Archivos de la Categoría: Novela

Cuerda de presos, de Tomás Salvador

  Cuerda de presos. Tomás Salvador

  Luis de Caralt. Barcelona

No tardará en ser de día. Mañana estarán por la carretera. Disponen sus cosas: Serapio Pedroso Buján y Silvestre Abuín Corvino… Recogen sus mantas, sus morrales; preparan sus documentos; engrasan sus fusiles. Juan Díaz de Garayo y Argandaña por mal nombre “El Zurrumbón” y “El Sacamantecas”, también se prepara. Llevará un mísero zurrón y las manos esposadas. Al final del camino le aguarda un extraño asiento: un banco de madera al pie de un poste vertical; una argolla de hierro a la altura de su garganta…La gente llama a este aparato: “garrote vil”

Un largo camino les espera. Desde Muria de Paredes, en la provincia de León, hasta Vitoria en la provincia de Alava. Un juez de esa ciudad reclama al llamado “El Sacamantecas”. Tres hombres recorriendo los caminos de una España profunda, áspera, dura. El guardia veterano y el novel, el que está de vuelta de todo y al que nada sorprende, y el que tiene todo que aprender. En medio, un tercero, un criminal. No es nada pero lo es todo. Él es la razón de ser de esa conducción, de ese viaje sin vuelta. Once dias, en los que pensar, indagar, observar, conocer a tus compañeros de viaje, siempre juntos, siempre alerta.

Garayo le intrigaba. Ninguna reacción…Un hombre que ha teñido sus manos de sangre dista mucho de ser una blanca paloma. Durante la noche le había estado observando. Acurrucado en su manta parecía un infeliz pordiosero, buscando en los sueños la compensación de la puñetera realidad de la vida. No se había movido… Pero era un asesino…

Jornada tras jornada, van dejando atrás distintos pueblos y aldeas y descubriendo nuevas tierras, nuevos paisajes. El preso delante, abriendo el camino; los guardias detrás, tranquilos pero siempre atentos, expectantes ante lo que puede venir. Y en esos caminos, distintos personajes les salen al paso, confiados algunos, recelosos la mayoría. No pueden pasar desapercibidos. Dos guardias y un preso. ¿Quiénes son?, ¿Por qué lo llevan ?, será inocente o quizás es culpable de horrendos crímenes.

Era fácil seguir su rastro, el de los tres, por la estela de murmuraciones que sus pasos desataban. Por allí.., por allí.., ¡Por allí! Aunque no quisieran mirar, ellos los mirarían, aunque quisieran no podían esconderse, aunque lo pretendieran no podían olvidar porque ellos no eran olvidados. Conducir un preso era enfrentarse a un mundo hostil, o, cuando menos, indiferente pero observador. Su andar por los senderos de la montaña y el llano lo recogían la mujer asomada a la ventana, el cura que paseaba, el viejo que tomaba el sol, el mendigo ambulante, los chiquillos señalando con el dedo. Todos ellos eran como los hitos, siempre cambiantes, de su incesante caminar. Y allí empezaba el agobio. Un agobio por no ser nunca olvidados por aquellos que él y su compañero olvidaban en seguida, por sentir las miradas distraídas cuando pasaban de frente y clavada en sus nucas cuando volvían las espaldas. Todo se cargaba en sus hombros, la responsabilidad del preso y la responsabilidad a enfrentarse, como dianas sensibles y vivas, a la curiosidad, el capricho o el humor de una sociedad en carne viva.

En 1956, Pedro Lazaga llevó a la gran pantalla la novela de Tomás Salvador, con Antonio Prieto y Germán Cobos como la pareja de guardias y Fernando Sancho como “el Sacamantecas”.

Tomás Salvador nació en Villada, provincia de Palencia en 1921. Murió en la ciudad de Barcelona en 1984.

Ganador con Cuerda de presos del Premio Nacional de Literatura de 1954 es autor entre otras de División 250, El atentado, Los atracadores, La nave etc.

Tomás Salvador en la Biblioteca UPM.

