas afincadas en el jardín botánico, vedado en esa época a los lugareños. Acaso también por la referencia al empleo de las pinturas de Paul Klee (1879-1940) como inspiración para el diseño de bordados para Obi (cinturón largo y muy ancho que se emplea para sujetar los kimonos).ejemplo de obi bordadocarátula del libro

La historia nos relata la vida de una pequeña familia de artesanos tradicionales y comerciantes de telas, con la búsqueda de la belleza y la armonía como elemento central, y el lento decaer de oficios ancestrales y tradiciones de trasfondo. Nos introduce en un pequeño secreto a voces de la familia: una niña abandonada, una adopción, la búsqueda de los antepasados desde el amor y el cariño a los padres adoptivos.

El hilo conductor ya se ha mencionado pero en realidad es sólo un marco en el que transcurre la vida cotidiana de unos personajes intemporales, con sus antiguas relaciones paterno-filiales y jerárquicas; las Casas de Té pobladas de maikos y geishas; los primeros pasos de un cortejo.ceremonia de entrega del premio nobel

Yasunari Kawabata (1899-1972) fue el primer japonés al que se concedió el premio Nobel de literatura; en las fotografías del acontecimiento (1968) percibimos la gran distancia cultural entre oriente y occidente en esa época. El maestro Yasunari Kawabata fue mentor de grandes escritores japoneses como Yukio Mishima (1925-1970); las notas biográficas me inclinan hacia el primero (menos atormentado). Ambos participaron en el ámbito cinematográfico bien como guionista (el primero) o actor (el segundo). El final de ambos es trágico, el primero con un suicidio ritual (seppuku) en 1970, y el segundo de una manera más prosaica en 1972, no se sabe si aquejado de una grave enfermedad degenerativa.

 

"Se dice que el arte de tejer en telar es un don que difícilmente se transmite a tres generaciones. Aún cuando el padre sea un gran tejedor, aún cuando tuviera, por así decirlo, una mano de artista, sus hijos no heredarán necesariamente esa habilidad… No olvidaré esto. No lo olvidaré en toda mi vida. No hay duda de que el ser humano es una criatura emocional"

 

Yasunari Kawabata en la Biblioteca UPM
  

Mandíbula. Mónica Ojeda

Mandíbula
Mónica Ojeda
Candaya: Barcelona, 2018

 

 

¿Sabías que los cocodrilos guardan a sus bebés adentro de sus mandíbulas?

 

Mandíbula es una de las novelas más interesantes que se han cruzado conmigo últimamente. Arranca fuerte, con el secuestro de una alumna a manos de su maestra contado desde la perspectiva de la víctima. Ambas se encuentran en una cabaña en algún lugar de las afueras de Ecuador, la chica está atada, hay un revólver sobre la mesa. Desde la ventana se puede ver un volcán, uno de los símbolos que van a aparecer a lo largo de la novela. Y es que lo que bulle y arde en el interior de la mente de los personajes supone una buena parte de la materia con la que se construye la narración que se avecina.

Miss Clara, Fernanda y Annelise, los tres personajes principales, irán revelando capítulo a capítulo todo lo que ha sucedido hasta culminar en una situación tan extrema. Pero la novela no es solo un thriller, ni una historia de terror sin más: trata sobre la naturaleza del miedo, con el foco de atención puesto en las relaciones femeninas mira a ver qué hay en ese abismo que se abre al cruzar el límite de lo aceptado, de lo correcto entre madres e hijas, profesoras y alumnas o amigas adolescentes. El retrato psicológico de los personajes, especialmente el de Miss Clara (que anda naufragando por la relación enfermiza que ha mantenido con su madre) es de una belleza sutil, a pesar de lo siniestro, y estremecedora.

Las chicas son alumnas en un colegio del Opus en Guayaquil, lo que hace poderoso contraste con la casa en ruinas y atravesada por reptiles en la que juegan con otras amigas a inventar historias de terror, muy influenciadas por las creepypastas que leen habitualmente en internet. Sus juegos se vuelven arriesgados, la experimentación y el aprendizaje propios de su edad poco a poco van cruzando la frontera de lo siniestro, lo innominado. En ese contexto de pérdida de la inocencia, Annelise inventa al Dios Blanco, una fuerza primordial que protagoniza sus historias y orquesta los terrores de sus amigas.

