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El misterio de la cripta embrujada. Eduardo Mendoza

El misterio de la cripta embrujada
Eduardo Mendoza

 

No te dejes confundir con el título, porque no estamos ante una novela de misterio para adolescentes: se trata de un “experimento psicopático” en el que el narrador y protagonista (anónimo) es un enfermo mental, suburbial, maloliente y pervertido pero lúcido y dotado de una especial habilidad para resolver casos complejos, razón por la cual el comisario Flores solicita su colaboración en la investigación de las misteriosas desapariciones de unas niñas internas en el colegio de las madres lazaristas con la contrapartida de ser liberado del manicomio en el que está encerrado.

De la mano de este esperpéntico Quijote desfacedor de entuertos, el autor nos conduce a las más disparatadas e hilarantes situaciones en un universo de personajes absurdos, excéntricos y marginados que cohabitan en la Barcelona postfranquista de entre los cuales Cándida, la hermana prostituta de cuerpo deforme, se lleva la palma:

        Tenía… los ojos muy chicos, con tendencia al estrabismo cuando algo la preocupaba, la nariz chata, porcina, la boca errática, ladeada, los dientes irregulares, prominentes y amarillos… Le había salido el cuerpo trapezoidal, desmedido en relación con las patas, cortas y arqueadas, lo que le daba un cierto aire de enano crecido…

A través de las descripciones físicas y psicológicas de estos enrevesados personajes y con gran derroche de humor e ironía, el autor está haciendo una profunda crítica a los poderes fácticos de esta complicada época de la historia de España: la transición a la Democracia.

A decir de Mendoza, “España en aquellos años era triste, amarga y violenta”, lo que le llevó a exiliarse voluntariamente a Nueva York, donde escribió la novela en menos de una semana (“Escribí divirtiéndome como nunca lo había hecho”). Ésta fue la primera de una serie continuada por “El laberinto de las aceitunas” (1982), “La aventura del tocador de señoras” (2001) y “El enredo de la bolsa y la vida” (2012).

Cuando leas la novela te darás cuenta de por qué le han dado a Eduardo Mendoza el Premio Cervantes 2016 (“por su lengua literaria llena de sutilezas e ironía”) y de cómo consigue, con su lenguaje arcaizante y sus personajes marginales, retrotraernos en el tiempo hasta situarnos en el mundo de la novela picaresca, como si del “Ministerio del Tiempo” se tratara.

 

Eduardo Mendoza en la Biblioteca UPM

 

Chiruca Casado

 

La tabla de Flandes. Arturo Pérez-Reverte

¿QUIÉN MATÓ AL CABALLERO?

La tabla de Flandes
Arturo Pérez-Reverte

 

Un sobre cerrado es un enigma que tiene otros enigmas en su interior. Áquel era grande, abultado, de papel manila, con el sello del laboratorio impreso en el ángulo inferior izquierdo. Y antes de abrir la solapa, mientras lo sopesaba en la mano buscando al mismo tiempo una plegadera entre los pinceles y frascos de pintura y barniz, Julia estaba muy lejos de imaginar hasta qué punto ese gesto iba a cambiar su vida.

 

Que el periodista, escritor y académico Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) es varón de belicoso verbo y afilada pluma lo sabe hasta el apuntador. Como también es de sobra conocido por todos su talento para la narrativa, que ha dado como fruto, entre otras novelas, La tabla de Flandes (1990). El libro al que dedicamos la presente reseña.

A Julia, joven y reputada restauradora, se le encarga reparar una valiosa tabla flamenca del s. XV que va a subastarse. En este cuadro, que se titula La partida de ajedrez, aparecen representados dos caballeros que juegan una partida del susodicho juego en presencia de una dama.

Nada más empezar su trabajo, y gracias a los rayos X, Julia descubre que las capas de pintura que recubren la tabla ocultan una misteriosa frase en latín:

 

¿Quis necavit equitem?

 

Que traducida al castellano significa:

 

¿Quién mató al caballero?

 

Intrigada por su hallazgo, la restauradora inicia una investigación para saber más de Pieter van Huys, el autor del cuadro, de los retratados en él y del contexto en el que todas estas personas vivieron. Y también, para resolver el crimen que el maestro flamenco denunció de forma velada en su obra, al mismo tiempo que, como se descubrirá más adelante, se sirvió del ajedrez para ocultar el nombre del criminal.