Una piedad infinita le sacudió de pies a cabeza. Hasta le dolía el corazón mirando al infeliz. Podía ser un asesino, un loco, un pecador; pero era un hombre vencido, arruinado, destrozado. Le empezaron a temblar las manos mientras Pedroso, en silencio, le quitaba las esposas, y no le dejaron de temblar hasta que no salieron de la celda. Antes de salir, Pedroso le dio al preso todo el tabaco que tenían y la comida, toda la comida. El dinero había quedado con la documentación. Se cuadraron en la celda.

– Adiós Garayo…

Después de un minuto interminable Garayo levantó la cabeza:

– Adiós, señores guardias.

Invasiones, Ismael Martínez Biurrun

Invasiones
Ismael Martínez Biurrun
Madrid : Valdemar, 2017

 

Ismael Martínez Biurrun reúne en este volumen tres novelas cortas que juegan con el tema de la invasión en diferentes formas y sustancias, y con ello crea tres historias de naturaleza agobiante, obsesiva, claustrofóbica. Los personajes, que ya viven atrapados en vidas mezquinas, al borde del fracaso de sus relaciones sentimentales, a un paso del precipicio existencial, se ven acorralados por una amenaza nueva, una situación límite que viene a dinamitar sus rutinas de una vez por todas, provocando que en el tránsito aflore lo peor de su condición humana.

Personajes cuyo ejemplo es poco edificante (pero que son a pesar o a causa de ello cotidianamente humanos) han de afrontar un punto de inflexión en medio del desastre, de la invasión que arrebata un espacio vital que hasta ese momento creían inviolable: un apartamento en la Torre de Valencia de Madrid en Coronación, una urbanización de vacaciones en El color de la Tierra, la propia mente en Nebulosa. La suspensión de la racionalidad ante un cataclismo de proporciones cósmicas dinamita los planes, las estrategias, precipita la verdad oculta, las malas decisiones, acorrala a los personajes y los deja sin defensa a merced de eso que viene de no se sabe dónde ni por qué, eso al margen de cualquier medida, eso ciego, ni animal ni cosa, que envuelve, engulle imperante.

Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) ha publicado además de Invasiones cinco novelas: Infierno Nevado (Equipo Sirius, 2006), Rojo alma, negro sombra (451 editores, 2008), Mujer abrazada a un cuervo (Salto de Página, 2010), El escondite de Grisha (Salto de Página, 2011) y Un minuto antes de la oscuridad (Fantascy, 2014). También ha participado en antologías de relatos y cuenta con dos Premios Celsius de la Semana Negra de Gijón y el Premio Nocte a la mejor novela de terror.

 

David Foenkinos. La biblioteca de los libros rechazados

David Foenkinos. La biblioteca de los libros rechazados.

Ed. Alfaguara, 2017.

Jean-Pierre Gourvec es el bibliotecario de un pequeño pueblo de la Bretaña, Crozon. Un día decide copiar la idea de una novela del escritor norteamericano Richard Brautigan y dedicar parte de las estanterías de la biblioteca a conservar manuscritos de escritores que nadie ha querido publicar. La única condición que pone es que los traigan en mano. Con esta premisa empieza a crear la biblioteca de los “libros rechazados”. Y así se lo explica a su ayudante, Magali:

– ¿De verdad quiere que vengan a dejar los libros aquí? Vamos a cargar con todos los psicópatas de la zona. Los escritores están fatal de la cabeza, todo el mundo lo sabe. Y los que no publican deben de ser peores aún.

– Por fin encontrarán un lugar. Considérelo como una obra de caridad.

– Ya lo entiendo: quiere que sea la Madre Teresa de los fracasados.

– Justo. Eso es más o menos.

La vida de este pueblo se altera el día que una pareja, Delphine (exitosa editora en Grasset) y Frédéric (escritor novel), rebuscando entre los libros rechazados encuentran uno que consideran una auténtica obra maestra. Se titula “Las últimas horas de una historia de amor” y está firmada por un tal Henri Pick.