 

"¿Qué es lo que pasa cuando vemos algo blanco?", le preguntó Annelise a Fernanda sin esperar respuesta. "Que sabemos que se va a manchar".

 

El lenguaje juega un papel primordial en la literatura de Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988), un torrente de imágenes, un ritmo musical, capítulos armados con diferentes técnicas narrativas consiguen que la tensión nunca decaiga y convierten este libro en una impactante y adictiva lectura. Mandíbula es la segunda novela publicada en España de esta autora ecuatoriana, la precedió Nefando, publicada también por Candaya, en 2016. Otras obras suyas son La desfiguración Silva (2015), El ciclo de las piedras (2015) y Caninos (2017).

 

Penelope Fitzgerald. La librería.

Penelope Fitzgerald. La librería. Editorial Impedimenta, 2010.

Esta es la historia de una mujer valiente y decidida que quiere comprar un viejo edificio, Old House (con el nombre está todo dicho) en su pueblo, Hardborough, y montar en él una librería. Estamos en 1959 y el nombre de esta mujer es Florence Green. Su marido, Charlie Green había muerto de neumonía en un campo de recogida al principio de la Segunda Guerra Mundial y lo que les unió fue su amor por los libros cuando trabajaban juntos en Müller’s, una gran librería de Londres y él era el responsable de la sección de poesía.

Era pequeña de aspecto, delgada y huesuda, un poco insignificante vista desde delante y completamente insignificante por detrás. No se hablaba mucho de ella, ni siquiera en Hardborough, donde los amplios espacios permitían ver a todos los que se acercaban, y donde todo lo que se veía era objeto de comentario.

Hardborough es un minúsculo pueblo costero en el condado de Suffolk (Inglaterra), apartado del mundo, y que se caracteriza justamente por lo que no tiene:

En Hardborough, en 1959, uno no podía tomarse una ración de fish and chips, ni había tintorería, ni siquiera cine, excepto un sábado por la noche de cada dos. En cierto modo, se sentía la necesidad de todas estas cosas, pero a nadie se le había ocurrido y, desde luego, nadie pensó que a la señora Green se le hubiera ocurrido tampoco abrir una librería.

Old House además de ser un edificio viejo y con serios problemas de humedad tiene otra particularidad, tiene su propio poltergeist, aunque en Hardborough lo llaman rappers (literalmete “golpeador”). Con él deberá convivir Florence.

La fuerza viva del pueblo, la señora Gamart, rica e influyente, intentará por todo los medios que la librería se cierre y establecer en Old House el “Centro para la Música y las Artes”. A su favor, Florence cuenta con el apoyo de Christine, una niña de 10 años que después del colegio la ayuda en la librería y el señor Brundish, descendiente de una de las familias más antiguas de Suffolk,  que sólo sale de su casa en verano, nunca en invierno, excepto cuando fue a visitar, por primera vez en su larga vida, a la señora Gamart y esto fue lo que le dijo:

-¿Por qué quiere que se vaya de esa casa?

– ¿No se le ha ocurrido a usted, que seguramente es un hombre que se interesa por el bienestar y el patrimonio de este pueblo, que un edificio de tanto interés histórico podría utilizarse para algo mejor?

– La antigüedad no es lo mismo que el interés histórico, dijo. De lo contrario, nosotros dos seríamos más interesantes de lo que somos…

– Lo repito: quiero que deje a mi amiga Florence Green en paz, gritó el señor Brundish. ¡En paz!

¿Conseguirá Florence resistir los ataques de la prepotente señora Gamart?

Isabel Coixet la llevó al cine en 2017 y obtuvo un gran éxito de crítica (Premios Goya 2018: Mejor película, dirección y guion adaptado). Es una película bonita y que recoge muy bien el espíritu del libro. Muy recomendable también.

Penelope Fitzgerald nació en 1916 y, autora tardía, publicó su primer libro en 1975, una biografía sobre Edward Burne-Jones y en 1977 su primera novela, The Golden Child. Con La librería fue finalista en 1978 del Booker Prize, premio que consiguió en 1979 con su siguiente novela  A la deriva. Murió en Londres en abril del 2000.