Con el beneplácito del señor Belmonte, el anciano propietario de La partida, y de su avariciosa amiga Menchu, la galerista-intermediaria que le encargó la restauración de la tabla, nuestra heroína comienza sus pesquisas. Y para ello no sólo es auxiliada por César, un refinado anticuario que para ella es una especie de segundo padre, y por Muñoz, un peculiar ajedrecista. También, por Álvaro, especialista en Historia del Arte y su profesor en la universidad. Un hombre con el que Julia mantuvo una relación sentimental que, aunque no quiera admitirlo, la dejó traumatizada.

Cuando Álvaro es encontrado muerto en extrañas circunstancias y ella recibe una tarjeta anónima con una extraña fórmula, Julia llega a la conclusión de que el asesino de su antiguo amante le propone continuar en el presente la partida de ajedrez iniciada cinco siglos atrás. Con la esperanza de que este juego le permita desenmascarar a la persona que supone una clara amenaza para ella, la joven acepta el reto y, ayudada de nuevo por César y, sobre todo, por Muñoz, se embarca en una nueva y peligrosa investigación. La conclusión de la misma será impactante y marcará a Julia para siempre.

Con el ajedrez como uno de sus temas principales, La Tabla de Flandes es una novela muy bien documentada, que conjuga magistralmente intriga, arte e historia y que resulta interesante tanto para los aficionados a este juego como para aquellos que no lo somos.

Beatriz T. Álvarez

 

 

 

Arturo Pérez-Reverte en la Biblioteca UPM

 

 

 

El viaje a Trieste, de Hartmut Lange

Hartmut Lange:

El viaje a Trieste. Trad. de Herminia Dauer. Barcelona: Juventud, 1995.

Die Reise nach Triest: Novelle. Zürich: Diogenes, 1991.

La tempestad que media hora más tarde se desató con violencia sobre la terraza y el jardín, le obligó a retirarse a la biblioteca, donde se puso a repasar sus papeles. Se trataba de extractos y comentarios referentes a la historia de la filosofía del siglo XIX, y que Montag se proponía utilizar para una conferencia. Allí, entre pilar de libros y una confusión de cosas, tales como calendarios, lápices de colores, estilográficas y una lupa, el profesor se sentía a gusto. (p. 11-12)

 

No se engañen con el título: en principio NST vuelve a Berlín -una de sus ciudades fetiche- en vísperas de la Caída del Muro.  Con paciencia lectora se tendrá que averiguar si finalmente se parte hacia el Sur, donde Trieste se perfila como horizonte simbólico: vértice adriático, ciudad literaria también, de Svevo, Joyce, Magris…  Lo que empieza apareciendo como una descripción banal de la cotidianeidad doméstica se convierte en una disección implacable de la grisalla mesocrática y universitaria. Una precisión distante que paradójicamente conlleva una extraña poesía sobre el paso de los años, el sentido –o sinsentido- de la existencia. Creo que a este Viaje le encajaría de maravilla una adaptación a peli del tipo Dogma 95, con un Vinterberg o Von Trier al mando de la operación.

Por otra parte, cuando uno se topa con argumento de profesor germánico en fase crepuscular y camino de Italia, le resulta inevitable evocar el Aschenbach de La muerte en Venecia de Thomas Mann. El profesor Montag creado por Lange comparte con aquél atisbos de fascinación  por la belleza joven y vértigo ante la propia decadencia, pero su aventura parece a primera vista mucho más prosaica, ¿o no? Remembranzas de Perec o Coetzee para una posible comparación múltiple de prosaísmos radicales. En fin, por lo pronto invitamos a ponderar el calado trágico del peregrinaje de Montag. ¿Tan banal?: tan actual. El volumen se completa además con otro relato muy corto de Lange: El pantano de Riemeister.

Dos días después, la familia aún no había partido, y nadie sabía por qué. Una cosa era segura: el profesor Montag había cambiado de alojamiento, y los demás no se atrevían a dejar Roma sin él. Pero… ¿hasta cuándo iba a durar esta incertidumbre? (p. 89)

 

Hartmut Lange en: Biblioteca UPM.