Tras algunas investigaciones descubren que el tal Pick había fallecido dos años antes y había regentado una pizzería en el pueblo junto a su mujer Madeleine, todavía viva. Lo curioso del hallazgo es que Pick era un hombre que no había leído nada aparte de la programación de la tele y al que su mujer jamás vio escribir nada más allá de la lista de la compra para el restaurante.

-Pero ¿mi Henri escribiendo un libro? La verdad, me extrañaría mucho. Nunca escribió ni una palabra. Ni un poema. No puede ser. ¿No me lo puedo imaginar escribiendo!

– Y, sin embargo, es él. A lo mejor escribía un poco en el restaurante por las mañanas.

– Y nunca me regaló flores.

– ¿Y eso qué tiene que ver?- preguntó Delphine, sorprendida.

– No lo sé… Lo digo por decir…

A partir de ese momento, la editorial de Delphine se hace con los derechos del libro y con su máquina publicitaria consigue encumbrar al pizzero Pick a la altura de John Kennedy Toole y su “Conjura de los necios”.

Un encadenamiento de hechos y reacciones, de supuestos y mucha manipulación hace que la bola crezca y la historia salga en todas las televisiones y el pueblo se llene de curiosos y, cómo no, se triplique el número de ventas del libro.

Foenkinos construye un thriller literario, con amores e idilios de todo tipo, intrigas, libros y mucho humor. Es una sátira sobre el poder del marketing y de los medios de comunicación.

El escritor francés David Foenkinos, licenciado en Letras por la Universidad de la Sorbona, recibió también una sólida formación como músico de jazz. Conquistó a más de un millón de lectores con La delicadeza (2009). En 2010, Foenkinos, melómano y fan incondicional de John Lennon, decidió publicar una singular biografía novelada: Lennon (2014) y en 2015 ganó el Premio Renaudot y el Goncourt des Lycéens con Charlotterescatando del olvido a la pintora Charlotte Salomon.

La novela es muy entretenida y transmite muy bien el amor de su autor por los libros y por las historias y defiende cómo la literatura puede cambiar la vida de la gente.

 

David Foenkinos en la Biblioteca UPM

 

Sudeste, de Haroldo Conti

Haroldo Conti:

Sudeste.

Velilla de San Antonio (Madrid): Bartleby, 2009.

Se sentía respirar y moverse levemente con mil movimientos y crujidos de sus ropas húmedas y mugrientas; se olía y se sentía de cien formas, en toda la extensión de su cuerpo. Y su propia presencia pesaba sobre él, como algo latente, cálido y muy solitario. Él era, en este momento, el centro de ese mundo anegado por las aguas. Un sobreviviente. El silencio y la noche, y las aguas desbordadas y la soledad de aquel río semejante al mar venían a morir alrededor de él. El sentimiento de esto, no la idea, le provocaba una extraña alegría u una especie de rara seguridad. No tenía que marchar hacia nada. Ahora todo convergía hacia él. (p. 68)

A un paso de Buenos Aires, Capital Federal, se extiende una de las áreas más singulares y a la vez menos tópicas de la Argentina: el Delta del Paraná, alimentado por la cuenca homónima que junto con el río Uruguay termina formando a su vez el inmenso estuario del Río de la Plata. El Delta es un tesoro ecológico y cultural, y la cuenca en su conjunto la segunda de Sudamérica tras la del Amazonas. Este es el escenario bienamado de Haroldo Conti, donde situó su Sudeste. Nombre de viento importante para la navegación y demás tareas fluviales; novela de río, más propiamente que novela-río. Sudeste comparte marco cronológico con El río que nos lleva de José Luis Sampedro: los años de la segunda postguerra mundial; también un cierto toque de elegía por un mundo que se desvanece, paleoindustrial como diría Pasolini. Aunque la estructura de ambas historias difiere en correspondencia con la configuración particular de cada río: más lineal y consecutivo en el caso del Tajo; más oceánico, archipelágico y atemporal en el caso del Paraná.