Editada en España por Impedimenta en 2010 se acaba de reeditar con un posfacio de Terence Dooley, albacea literario y yerno de la escritora británica,que da las claves del proceso de escritura de este libro.

Es una novela bonita donde se respira el amor por los libros y la lectura.

El gran sueño de oro. Chester Himes

El gran sueño de oro. Chester Himes

Bruguera.

Alberta estaba como hechizada. Sorprendida por la magnitud de su buena suerte, sacó del sujetador un billete mojado de cincuenta dólares y se lo alcanzó al Dulce Profeta, recibió a cambio una miga de pan del tamaño de un guisante. Se la puso en la boca mirando al cielo, y  la tragó bebiendo largamente el agua de la botella bendita.

Todos los que contemplaban la escena estaban convencidos de que el agua poseía virtudes curativas.

 

Alberta Wright asistía a un servicio religioso que el reverendo conocido como Dulce Profeta Brown, ofrecía en la calle 117, en pleno Harlem. Llena de fervor y pasión y fruto del frenesí colectivo en el que se ve envuelta, tras beber agua  bendecida por el reverendo, cae desvanecida. Todo el mundo a su alrededor cree que está muerta. Quizás ha sido envenenada. Y la codicia se hace presente. Algunos de sus conocidos empiezan a buscar el dinero que creen esconde en su casa. Y con la codicia, con la ambición, viene fatalmente de la mano la muerte, el asesinato.

Pero Alberta no está muerta y es detenida.

– Le está dando usted mucho trabajo a la brigada de Homicidios –dijo el sargento-. Ayer estaba muerta, y hoy mata a alguien.

– Ni estaba muerta ni he matado a nadie – respondió Alberta.

– Está bien, está bien. Empiece a mentir – dijo el sargento-. Dígame todo lo que ha ocurrido.

Ella hablaba con la voz monocorde y plañidera que reservaba para los blancos que le hacían preguntas.

Cuando terminó, el sargento preguntó:

– Me ha obedecido al pie de la letra, ¿verdad?

– No, señor; todo lo que le he dicho es verdad.

Ataúd Ed y Sepulturero Jones son los detectives que deberán recorrer las calles de Harlem para resolver el caso, y que en ocasiones como lectores, no llegamos a entender. Un Harlem sombrío, desolador, perturbador, plagado de seres marginales, de perdedores, de buscavidas pero que a la vez es un escenario lleno de vida, de humor y que Himes describe magistralmente. Porque en realidad es Harlem, como en otras muchas novelas de Himes, el verdadero protagonista de esta novela y recorriendo sus páginas es fácil sentir que nos encontramos en sus calles, que somos uno más de sus habitantes.

Chester Himes nació el Jefferson City en 1909 y murió en Alicante en 1984. Otras novelas son Por amor a Imabelle, Algodón en Harlem, Todos muertos….

Chester Himes en la Biblioteca Universitaria UPM

Aves Migratorias. Marianne Fredriksson

Aves Migratorias
Marianne Fredriksson
Salamandra, 2001
Traducción de Gemma Carlsson
Título original: Fyttfgar (1999)

 

Un libro sencillo, poético y tremendamente humano, con una acción lenta pero conmovedora. Dos mujeres aparentemente opuestas se conocen en un invernadero movidas por su pasión por las plantas.

Las dos separadas comienzan una relación en la que desgranan sus recuerdos, demonios y fantasmas en el frío, muy frío, invierno sueco.

Oscuridad en el exterior que refleja la suya propia en su interior. La racional y fría Inge choca con la temperamental y exiliada Mira, una chilena superviviente de dos cataclismos: la dictadura política y su sumisión en un matrimonio fracasado. Aparentemente nada las une pero de su encuentro brotará la semilla de una amistad que puede tener algo de redentora para ambas y que les permitirá bucear en su interior para poder descubrir realmente su propia esencia.

Su autora Marianne Fredriksson fue una conocida escritora y periodista sueca muy popular en su país llegando a alcanzar fama internacional.

Uno de sus temas más recurrentes en todas sus novelas es el de la amistad llegando a afirmar que ésta es mucho más importante que el amor.