Lady Macbeth de Mtsensk, Nikolái S. Leskov

Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos
Nikolái S. Leskov
Barcelona : Alba, 2003
Traducción: Fernando Otero Macías
Primera edición en 1865

 

Lady Macbeth de Mtsensk es uno de los relatos más conocidos de Nikolái S. Leskov (junto a La pulga de acero, incluido en este volumen bajo el título: El zurdo), un autor ruso del siglo XIX que pasa injustamente desapercibido entre otros grandes autores de la época como Dostoievski, Tolstói, Chéjov o Nikolai Gógol.

 

A veces aparecen en nuestra tierra tales caracteres que, por muchos años que hayan transcurrido desde que los vimos por primera vez, no es posible evocar algunos de ellos sin experimentar cierto temblor en el alma.

A la joven Katerina Lvovna (apodada la lady Macbeth de Mtsensk pues está inspirada en el personaje shakesperiano) la casan con un comerciante mucho mayor y bien establecido, pero por el que, en términos sentimentales, siente una completa indiferencia. Eso, y la obligación de tomar residencia en la anodina hacienda de su esposo, en la que también vive el anciano padre de éste, convierten su existencia en una tediosa sucesión de días grises sin esperanza. Así hasta que conoce al joven Sergéi, uno de los sirvientes y conocido donjuán. Y es entonces cuando toda la fuerza, la pasión, el arrebato y la locura de la sangre se revelan en Katerina y toman posesión de su voluntad, desencadenando la bestia cruel e iracunda que lleva dentro y que no dejará de luchar, con algo más que uñas y dientes, por lograr el objeto de su deseo.

Este relato sin concesiones, duro, tajante, ferozmente erótico, fue convertido en ópera en 1934 por Dmitri Shostakóvich (obra que sufrió censura durante treinta años dado su contenido incandescente) y también fue llevado al cine en 1962 por Andrzej Wajda con el título Lady Macbeth en Siberia. Hace unos días se ha estrenado una nueva versión dirigida por el británico William Oldroyd en la que la acción se traslada a la Inglaterra victoriana.

 

Vale la pena mencionar la delicada edición ilustrada por Ignasi Blanch que Nórdica Libros publicó en 2015.

 

 

Nikolái S. Leskov en la Biblioteca UPM

 

Sue Hubbell. Un año en los bosques.

Sue Hubbell.

Un año en los bosques.

Errata naturae, 2016. 

"En la fachada sur de mi cabaña hay tres ventanales que van desde el suelo hasta el techo. Me gusta sentarme en el sillón de cuero marrón durante el ocaso, en las tardes de invierno, y observar los pájaros posados en el comedero. Las ventanas fueron un regalo de mi marido antes de marcharse por última vez".

La protagonista de esta historia es Sue Hubbell, una mujer madura, bióloga de formación y bibliotecaria de profesión en una importante universidad americana. Un buen día ella y su marido deciden  dejarlo todo y marcharse a vivir a una solitaria granja en los bosques de las montañas Ozarks, al sur de Misuri.  Lo que empezó como una aventura conjunta en respuesta a una necesidad de cambio de vida más cerca de la naturaleza acaba siendo un viaje en solitario de Sue que encuentra en la apicultura su modo de ganarse la vida. Allí escribe “Un año en los bosques, cuando ya lleva 12 años viviendo en los Ozarks y es una veterana que ha superado las primeras dificultades y que está totalmente mimetizada con el lugar.

Ella es valiente y su formación como bióloga le hace disfrutar muchísimo de todos los “bichos”, grandes y pequeños. Nos va descubriendo los secretos de todas de las criaturas con las que convive cada día, de sus queridas “abejas”, de los pájaros, los coyotes, las serpientes, los árboles y hasta de los ácaros que tienen en las orejas las polillas. Ella es, sin duda, una persona prendada por la belleza salvaje que la rodea. Desarrolla una vida social con sus vecinos aunque la mayoría del tiempo lleva una vida bastante solitaria porque las distancias son grandes, los inviernos duros y las nevadas tremendas.