De entrada Sudeste es muy valiosa desde un punto de vista naturalista e histórico. En sus páginas encontramos múltiples referencias a cambios estacionales, a una minuciosa geografía de islas, canales, aguajes, bajos; asimismo a especies vegetales, de peces, de aves; términos náuticos y variada parafernalia de artefactos y herramientas, incluso marcas y modelos. De tal manera que ante tanta riqueza léxica y tanta ignorancia nuestra, volvemos a echar en falta mapa y glosario. Pero hay más: conmueve en esta novela su hondura lírica, el sentimiento de fusión con una naturaleza eternamente fluida, grandiosa e indomable, tanto como el propio destino humano contemplado de modo quizás existencialista. Una verdadera joya literaria cuyo autor forma parte de esa segunda línea de escritores latinoamericanos en penumbra tras las grandes figuras del Boom de los años 60. En el triste caso de Haroldo Conti contribuyó a ello su prematura desaparición a manos de agentes de la dictadura en 1976.

Terminó agosto. Los días se animan cada vez más. Suceden cositas, se acumulan y producen el cambio. Comenzaron a despuntar los sauces. La línea de las islas se oscurecía. Sintieron en sus cuerpos esa vaga inquietud que acompaña el cambio. Una especie de zozobra. Un desvelo. (p. 176)

Paul Auster. 4 3 2 1

Paul Auster. 4 3 2 1. Seix Barral, 2017

Hemos esperado siete años a que Paul Auster nos regalara una nueva novela y la espera ha merecido la pena. En septiembre de 2017 salía al mercado “4321” editada en España y Latinoamérica por Seix Barral.

El planteamiento del libro es original y arriesgado. Auster nos propone cuatro posibilidades para una misma vida, para un mismo personaje, Archie Ferguson. Hay un hecho indiscutible y es que Ferguson nació un  3 de marzo de 1947 en Newark, (Nueva Jersey), el mismo lugar en el que exactamente un mes antes nació Paul Auster. Sus padres son Rose Adler, que trabaja en un estudio de fotografía y Stanley Ferguson, que tiene una tienda de electrodomésticos. A partir de ese momento, varios caminos se abren ante él y le llevarán a vivir cuatro vidas muy diferentes.

El tiempo se movía en dos direcciones porque cada paso hacia el futuro arrastraba un recuerdo del pasado, y aunque Ferguson todavía no había cumplido los quince, había acumulado suficientes recuerdos para saber que su mundo interior iba configurando sin cesar el mundo que lo rodeaba.

El azar de nuevo, tan presente en la novelas de Auster, es ahora la clave. El azar que hace que nuestras vidas vayan por un camino o por otro.  Cuatro “Archie Ferguson” y en cada uno podemos averiguar cuál fue ese hecho que determinó su vida. La pregunta de la promoción del libro era ¿Recuerdas el día que te cambió la vida? Dice el propio Auster que en su libro habla de "lo inesperado", que es parte de la vida.

La novela transcurre desde los años 50 a principios de los 70 del siglo XX con temas como la muerte de Kennedy, las revueltas por los derechos civiles y el racismo como trasfondo, un tema que siempre ha preocupado mucho al autor.

La lección irrefutable que aprendió aquella mañana era que a veces la muchedumbre podía expresar una verdad oculta que ningún individuo aislado se hubiera atrevido a manifestar, en este caso la verdad acerca del resentimiento e incluso odio que muchos negros sentían hacia los blancos, que no era menos intenso que el resentimiento e incluso odio que muchos blancos sentían hacia los negros.

Con la varita mágica de la escritura y la invención, Auster responde a una inquietud personal: descubrir no solo quién es, sino quién podría haber sido si cualquier casualidad hubiese cambiado el rumbo de nuestra vida y con ello distintas formas de explorar el amor, la familia, la amistad, la política, el deporte y la muerte.

Leer "Crimen y Castigo" lo transformó, "Crimen y Castigo" fue el rayo que cayó de los cielos y lo partió en mil pedazos, y cuando logró recomponerse, Ferguson ya no albergaba duda alguna sobre su futuro… escribir novelas era seguramente lo mejor a lo que una persona podía dedicarse en la vida.

A destacar el maravilloso el relato que Ferguson 4 escribe, “Zapatos y compañeros”.

