Archivos de la Categoría: Filosofía

Crítica de la razón instrumental / Max Horkheimer

Max Horkheimer: Crítica de la razón instrumental.

Presentación de Juan José Sánchez; traducción de Jacobo Muñoz. Trotta, 2002.

Título original: Eclipse of Reason. Bloomsbury Academic, 2013.

Toda idea filosófica, ética y política tiene, cortado el nudo que la vinculaba a sus orígenes históricos, una tendencia a convertirse en el núcleo de una nueva mitología, y ésta es una de las razones por las que el avance progresivo de la Ilustración tiende, en determinados estadios, a recaer en la superstición y la locura. (p. 66)

Si piensas que se puede ser un profesional eficientísimo y al mismo tiempo un perfecto ceporro, incluso un desalmado; si tienes serias sospechas o empacho del consumo por decreto, del mainstream inacabable… este puede ser tu libro, o al menos uno que te va a interesar mucho. Pensamiento duro, eso sí: hay que muscular. No vendría mal un repaso de algunas corrientes contemporáneas en el punto de mira del maestro Max: empirismo, pragmatismo, neopositivismo, neotomismo. El premio: una obra mayor de la filosofía del siglo XX. Crecerás, ganarás soberanía personal.

La biografía de Max Horkheimer abarca las dos Guerras Mundiales, el surgimiento de la sociedad de masas, la crisis de 1929, su propio exilio personal de Alemania a los Estados Unidos, y la Guerra Fría. Para rematar, justo cuando el libro apareció las perspectivas de futuro no eran precisamente halagüeñas: el conflicto Este-Oeste enfilaba a toda máquina bajo la sombra una amenaza nuclear ya materializada en Hiroshima y Nagasaki. Así que parece esperable que las grandes inteligencias de la época, desde los existencialistas a los filósofos críticos de la Escuela de Frankfurt –entre los que se encontraba Horkheimer- se preguntaran: ¿qué demonios está pasando aquí? Se dice que la obra, aún firmada por Horkheimer, tiene también la impronta de su otro gran compañero de Escuela: Theodor Adorno. Ambos influirían a su vez en otros filósofos posteriores como Marcuse o Habermas, incluso más remotamente en Zygmunt Bauman.

En su día el título original Eclipse of Reason perjudicó la recepción del libro, ya que permitió a otros mostrarlo –de modo más o menos manipulador- como una crítica de la razón, o sea justamente lo contrario de lo que es: un análisis y acta levantada sobre el declive de la razón crítica a manos de la dinámica desbocada del modo de desarrollo industrial bajo relaciones de producción capital-monopolistas. En esta acogida irregular no hay que descartar tampoco la influencia de la rigidez y esquematismos de la Guerra Fría. El título actual de la obra en español es conceptualmente muy preciso y es traducción casi literal de la primera edición alemana de 1967: Zur Kritik der Instrumentellen Vernunft. Crítica de la razón instrumental ya había sido publicada en los años 70 en Buenos Aires por la prestigiosa Editorial Sur. Ahora y con mucho gusto recomendamos la meritoria edición de Trotta.

En resumidas cuentas la sagacidad capital de Horkheimer y compañía consistió en ver y analizar el irracionalismo no como un fenómeno circunscrito a los totalitarismos políticos más notorios –por muy graves que estos fueran-, sino como un proceso civilizatorio –o más bien incivilizatorio- más largo, amplio y profundo. Un irracionalismo travestido de pura razón, o un descoyuntamiento de ella misma. Vieron claramente la Luna y no se quedaron mirando al dedo que la apuntaba. De ahí su absoluta vigencia en la sociedad hiperinformacional en crisis global de nuestros días. Disculpe la broma, señor Horkheimer, pero su libro es el mejor de los instrumentos.

Si la ciencia ha de ser la autoridad llamada a enfrentarse al oscurantismo –y al exigir tal los positivistas prosiguen la gran tradición del humanismo y de la Ilustración-, entonces los filósofos tienen que establecer un criterio para la verdadera naturaleza de la ciencia. La filosofía tiene que formular el concepto de la ciencia de un modo que exprese la resistencia contra la amenaza de recaída en la mitología y en el delirio y que conecte con las exigencias de la praxis existente. Para ser la autoridad absoluta la ciencia tiene que ser justificada como principio espiritual y no puede ser simplemente deducida a partir de métodos empíricos para luego pasar a verse absolutizada como verdad sobre la base de criterios dogmáticos orientados a tener éxito científico. (p. 104)

Max Horkheimer en: Biblioteca UPM.