 

Marianne Fredriksson en la Biblioteca UPM

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

Fred Vargas: del Hombre de los círculos azules a Cuando sale la reclusa

Fred Vargas, premio Princesa de Asturias 2018

 

Fred Vargas es el pseudónimo de Frédérique Audoin-Rouzeau, arqueozoóloga e historiadora medievalista, especialista en la peste negra, francesa nacida en París en 1957. Tiene un dilatado historial en novela negra al que llegó por casualidad como válvula de escape al día a día de sus excavaciones desde su puesto de investigadora del CNRS (equivalente al CSIC en España). Su primera novela negra: Les jeux de l'amour et de la mort, Los juegos de amor y de muerte, (no editada en castellano), fue escrita al calor de una de dichas excavaciones con la sensación de hacer novillos según ella misma declara.foto de la autora

Su serie más conocida es la de su célebre comisario de policía, Jean-Baptiste Adamsberg, cuyo primer título: El hombre de los círculos azules (2007), tuvo desde el primer momento un enorme éxito. En esta serie hay ya publicados 12 títulos en 10 años (hasta 2017).

En sus novelas, llenas de intriga y reflexión, hace siempre un guiño a sus especialidades; hay alguna referencia histórica y zoológica; se lee muy bien, tiene personajes muy delineados, complejos en sus valores y comportamiento, y los desenlaces en general sugieren quiebros inesperados.

Defiende la intuición y el razonamiento inconsciente de su protagonista como contraposición a la lógica cartesiana de su mano derecha el inspector Danglard, y complementa este enfoque con una amalgama de otros personajes secundarios y miembros del equipo, en un ambiente netamente francés.

carátula de cuando sale la reclusacarátula de el hombre de los círculos azulesComencé leyendo la serie al revés, empezando por el último título: Cuando sale la reclusa, y continué con el primero ya mencionado. Aunque las tramas ganan en complejidad y referencias cruzadas, creo que ha perdido algo de su frescura original. Debo reconocer en cualquier caso que cada novela te atrapa desde el primer momento y es raro terminar en más de un par de días.

Siruela es la editorial que nos ofrece sus novelas en castellano, también en formato bolsillo.

Es la primera vez que el Premio Princesa de Asturias de las letras se otorga a un autor de novela negra, y en esta ocasión ha sido elegida entre 35 candidaturas de 21 países.

 

Fred Vargas en la Biblioteca UPM

 

Paradoja del interventor. Gonzalo Hidalgo Bayal

Paradoja del interventor
Gonzalo Hidalgo Bayal
Barcelona: Tusquets, 2006

 

Trenes. Si fuera un personaje literario (en caso de no serlo ya a estas alturas del cuento) tendría mucho cuidado a la hora de comprometer mi destino por culpa de la promesa de una travesía ferroviaria, por muy atractiva que ésta pareciera a priori. Pienso en “El andén de nieve”, aquel relato de Carlos Castán a bordo de cuyo tren podías alcanzar un destino de ficción. Y pienso en "El guardagujas" de Juan José Arreola, cuyo ferrocarril no solo disloca rutas e itinerarios sino que emprende sus propias expediciones a través de la selva con ánimo fundacional. O en la “Paradoja del interventor”, esta magnífica novela de Gonzalo Hidalgo Bayal (Higuera de Albalat, Cáceres, 1950) en la que un viajero se apea del tren aprovechando la parada en una estación cualquiera para llenar su botella de agua y tomar café y acaba quedándose en tierra, sin abrigo y sin equipaje, sin documentos y con apenas unas calderillas en el bolsillo, pues el tren se ha puesto en marcha sin aviso y con un pasajero menos. En esa estación sombría, decadente, sin asomo de un interventor que anuncie próximos trenes (sin asomo de nuevos trenes), el viajero aún no sabe que ya se ha convertido (o está cerca de hacerlo) en el único interventor, que lo que le espera es una búsqueda de sí mismo, de un lugar al que pertenecer, por las calles y entre las gentes de una ciudad cerrada e impermeable, que en otra época vivió tiempos mejores, algún tipo de progreso, pero que ahora gira en círculos, en huecas repeticiones sobre sí misma hacia la disipación, el sinsentido, la indiferencia, el olvido.