Es un libro curioso y divertido, contado con un gran sentido del humor. Y también es un libro realista que cuenta experiencias cotidianas buenas y malas, no todo es  “happy” y maravilloso, la autora se confiesa enamorada de estas momtañas pero también nos cuenta lo duro de ese modo de vida y del trabajo de apicultor, los problemas que le dan las motosierras cuando va a cortar un árbol o su vieja furgoneta cuando le da por pararse, habla de la soledad…

Cuando la inquietud se volvió insoportable, dejamos nuestros trabajos y vendimos la casa… Me gustó esta granja desde el mismísimo instante en que la vi, y Paul dijo que a él también, así que la compramos. Pero resultó que yo tuve más suerte que él, pues aquí encontré lo que quería. Hoy, en nuestro aniversario de boda, pienso en él y espero que él también lo encontrará.

La novela se incluye en la colección “Libros salvajes” de la estupenda editorial Errata naturae.  Libros que hablan sobre la naturaleza y lo indómito, sobre ecología, conciencia social, activismo y cambios en nuestra manera de vivir a través de la perspectiva de autores  que nos relatan su peripecia vital de un modo inolvidable. Un “Año en los bosques” es considerada un libro clásico de la llamada “nature writing”.

Sue Hubbell en la Biblioteca de la UPM.

"Durante los últimos doce años he aprendido que los árboles necesitan espacio para crecer, que los coyotes cantan junto al arroyo en enero, que en el roble sólo se puede clavar un clavo cuando está verde, que las abejas saben más que yo sobre la fabricación de la miel, que el amor puede convertirse en tristeza y que hay más preguntas que respuestas".

 

Avenger, Frederick Forsyth

carátula

Frederick Forsyth

Avenger / Vengador

(y/o Hablando con el diablo)

 

 

Confieso que soy refractaria a los Best Sellers, es un prejuicio (no sé si absurdo), tangible en mi caso. Convendremos que en principio el exceso de audiencia no necesariamente implica falta de calidad literaria. Ahí tenemos el claro ejemplo de la Biblia, con toda seguridad el mayor best seller de todos los tiempos; preguntado Bernard Shaw (reconocido escéptico) sobre el carácter divino de la Biblia, declaró que cualquier libro con su calidad literaria está animado por un espíritu bendito (blessed by a holy spirit).

En este caso, he tenido que quedarme aislada, sin lectura, después de devorar una indolente novela negra (la trilogía del Baztán) y con un claro síndrome de abstinencia, para decidirme por Avenger (Vengador) de Frederick Forsyth. Parte del desagrado inicial parte del título traducido que suena a novela del oeste tipo serie B.

Mi sorpresa ha sido notoria cuando me he encontrado un texto sobrio, de estilo periodístico, muy bien informado sobre los entresijos de las guerras de Vietnam y de Bosnia; sobre el funcionamiento del FBI y la CIA; sobre el mercado armamentístico y la impunidad de los criminales de guerra. No es un texto bulímico, en el sentido de que es factible  leerlo detalladamente, sin glotonería, pero con gusto. En todo caso es una novela negra, que animada por una base real, describe la desaparición de un joven americano en la guerra de Yugoslavia y aprovecha el contexto para dar una variedad de pincelas de inclemente realismo.

foto del autor

El periplo vital del británico Frederick Forsyth (1938) parece la base de este informado discurso: piloto de la RAF a los 19, trabaja posteriormente para la BBC y es enviado en 1965 a Biafra. En 1969 escribe su primera novela basada en su experiencia como periodista para Reuters en Francia. El caso es que me habían avisado que los seguidores de Forsyth son numerosos y devotos, y reconozco que no está carente de un cierto estilo (no alcanzaría a decir encanto).

En todo caso para aquellos millennials (jóvenes nacidos al amor del cambio de milenio o ligeramente antes) que sientan una cierta intriga de base histórica por conocer las naturaleza y brutalidad de las matanzas que tuvieron lugar en los años 90 del siglo pasado en Bosnia, me atrevería a decir que es un texto muy revelador, aunque para evitar apologías o sesgos puedo recomendar como contrapunto: Hablando con el diablo (entrevistas con dictadores), entre los que se encuentra Milošević (curiosamente entrevistan a su mujer, doctora y profesora, que parece ser que era la que mandaba). Este libro editado por Turner (Fondo de Cultura Económica) recorre 8 entrevistas con dictadores y allegados desde África, a Europa, pasando por América; duro pero recomendable.