El idiota moral: la banalidad del mal en el siglo XX / Norbert Bilbeny

Norbert Bilbeny:

El idiota moral: la banalidad del mal en el siglo XX.

Barcelona. Anagrama, 1993.

Malraux dijo: “Con los primeros gases mortales Satán reapareció en el mundo.” Si no queremos olvidarnos de Satán, habrá que pensar que ha venido también… con la camisa planchada y un título de master bajo el brazo. (p. 42)

La reciente publicación en castellano del libro de Christian Ingrao, Creer y destruir, sobre los intelectuales de las SS, ha vuelto a traer a la palestra las difíciles y controvertidas relaciones entre sabiduría, inteligencia, moral y ética. En algún sentido el nudo ya fue aflojado hace ochenta años en Salamanca con la contestación de Miguel de Unamuno al improperio contra el intelecto por parte de Millán-Astray. Pero parece que el tema no se agota ni se agotará: ¿son compatibles el saber y la capacidad lógica con la práctica de la atrocidad?

En torno a ello se construye El idiota moral de Norbert Bilbeny, un autor en castellano, catalán e inglés que ha consagrado buena parte de su obra filosófica al estudio de la ética. Cómo podemos definir y delimitar esa idiocia moral y ante ella, cuál es la posibilidad para juzgar a sus sujetos -¿nihilistas, verdaderamente conscientes, responsables plenos o parciales?- son los objetivos del libro. Este apareció en la primera mitad de los 90, o sea próximo a nuevos genocidios en los Balcanes y Ruanda, y en pleno despliegue de la insensibilidad ultraliberal, si bien en primera instancia se remite al concepto de banalidad del mal tal y como había sido acuñado por Hannah Arendt tras su experiencia del juicio de Adolf Eichmann en 1961. El idiota moral tiene una considerable carga de perspectiva psiquiátrica y puramente filosófica pero según se avanza en la lectura, se repasan aspectos jurídicos, sociales e históricos. Sigue siendo una estupenda lectura para este siglo XXI tan rebosante de desproporción informativa y automatismo criminal.

El genocida era, es, un loco en el cuerpo de alguien que está en su sano juicio. Sufre locura moral, lo que quiere decir que es inteligente pero nada razonable a la vez. Ello no sólo es posible: se ha hecho realidad y ha tenido millones de seguidores. Ayer condenaron el antisemitismo, pero el exterminio no fue contrario a su conciencia. Hoy aborrecen el racismo, pero no soportan personalmente a los extranjeros. (p. 86)  

Norbert Bilbeny en: Biblioteca UPM.

Teoría del viaje: poética de la geografía / Michel Onfray

 

Teoría del viaje (cub. Taurus)Michel Onfray:

Teoría del viaje: poética de la geografía. Taurus, 2016 (traducción de Juan Ramón Azaola)

Théorie du voyage: poétique de la géographie. Le Livre de Poche, 2007

 

Lejos de los clichés transmitidos por generaciones sucesivas, lejos de aprehensiones morales y moralizadoras, lejos de las reducciones éticas y etnocéntricas, lejos de las reactivaciones insidiosas del espíritu colonizador e invasor, intolerante y bárbaro, el viaje apela al deseo y al placer de la alteridad, no a la diferencia fácilmente asimilable, sino a la verdadera resistencia, la franca oposición, la desemejanza mayor y fundamental. (p. 67)

¿Soy turista o viajero? Porque si soy mero turista más o menos compulsivo puede que este no sea libro para mí. Pero aún así, reconozcamos que la poética filosófica va resultando un filón de buenos ensayos. Ya tuvimos ocasión de comprobarlo en la Poética del espacio de Bachelard, bajo cuya advocación se coloca Michel Onfray.  De hecho podemos preguntarnos si el libro de este último es en realidad más poético –incluso lírico- que filosófico. Para mí que es buena filosofía vital y sobre todo muy buena pedagogía. No se olvide la condición docente de Onfray en secundaria así como su papel de promotor y animador de la Universidad Popular de Caen.