Paul Auster acudió al Espacio Fundación Telefónica para hablar sobre su novela en septiembre del 2017.

Paul Auster en No sólo técnica y en la UPM.

El último caso de Philip Trent de E.C. Bentley

 

  El último caso de Philip Trent

  E.C. Bentley

  Siruela. 2017

 

Sigsbee Manderson ha sido asesinado…Anoche se acostó hacia las once y media, como solía. Nadie sabe cuándo se levantó y salió de casa. Nadie lo ha echado de menos hasta esta mañana.  Hacia las diez, el jardinero ha encontrado el cadáver. Estaba en la finca, al lado del cobertizo. Le habían disparado en la cabeza, en el ojo izquierdo…

Sigsbee Manderson es un magnate americano que ha sido asesinado en su residencia inglesa. Es una noticia bomba, una noticia que puede hacer tambalear los mercados. Una noticia que los periódicos no pueden dejar pasar. James Molloy, director del Record lo sabe. Manda a Philip Trent, nuestro protagonista, a investigarlo. A primera vista pudiera pensarse que es un caso típico de robo con homicidio, sin embargo hay detalles muy extraños que hacen que su esclarecimiento se complique. Philip Trent y el inspector Murch mediante una sana competencia basada en principios de "deportividad detectivesca" tratan de resolver el misterio. Quién será el asesino…

Vamos Murch, esforcémonos; dispongamos nuestros espíritus a la sospecha generalizada. Para empezar, sospechemos de todo el mundo. Escuche: voy a decirle de quién sospecho yo. Sospecho de la señora Manderson, claro está. También sospecho de los dos secretarios. Tengo entendido que hay dos, y no sé cuál me parece más sospechoso. Sospecho del criado y de la criada de la señora. Sospecho del resto del servicio, especialmente del mozo. Por cierto, ¿qué servicio hay? Tengo sospecha de sobra haya el que haya; pero me gustaría saberlo, por pura curiosidad.

Quién puede ser el asesino. Manderson tenía muchos enemigos que estarían contentos con su muerte y que podrían "provocarla". Personas que han sufrido las dentelladas de un tiburón de los negocios como Manderson y que no olvidan. Una viuda que no se siente muy afectada por la muerte de un marido con el que mantenía unas frías relaciones y que pudiera  estar tentada de aliviar su soledad con los millones del mismo. O quizás un posible suicidio de un hombre de negocios lleno de tensión y al límite. Quizás…

Y ahora –dijo Trent, poniéndose de pie-, voy a dejarlo a solas con sus pensamientos y echar un vistazo a los dormitorios. Tal vez la solución se le ocurra de repente mientras ando husmeando arriba. Pero –concluyó Trent, con voz de súbita exasperación, volviéndose en el umbral- si es usted capaz de decirme cómo diablos un tipo que se pone toda la ropa se olvida de ponerse la dentadura, lléveme a patadas de aquí al manicomio más cercano y déjeme encerrado.

 

El último caso de Philip Trent fue llevado a la gran pantalla hasta en tres ocasiones. La primera adaptación apareció en 1920, en tiempos del cine  mudo, con una versión británica dirigida por Richard Garrick. Nueve años más tarde, con versión muda y sonora, Hollywood llevó la novela de Bentley a la pantalla con Howard Hawks como director. La última versión para el cinematógrafo fue en 1952, de nuevo en las islas y tuvo a Orson Welles, Michael Wilding y Margaret Lockwood como protagonistas y a Herbert Wilcox en la dirección.

 

Edmund Clerihew Bentley nació en Londres en 1875 y murió en la misma ciudad en 1956.

La luz de la noche (The last days of night). Graham Moore

carátula del libroLa luz de la noche
(The last days of night, 2016)
Graham Moore
Barcelona : Lumen, 2017
Traductor: Antonio Lozano

 

La luz de la noche, The last days of night (en su título original) es el relato novelado del alumbramiento de la electricidad como actividad intelectual y empresarial; su efecto sobre el desarrollo industrial y económico; sobre los litigios billonarios relacionados con las patentes y las licencias de explotación, y el juego sucio encubierto de todas las partes implicadas.