Viajero, luego forastero, luego interventor aunque no lo sepa, el personaje sin nombre que ha perdido su tren también ha extraviado su destino y su identidad, ha ingresado en un tejido extraño de la realidad (un cajón secreto fuera del tiempo) trenzado y sostenido por la prosa culta, elegante y rica en detalles de Gonzalo Hidalgo Bayal, a quien uno podría leer una y otra vez porque siempre hallará algo nuevo y brillante escondido entre dos líneas inocentes. Y se puede leer en el tren, yo lo hice, y creo (con un moderado nivel de certeza) que aún sigo en este mundo.

 

Angelika Schrobsdorff. Hombres

Angelika Schrobsdorff. Hombres

Editorial Periférica&Errata naturae, 2018

Por entonces vivíamos en Sofía. Mi madre era judía, y en 1939 había emigrado de Alemania a Bulgaria con mi hermana Bettina y conmigo. Bettina se había casado con un búlgaro. Yo vivía con mi madre en un pequeño y poco simpático apartamento que no me gustaba nada. Llevábamos una vida muy retirada, con pocas amistades y ninguna vida social. Desde que las tropas alemanas habían ocupado el país debíamos extremar las precauciones y no llamar la atención por causa alguna. Mi madre me lo repetía insistentemente. 

La que nos cuenta ésto es Eveline, alter ego de Angelika Schrobsdorff, protagonista de la novela "Hombres" (en alemán Die Herren: los hombres). El primer libro que leí de esta autora fue Tú no eres como las otras madres que se publicó originariamente en 2002 y que en España salió en 2017. Me gustó mucho y por ello me lancé a la lectura de “Hombres” que curiosamente en mucho anterior, se publicó en 1961, y que supuso un escándalo importante en su momento debido a la forma en la que su protagonista se relaciona con los hombres.

El relato está articulado en ocho capítulos y cada uno se corresponde con el "hombre" con el que vivió en esa etapa. Son muy distintos y variados pero todos coinciden en amar y desear mucho a esta joven. Y ella, que de niña se sentía un patito feo, se convierte en una joven bellísima y encantadora que conquista a los hombres con sólo mirarlos y hace con ellos lo que quiere. 

Yo no podía más de impaciencia por llegar a desarrollarme. Mis piernas y mis brazos, largos y delgados; mis estrechas caderas y mi delgadísimo cuello me hacían desgraciada. Llena de amargura, me ponía ante el espejo y me comparaba con mis compañeras de colegio, todas parecían ya encantadoras jovencitas.

Ella es una joven muy atractiva, que vuelve locos a los hombres pero que anda muy perdida en cuanto a lo que quiere y lo que busca y encuentra en el deseo de los hombres hacia ella su razón de ser, una razón para vivir.

Su comportamiento es muchos casos es “amoral” pero no por el hecho de su liberalidad sexual, que es lo que escandalizó en su momento, sino porque utiliza a los hombres para su beneficio. También se llega a enamorar locamente de algunos de sus “hombres”.

Como ya pasaba en Tú no eres como las otras madres la figura del padre es muy importante para la protagonista como lo fue para Angelika Schrobsdorff, una figura masculina a la que adora y por la que siente un gran respeto y admiración. Y parece que es también su padre el que mejor la conoce e intenta educarla y hacerle ver sus carencias educacionales y emocionales.

Angelika Schrobsdorff con su padre

Angelika Schrobsdorff con su padre

Mi padre venía a comer a casa los días laborables. Siempre me traía flores. Cuando se había quitado el abrigo y había sacudido un par de invisibles motitas de polvo de su sombrero, me abrazaba y me besaba en la frente y en las mejillas.

– ¿Qué tal te va, hija?

Convertía la frase más trivial en algo mucho más elocuente; y las cosas diarias, en pequeñas ceremonias. Él era perfecto; yo, un desván lleno de trastos que no servían para nada.

No hay intención por parte de la autora de que la protagonista te caiga bien, es muy difícil empatizar con Eveline en determinadas situaciones aún a sabiendas de que su situación ha sido muy difícil al ser judía, vivir en Alemania y tener que huir a Bulgaria, viviendo en condiciones muy precarias. Es un personaje muy egoísta y en ocasiones con un gran desapego emocional que huye de sus seres queridos para no sufrir con su deterioro.