Y como muestra un botón en palabras de la profesora Mira Marković, señora de Milošević:conversaciones con dictadores

No veo el terrorismo como un fenómeno ligado a un solo pueblo, a un solo estado, a una sola religión. El terrorismo es simplemente un método más de hacer la guerra.

Vengador y otras obras de Frederick Forsyth en: Biblioteca UPM.

La Dama de las camelias. Alexandre Dumas

9788420610726La Dama de las Camelias (1848)
Alexandre Dumas (hijo)

Camille (1921)
Director: Ray C. Smallwood
Intérpretes: Alla Nazimova y Rodolfo Valentino

 

Hace dos semanas descubrí una obra maestra del cine mudo, Camille (1921), una película que reune muchos aspectos interesantes que justifican buscarla y comprarla. Se proyectó dentro del estupendo ciclo que está realizando la Fundación Juan March titulado:  Esterotipos de la mujer en el cine mudo.

La película está basada en la obra universal de Alejandro Dumas (hijo) (1824-1895) La Dama de las Camelias de 1848, obra que poco después inspiraría también la no menos conocida ópera de Giuseppe Verdi La Traviata, La Extraviada,  que se  estrenó en Venecia en 1853.

  La cinta de Ray C. Smallwood es como decía extraordinaria por diferentes motivos. De entrada es completamente distinta a las versiones cinematográficas y teatrales que se hicieron después de esta obra de Dumas, la más famosa la hizo George Cukor en 1936 con Greta Garbo como protagonista, y que nos han dejado una estela sentimental engañosa de esta historia, y de salida tiene una rigurosa ambientación art nouveau que nos remite directamente a la pintura de Gustav Klimt y a una estética marcadísima con decorados del más puro estilo años 20 .

 El guión, fiel al espíritu del libro, me prendió; tenía quizás una idea algo almibarada y esteriotipada de esta historia de amor que es mucho más potente y verdadera de lo que esperaba. La protagonista, Marguerite Gautier, es una joven prostituta parisina, interpretada por la actriz ruso-americana Alla Nazimova, que se enamora perdidamente de Armand Duval un joven abogado burgués de provincias y sin dinero interpretado por el mítico latin-lover de aquel tiempo, Rodolfo Valentino.

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Marguerite está acostumbrada a sus millonarios protectores, no siente nada por ninguno de ellos, y les pide en cuanto se acercan a ella  que le regalen una joya, así,  para seguir hablando. No entiende lo que le pasa y no se lo acaba de creer, lo niega pero cuando se da cuenta de que merece la pena vivir aquello se retira al campo con él abandonando su vida de juergas nocturnas en París. Allí viven su amor y el le regala algo que ninguno de sus amigos le había regalado nunca: un libro, se lo le lee por las tardes en el jardín.

Pero aquel milagro de felicidad no podía durar, recibe en su casa de campo la visita del padre de Duval, que personifica el orden moral y que le pide, casi le exige, que abandone a su hijo dado que su relación amorosa  desprestigia a la familia entera y pone en peligro la boda de su inocente hija, hermana de su amado.

Es desgarrador ver, prodigiosa interpretación de Alla Mazimova, el dolor que le causa tener que renunciar a su amor. Pero lo hace, lo hace por Duval, desaparece de la casa de campo y regresa a su vida en París explicando a Armand en una nota que ya no siente nada por él.

Se ven una sola vez más, coinciden en un casino, él va acompañado de otra mujer y ella aparece con su antiguo protector, es una escena muy dramática y muy rica en detalles artísticos (trajes, tocados, arquitectura y decoraciones de interiores)  en la que él, despechado, le tira a la cara un fajo de billetes que acaba de ganar en la ruleta.  Ella muere poco después en una habitación redonda, en una cama redonda, con ventana redonda y abrazada al libro que le hacía soñar apoyada en el hombro de Armand Duval.

No os la perdáis.

Alexandre Dumas en la UPM

 

Imágenes de la película

 

Sufragistas

Cartel_SufragistasSufragistas (título original: Suffragette)

Directora: Sarah Gavron.