Se nos describe un ambiente Neoyorkino cultural e industrialmente efervescente, a finales del siglo XIX, apenas un lustro (1885-1890). La invención de la invención como proceso industrial: Edison, Westinghouse, Graham Bell y Tesla, rara amalgama de artesanos, visionarios y vendedores, junto a un joven abogado (en su veintena) desconocido para el gran público y reconocido en el ámbito legal por el desarrollo el Sistema Cravath que sistematiza el reclutamiento, la rotación, el entrenamiento y la promoción del capital humano en los grandes despachos de abogados que hoy vemos en tantas películas y series americanas.

La bombilla de incandescencia y sus filamentos; los generadores de corriente continua frente a los de corriente alterna; la silla eléctrica como afilada artimaña e iconografía de la peligrosidad de unos generadores frente a otros; el reto tecnológico del transporte eficiente de la electricidad a grandes distancias; todos ellos son objeto de reflexión y análisis como ejemplos relevantes (no siempre exitosos) de invención y emprendimiento; término de reciente cuño tan valorado en nuestra sociedad, y en esta Universidad (véase ActúaUPM ya en su 15ª edición).

Si la novela es adictiva, la nota del autor subyuga por su honestidad al desgranar ficción y certeza; cita fuentes verificables sin pedantería, y presta atención a todos los personajes implicados independientemente de su relevancia y reconocimiento, pasado o presente.

foto del autorGraham Moore (1981) es un escritor, guionista y productor de cine que ha recibido múltiples galardones por The Imitation Game, entre ellos el óscar al mejor guion. Esta novela, editada en castellano en mayo de 2017 por Lumen, está actualmente en proceso de ser llevada al cine bajo la dirección de Morten Tyldum.

Cita de norbert wiener

La uruguaya. Pedro Mairal

La uruguaya
Pedro Mairal
Barcelona : Libros del Asteroide, 2017

 

Entonces dije su nombre, para mí, contra el vidrio, mirando el agua que brillaba como plata líquida:

– Magalí Guerra Zabala.

Lo repetí dos veces.

 

La Uruguaya es una novela breve (a la vez ancha y nutritiva) en la que su protagonista, Lucas Pereyra, un escritor cuarentón, redacta la peripecia que vivió a lo largo de un día completo hace ya un año. Tirando de memoria, trata de construir el relato de lo que tal vez ya no se puede, pues los detalles clave se escurren en el tiempo, el itinerario por una ciudad apenas conocida es incierto, las intenciones detrás de las palabras nunca se ven con claridad. Dirige su discurso no al lector, sino a una persona cercana, su esposa, no sabe uno bien con qué intención, si literaria, si en busca de perdón, si tratando de atar los cabos de lo que le ocurrió de verdad por mero equilibrio mental o si batiéndose por explicarse a sí mismo.

 

Ahora que quedé como atrapado dentro de ese martes, igual que en la película El día de la marmota, lo repaso, lo estudio, lo amplío en el recuerdo, dejo que los distintos momentos crezcan en mi cabeza. Trato de no agregar nada que no haya sucedido, pero de todas formas sin querer le agrego ángulos, planos, perspectivas que en ese momento no vi, porque pasé como pasa uno siempre por su vida, a toda velocidad y a los tumbos.

 

Pedro Mairal ha creado un personaje quijotesco, un borracho de literatura y de música que inventa más que vive y que se topa con la realidad impertinente a cada paso. Cómicamente en ocasiones, pero con la ternura de los derrotados que se resisten a doblegar el castillo de su imaginación.

Dejando al otro lado del Río de la Plata su matrimonio, su crisis vital y económica, el miedo que le da cualquier cosa que le pueda suceder a su hijo, pasa de Argentina a Uruguay como quien ve el cielo abierto. Allí le esperan dos sueños, el cobro de unos miles de dólares que le permitirán financiarse un puñado de meses de escritura sin tener que dedicarse a otra cosa, y sobre todo Guerra, la joven y hermosa Guerra que le ha llenado el mail de Te abracé en la noche, de Dulzura distante, de las calles idealizadas de Montevideo, de promesa, y con la que espera vivir un asalto de amor como hace tiempo que no (Quiero invadirte la siesta).