Théorie du voyage (couv orig Livre de Poche)La estructura del libro reproduce la de la génesis y realización de un viaje. Presupone un universo doméstico de biblioteca, mapas, atlas, texturas cartográficas en soporte papel, quizás un tanto tradicional para los tiempos que corren, a modo de incubadora de la definitiva experiencia viajera. Desde ahí y ante el cosmos, el filósofo arranca su empresa de goce y mística territorial y planetaria. Un trayecto durante el cual ateísmo y panteísmo volverán a rozarse las puntas de los dedos en el escenario del pensamiento occidental. Y un libro que va a gustar mucho a cartógrafos, geógrafos, y sin duda a ingenieros por lo que tiene de reivindicación de la tecnología contemporánea. Personalmente me complace reseñar a este autor de mi propia generación, de discurrir aparentemente suave pero que no deja indiferente a nadie. Podéis saber más sobre él en: http://michelonfray.com/

No volver a casa nunca, estar siempre dando vueltas, produciría una embriaguez de derviche. Recorrer el mundo como libertino supone pensarlo luego como benedictino. La casa vale tanto de celda monacal como de madriguera. Se organiza en torno a la biblioteca, los papeles, las anotaciones, los archivos, los cuadernos, las libretas, las fichas, los proyectos de escritura. (p. 105)

Michel Onfray en: Biblioteca UPM.

La poética del espacio / Gaston Bachelard

Gaston Bachelard:

La poética del espacio (México: Fondo de Cultura Económica, 1975-)

La poétique de l'espace (Presses Universitaires de France)

Poética del espacio (cub. FCE 2009)Instalado en todas partes, pero sin encerrarse en ningún lado, tal es la divisa del soñador de moradas. En la casa final como en mi casa verdadera, el sueño de habitar está superado. Hay que dejar siempre abierto un ensueño de otra parte." (p. 94)

Este no es un libro fácil, pero el premio de su escalada es el acceso a lo sublime. Si os gustan la arquitectura, la antropología o la armonía geoambiental, y aguantáis el tirón seréis requeterrecompensados. Porque Gaston Bachelard trabaja para ellas filosofando a partir de la crítica literaria. Fue un gran pensador del siglo XX, influido por el psicoanalista Carl Jung. Pero también un personaje un tanto de fábula en su propia vida terrenal: lo cual en mi opinión se nota mucho en su escritura erudita, mágica y un tanto idealista.

Bachelard se propuso ir elaborando una serie de ensayos sobre la relación entre la imaginación poética y diversos aspectos de la experiencia humana. Para concretar, La poética del espacio atañe a la imaginación y el espacio doméstico en sentido amplio: la casa y su extensión, el paisaje. Como crítica, podríamos preguntarnos qué quedaría en el ensayo para esa inmensa parte de la Humanidad pasada y presente sin hogar propio. Y desde esta perspectiva, ¿podría resultar La poética del espacio una obra estrechamente pequeño-burguesa?

Aunque así fuera, la investigación filosófica de Bachelard sobre la “casa” y la dialéctica poética persona-espacio es ya un clásico insoslayable. Con el que topé precisamente en un entrañable hogar de migrantes. Me pareció un buen presagio, un reto de lectura sobre esas cosas de la vida que de verdad importan. Esta Poética contiene además un montón de referencias de escritores, algunos muy conocidos, otros insospechados pero todos fascinantes. Brinda pues inestimables pistas para ulteriores lecturas: Rilke, Rimbaud, Baudelaire, Bosco, Diolé… Lástima que la edición disponible en castellano no ofrezca un listado conjunto sistemático de todas esas obras, que de todos modos sí aparecen citadas a pie de página a lo largo del texto.

Poétique de l'espace - 9782130606772 (couv)Por lo demás, otro aliciente de esta lectura es la oportunidad de catar una interesante traducción: la versión española de Ernestina de Champourcín, poeta de la Generación de 1927.

¿Qué hacemos de más si decimos que un ángulo es frío y una curva caliente? ¿Que la curva nos acoge y que el ángulo demasiado agudo nos expulsa? ¿Que el ángulo es masculino y la curva femenina? Una nada de valor lo cambia todo. La gracia de una curva es una invitación a permanecer. No puede uno evadirse de ella sin esperanza de retorno. La curva amada tiene poderes de nido; es un llamamiento a la posesión. Es un rincón curva. Es una geometría habitada. Estamos allí en un mínimo de refugio, en el esquema ultrasimplificado de un ensueño de reposo. Sólo el soñador que se colma de gozo contemplando unos bucles sabe de esas alegría sencillas del reposo dibujado. (p. 182).

Obras de Gaston Bachelard en: Bibliotecas UPM.