Productora: Film4 / Pathé / Ruby Films, 2015

Nacionalidad: Reino Unido

Estamos en Londres en 1912. Un grupo de lavanderas y planchadoras trabajan en condiciones muy duras, cobran menos que sus compañeros y su jornada es más larga. Las madres tienen que ir con sus bebés porque tienen que incorporarse muy pronto después de parir, muchas han sufrido quemaduras e intoxicaciones por los vapores que inhalan.

El movimiento feminista  que reclama el voto para la mujer, hasta ahora pacífico, empieza a darse cuenta que el mundo está gobernado por hombres y que con palabras no van a conseguir nada. Y empiezan a radicalizarse y a hacer actos violentos encabezadas por la señora Emmeline Pankhurst  (Meryl  Streep).

La protagonista de esta historia, Maud (Carey Mulligan), una lavandera que lleva trabajando allí desde los 9 años, se ve arrastrada accidentalmente por este movimiento . Al principio sólo por acompañar  a otra compañera. Siente miedo, vértigo pero poco a poco se va indignando y sabe que, pese a lo mucho que puede perder (matrimonio, hijo, consideración social) no quiere que si tiene una hija le espere la misma vida que a ella.

Y así vamos conociendo a un elenco de valientes mujeres que luchan no sólo por el voto femenino sino que también exigen condiciones económicas y sociales para la mujer iguales a las de los hombres. Ya no son sólo mujeres de clase alta sino mujeres trabajadoras.

Las británicas pudieron votar por primera vez en igualdad de derecho respecto a los hombres el 30 de mayo de 1929. Las mujeres españolas emitieron por primera vez su voto en unas elecciones generales en los comicios de 1933 durante la II República. Dos años antes, en 1931, la Constitución republicana había reconocido este derecho, gracias a la firme defensa de Clara Campoamor (Madrid, 1888-Lausanne, Suiza, 1972), militante del Partido Radical y una de las tres diputadas en la Cámara.Annie_Kenney y Christabel Pankhurst, fundadoras del WSPU

Una excelente película que una vez más nos recuerda lo mucho que debemos las mujeres de hoy en día a estas luchadoras. Lo que me ha gustado de esta película es que muestra el coste humano (cárcel, marginación, muerte) que sufrieron estas valientes mujeres que reivindicaban el derecho al voto.

Carey Mulligan fue nominada a "Mejor actriz" y la película fue nominada para "mejor guión original" en los Satellite Awards de 2015. Brendan Gleeson recibió el "Premio del Cine Independiente Británico" al "Mejor Actor Secundario" por su papel del policía encargado de detener a las sufragistas.

Esta película la podéis encontrar en la Biblioteca UPM

VOTES FOR WOMEN!!!!

Una genealogía de la pantalla, de Israel Márquez

Israel Márquez:

Una genealogía de la pantalla : del cine al teléfono móvil.

Barcelona: Anagrama, 2015.

Genealogía de la pantallaGracias a la pantalla cinematográfica, muchos hombres y mujeres dejaron de ser simples mortales para convertirse en mitos, en nuevos dioses que admirar y adorar, de ahí su condición de “campo de los modernos héroes”, que Cernuda supo ver tan bien. (p. 39)

Viajo en un vagón, pasa un buen rato, a mi alrededor una mayoría de cerviz agachada, a modo de sumisión pertinaz al dispositivo. Pues bien, para atisbar cómo hemos podido llegar hasta aquí, cómo nos ha podido suceder esto, me zampo esta Genealogía de la pantalla a ver qué encuentro. Y resulta un libro bueno tanto para los nativos digitales –que contemplarán los pasos sucesivos que culminan en la generalización del móvil- como a un público de más edad, procedente de una cotidianeidad anterior marcada durante decenios por el cine y el televisor de programación a capón. Quizás no es un tratado exhaustivo y superexigente de historia de los medios, pero sí un estupendo ensayo de divulgación. Al repasar las vicisitudes de un objeto concreto dado por obvio –la pantalla-, me ha recordado en otro contexto las virtudes de Mundolibro (The Book on the Book Shelf), que Henry Petroski consagró a la evolución histórica de la estantería librera.