 

Entonces escribí el mail que vos encontraste más tarde:

"Guerra, estoy yendo. ¿Podés a las dos?"

Nunca dejaba mi correo abierto. Jamás. Era muy muy cuidadoso con eso. Me tranquilizaba sentir que había una parte de mi cerebro que no compartía con vos. Necesitaba mi cono de sombra, mi traba en la puerta, mi intimidad, aunque solo fuera para estar en silencio. Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo. Debe haber un resultado químico de nivelación después de años de mantener esa coreografía constante. Mismo lugar, mismas rutinas, misma alimentación, vida sexual simultánea, estímulos idénticos, coincidencia en temperatura, nivel económico, temores, incentivos, caminatas, proyectos… ¿Qué monstruo bicéfalo se va creando así?

 

Abundancia de referencias literarias y musicales que degustar (Borges, Onetti, Cortázar, Fernando Cabrera, Zitarrosa, Rimbaud…), humor, fiesta del lenguaje llenan esta narración cuyas páginas uno va leyendo de a poquitos para no terminar de paladear, para no llegar a lo inevitable.

 

Voló, voló mi destino, 
duró mi vida un instante. 
El cruce de los caminos 
y tu dulzura distante.

Fernando Cabrera

 

Pedro Mairal en la Biblioteca UPM

 

David Trueba. Tierra de campos

 David Trueba, Tierra de campos. Editorial Anagrama, 2017

"Ladeó la cabeza y dijo, por fin, a mí lo que me gustaría es que me enterraras en mi pueblo, pero nada de cenizas, que no soy un cigarrillo. Tú si quieres acabar en un cenicero es asunto tuyo"

En esta, su quinta novela, David Trueba nos cuenta el recorrido vital de Dani Mosca, músico de profesión. Con el formato de una road trip arranca con el protagonista montando en el coche fúnebre que llevará el féretro de su padre a su pueblo natal, Garrafal de Campos, en la comarca castellanoleonesa de Tierra de Campos. El dicharachero conductor ecuatoriano del coche, Jairo, sirve al protagonista para irnos descubriendo su propia historia.

Con continuos flash back vamos conociendo la vida de Dani: infancia, vida familiar, relaciones amorosas, sus hijos, su grupo musical “Las Moscas”. Un chico que creció en un callejón sin salida del barrio de Estrecho de Madrid y dentro de una familia “de gente normal” y que, para sorpresa de su padre, se pudo ganar la vida haciendo música.

Y es la música precisamente el hilo conductor de la novela y de la vida del protagonista. Me ha gustado especialmente la forma en la que las experiencias vitales y los pensamientos de Dani se transforman en letras de canciones. Además el lector hace un recorrido por la historia de la cultura musical pop de la Transición en adelante.

El pasado está posado sobre nosotros como el polvo sobre los muebles.

El libro se divide en el viaje, que comprende la cara A de la novela, es decir, su primera parte y la estancia en el pueblo, la cara B, en donde le reciben como a un héroe contado todo con un estilo “berlangariano” divertido y un poco esperpéntico.

La historia se salpica con un amplio espectro de personajes muy bien construidos y a los que vas cogiendo cariño según avanza la lectura. Animal y Gus, los amigos del alma y compañeros de su grupo “Los Moscas”, el padre y la madre, la primera novia, su esposa. La relación con su padre siempre fue complicada y el Alzheimer le robo bastante temprano a su madre:

Un día las madres dejan de darte el beso de buenas noches. En mi caso una noche no llegó el beso y aguardé silenciosamente. La oscuridad se transformó en hostil, lúgubre, inhóspita. Puede que otras noches yo mismo la llamara, pero llega la noche en que no te sientes autorizado para gritarle mamá, ¿vienes? Y no viene nadie. Puede que cuando despiertes a la mañana siguiente seas más adulto, más independiente, pero esa noche tan solo eres más infeliz.