Una novela interesante, muy moderna y sorprendente. 

Angelika Schrobsdorrf en No sólo técnica

Viaje al pasado. Stefan Zweig

Viaje al pasado. Stefan Zweig
Barcelona: Acantilado, 2009

 

Había amado a aquella mujer desde su primer encuentro, pero, a pesar de la irresistible pasión que dominaba sus sentimientos, filtrándose en sus sueños, le faltaba algo decisivo que conmoviera su ser: tomar conciencia de que, al margen de excusas, lo que se empeñaba en ocultarse a sí mismo bajo el nombre de admiración, respeto o afecto, hacía tiempo que se había convertido en puro amor, un amor obsesivo, desatado, ardiente.

El amor ha brotado en el corazón de Ludwig, nuestro protagonista. Él es un joven empleado en el que el director de la compañía para la que trabaja ha depositado toda su confianza gracias a su trabajo y tesón. El destino hace que la mujer de éste se cruce en su camino y ya nada será igual.  El amor por esa mujer se apodera de toda su alma, de todo su ser. También el de ella.

Ni él la había atraído a sí, ni ella a él; habían ido el uno al otro, como arrebatados por una tempestad, uno con otro, uno en otro, precipitándose inconscientes en un abismo insondable, sintiendo al hacerlo una dulce y ardiente impotencia…

Pero de igual modo que el destino los unió, éste cruel, los va a separar. Una oportunidad de trabajo a muchos kilómetros de distancia les va a separar. Él tiene que marcharse. Dos años será el tiempo de separación. La guerra aparece y el tiempo se hace mayor. Los años transcurren y el amor se va diluyendo en el recuerdo. Y una vez más el destino les da una oportunidad. El reencuentro es posible. Habrá pervivido el amor.

Y, de repente, se dio cuenta de que la serenidad que habían mantenido mientras  hablaban era falsa, que en alguna parte todavía quedaba algo sin resolver, algo por solventar en su relación, y que aquella amistad no era más que una máscara puesta artificialmente sobre un rostro nervioso, inquieto, turbado por la confusión y la pasión.

Hay algo inconcluso en su vida. Quieren terminarlo pero el pasado se hace presente y no se lo permite. Quiénes son, en qué se han convertido, existe la esperanza.

En el viejo parque solitario y gélido, dos sombras buscan su pasado.

¿Acaso no eran ellos mismos esas sombras que buscaban su pasado dirigiendo absurdas preguntas a un entonces que ya no era real?

 

Stefan Zweig en la Biblioteca Universitaria UPM

 

La mujer de la libreta roja. Antoine Laurain

La mujer de la libreta roja
Antoine Laurain
Barcelona: Salamandra, 2016
Traducción de Palmira Feixas Guillamet
Título original: La Femme au carnet rouge (2014)

 

Todo es sencillo y a la vez tremendamente delicado y conciso en esta pequeña para mí joya literaria que desgrana con acierto las vicisitudes de Laurent Letellier, antiguo banquero parisino reconvertido en librero que encuentra por casualidad un bolso de mujer abandonado en plena calle. Dentro, como suele suceder en la mayoría de los bolsos femeninos, todo un microcosmos que revela la personalidad singular de su dueña. Entre todos ellos destaca una moleskine roja donde su autora ha ido desgranando retales de su vida y que se convierte en un auténtico imán para el librero.

A partir de ese momento se inicia una búsqueda o más bien una obsesión podría decirse, un sutil enamoramiento hacia alguien desconocido pero por la que el protagonista siente una fascinante atracción. Como telón de fondo y acompañando a la trama, esas maravillosas calles de París con sus eternos y románticos cafés, sus viejos y elegantes edificios y sus libros errantes en busca de autores, dueños y librerías, tan necesarios en la vida de cualquiera.

Se lee tan tan rápido y destila tanta poesía que esta novela es como un regalo inesperado que gusta mucho pero que como si de un sueño feliz se tratara, se acaba demasiado pronto.

 

Blanca Laffitte Lasarte

 

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