Al libro de Israel Márquez le sobran algo de metraje por reiteración de ideas y alguna falta ortográfica. Pero su autor es un auténtico gourmet cultural que -como él mismo declara- exprime al máximo las posibilidades del collage. En eso se muestra muy en sintonía con nuestra época, sin duda: brinda múltiples citas, pistas y sugerencias bibliográficas, filmográficas, musicales… que recomiendo no desperdiciar. Al final, vemos como el desarrollo de la tecnología de la información bajo la égida del macrocorporativismo liberal ha convertido la pantalla en escenario de una reducción de la vida humana a consumo incesante y compulsivo. Un totalitarismo ¿suave? para el que nadie parecemos tener alternativa. De modo que si no hubiera wifi –que ya será raro- al menos hablen entre ustedes.

El móvil permite a las personas retirarse o suspender perceptivamente el espacio público para entrar en una esfera (una pantalla) solipsista, en una burbuja de datos privatizada. Se trata de algo a lo que dispositivos nómadas anteriores como el walkman ya nos habían acostumbrado. Con el walkman y sus auriculares, el individuo podía ahora sumergirse en sí mismo a través de la música, de una “banda sonora” íntima y personal que le acompañaba en sus trayectos y viajes por el espacio público. (p. 225)

Una genealogía de la pantalla, en: Biblioteca UPM.

Mondo y otras historias / J.M.G. Le Clézio

J.M.G. Le Clézio:

Mondo y otras historias. Barcelona: Tusquets, 2010.

Mondo et autres histoires. Paris: Gallimard, 1978-

Mondo y otras historias (cub. Tusquets-Andanzas)Había una historia de unos niños que descendían un río en una balsa de troncos, y que atravesaban así reinos extraordinarios, bosques, montañas, ciudades misteriosas, hasta el mar. Había una historia de un hombre que había descubierto un pozo que llevaba al centro de la Tierra, donde se encontraban los Estados del fuego. También estaba la historia del mercader que creía hacer fortuna vendiendo nieve que bajaba en sacos desde lo alto de la montaña, pero cuando llegaba abajo no le quedaba más que un hilo de agua.

(p. 193. Hazarán)

Se dice que a pesar de la apabullante colonización anglosajona, la producción cultural francófona aguanta el tirón entre el público español. Relativamente, dependiendo de los sectores sociales. En 2008 se le otorgó el premio Nobel a Jean-Marie Gustave Le Clézio y la industria editorial española se vio algo desprevenida. Esto sucede a menudo con los Nobel no previstos, y no solo en nuestro país. Pero la desconexión es más llamativa cuando el autor es él mismo hispanohablante -por su larga vinculación mexicana-  y escribe en una lengua tan cercana y emparentada. Para bien, la Feria del Libro de Madrid de este año 2016 se dedicó a Francia. Por nuestra parte reseñamos a Le Clézio recordando que a estas alturas merece más ediciones críticas en castellano, bien documentadas.

Mondo et autres histoires (couv. Folio) (1)¿Autor juvenil? En el mejor sentido de la palabra en todo caso: por su potente despliegue de sensaciones, emociones y sentimientos de la infancia y la adolescencia ante el descubrimiento de la realidad cruda y fascinante. A lo que se añade una particular articulación dialéctica entre  la conciencia humana individual y el sentido de la Naturaleza. Territorios veladamente sugeridos con toques de Mediterráneo, África, América Latina…, regusto ucrónico. Se me antoja que los relatos de Mondo y otras historias no deberían leerse todos juntos de corrido y a capón. Es preferible  una lectura morosa, sedimentaria, por capas… acompasada con el estilo circular, orbital, acaso geológico de Le Clézio. Compuestas en los años 70, ahora estas historias nos hieren en un mundo con tantos niños perdidos.

En Genna el tiempo no pasaba de la misma manera que en otro lado. Tal vez, incluso, los días no pasaban en absoluto: había noches, días y el sol que subía lentamente  en el cielo azul, y las sombras que se acortaban, luego se alargaban en el suelo, pero ya no tenía la misma importancia. A Gaspar no le preocupaba. Tenía la impresión de que siempre era el mismo día que volvía a empezar, un día muy largo que no terminaba nunca.

(p. 260. Los pastores)

 

 

 

J.M.G. Le Clézio en: Biblioteca UPM.

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