Es un libro que habla sobre todo de las relaciones humanas y su complejidad. Ameno, bien contado, con un regusto de nostalgia de la infancia y con mucho humor.

David Trueba es un hombre polifacético: guionista, director de cine y escritor. Ha publicado cinco novelas en la editorial Anagrama, Abierto toda la noche (1995), Cuatro amigos (1999), Saber perder (Premio Nacional de la Crítica 2008), Blitz (2015) y esta última, Tierra de campos. Desde 1995 colabora como columnista en distintos medios de comunicación, como El Mundo, El Periódico o El País.

Regenta junto con su hermano la librería La buena vida, como el título de una de sus películas, colaborando con cortometrajes, entrevistas y música en la “latuerta.tve”.

David Trueba en la UPM

 

Olivier Bourdeaut. Esperando a Mister Bojangles.

Olivier Bourdeaut. Esperando a mister Bojangles. Ed. Salamandra, 2017

“Papá había dejado sus cuadernos sobre su escritorio. Dentro estaba toda nuestra vida, como en una novela…  Titulé su novela Esperando a mister Bojangles, porque siempre estábamos esperándole, y se la envié a un editor. Me respondió que era divertida y estaba bien escrita, que no tenía ni pies ni cabeza, y que por eso quería publicarla.” 

Esta es la historia de un matrimonio muy, muy peculiar que hace que cada día sea totalmente distinto al otro. Una pareja de adorables excéntricos y de su hijo que vive feliz con estos padres alejados de los prototipos, libres y que no le hacen ir al cole o estudiar al modo tradicional, aunque con ellos aprende muchas cosas. También tiene su papel Doña Superflua, una grulla que vive con ellos y un ministro, amigo y habitual de la casa, conocido como El Crápula.

El padre, vital y ocurrente, no concibe una vida monótona y sosegada y por ello rebautiza a su esposa con un nombre diferente cada día: 

Nunca he sabido muy bien por qué, pero él nunca llamaba a mi madre del mismo modo más de dos días seguidos. Y a ella le gustaba bastante aquella costumbre, aunque se cansaba de algunos nombres antes que de otros.

"¿Ah, no, no puede hacerme eso! ¡Renée no, hoy no! ¡Esta noche tenemos invitados a cenar!"- protestaba ella, riéndose.

La madre, con mil personalidades y capaz de interpretar todo tipo de papeles hace de la rutina familiar una fiesta. El chico adora a su madre y no da mayor importancia a las cosas raras que ésta hace:

Mamá estaba reñida con los relojes, así que a veces yo volvía de la escuela para merendar y había pierna de cordero, mientras que en otras ocasiones teníamos que esperar hasta las tantas de la noche para empezar a cenar.

La banda musical de esta historia es una canción de Nina Simone titulada Mr. Bojangles, el único disco que suena una y otra vez en la casa mientras los padres bailan y se dejan llevar por su melancolía.

La historia la conocemos a través del hijo, tal y como él vive y recuerda a su especial familia alternándose con lo que el padre cuenta en sus cuadernos a modo de diarios. Ahí es cuando empezamos a entrever que detrás de la magia y las rarezas late algo inquietante.

Apenas aparecen referencias temporales aunque se podría ubicar en los años 50 y la acción discurre sobre todo en Francia (no se sabe qué ciudad) y en un castillito que la familia tiene en España.

Ésta es mi verdadera historia, con mentiras a diestra y siniestra, porque así suele ser la vida.

Olivier Bourdeaut (Nantes, 1980) ha sido desde muy pequeño un lector voraz. En sus años más jóvenes llevó una vida itinerante en la que desempeñó una notable variedad de oficios, desde recoger escamas de sal hasta trabajar de fontanero en un hospital. En 2016 irrumpe como un tifón en el panorama editorial con la publicación de ésta, su primera novela, Esperando a mister Bojangles. El libro tiene un gran éxito de crítica, escala hasta el primer puesto de las listas y se ve reconocido con una retahíla de premios y es seleccionado para el premio Goncourt a la primera obra.

 

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