Archivos de la Categoría: Cine

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis de Vicente Blasco Ibáñez

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis.

Vicente Blasco Ibáñez

Alianza Editorial

Cerca de Europa, una oleada de noticias salió al encuentro del buque. Los empleados del telégrafo sin hilos trabajaban incesantemente. Una noche, al entrar Desnoyers en el fumadero, vio a los notables germánicos manoteando y con los rostros animados. No bebían cerveza; habían hecho destapar botellas de champaña alemán, y la frau consejera impresionada, sin duda, por los acontecimientos, se abstenía de bajar a su camarote. El capitán Erckmann, al ver al joven argentino, le ofreció una copa.

-Es la guerra

-dijo con entusiasmo-

-la guerra que llega… ¡Ya era hora!

Una vez más el mundo se ve abocado al desastre. La guerra deseada por unos, como los Hartrott que ven en ella un modo de imponer su superioridad de pueblo elegido, el alemán, a todos aquellos pueblos decadentes, inferiores. "la guerra es un hecho necesario para la salud de la humanidad" pero también temida, incomprendida por otros como Julio Desnoyers… nuestro protagonista, un joven bohemio y vividor que ve como su mundo se derrumba, que se mantiene al principio al margen de esa pesadilla, no la entiende, no la comprende "el hombre refinado y de complicaciones espirituales se ha hundido, quién sabe por cuántos años…. ya no estamos de moda", pero que al final le servirá de redención.

Es la guerra. Ya viene, ya se acerca. El jinete está preparado para cabalgar sobre las tierras de Europa. Pero no vendrá solo.

Y cuando dentro de unas horas salga el sol, el mundo verá correr por sus campos los cuatro jinetes enemigos de los hombres…Ya piafan sus caballos malignos por la impaciencia de la carrera; ya sus jinetes de desgracia se conciertan y cruzan las últimas palabras antes de saltar sobre la silla.

– ¿qué jinetes son esos? Preguntó Argensola.

– Los que proceden a la Bestia

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis fué un encargo del presidente Poincaré a Blasco Ibáñez.

Quiero que vaya usted al frente, me dijo, pero no para escribir en los periódicos. Eso pueden hacerlo muchos. Vaya como novelista. Observe y tal vez de su viaje nazca un libro que sirva a nuestra causa.

Y así lo hizo, siendo testigo privilegiado de esos momentos históricos.. La incertidumbre de los primeros momentos, el ansia por conseguir las noticias más recientes, la alegría y el anímo exaltado. Pero también el pesimismo y la desolación  ante la realidad que se abre camino poco a poco, la esperanza por el triunfo. Es la guerra.

Los cuatro jinetes de la Apocalipsis se convirtió en un éxito de ventas en Estados Unidos y llevó a su autor a alcanzar la fama y la riqueza.

Hollywood compró los derechos para el cine y Rex Ingram la llevó a la pantalla por primera vez con Rodolfo Valentino y Wallace Beary entre otros como protagonistas.

En 1962 el gran Vincent Minelli adaptó de nuevo la novela de Blasco para el cine. Glenn Ford, Charles Boyer, Paul Henried, Ingrid Tullin encarnaron a sus protagonistas trasladando la acción a la segunda guerra mundial.

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867. Murió en la ciudad de Menton, Francia, en 1928. Su temprana vocación literaría le hace colaborar desde su época de estudiante en diversas publicaciones algunas de las cuales dirige el mismo como La Revolución.  Su activismo político le lleva desde muy temprano a participar en la arena pública defendiendo el republicanismo federal. Ese activismo le llevará a la cárcel y el destierro.

Otras obras del autor, La araña negra, Sangre y arena,  Cañas y barro, Entre naranjos…

Blasco Ibañez en la Biblioteca UPM

Le pareció que resonaba a lo lejos el galope de los cuatro jinetes apocalípticos atropellando a los humanos. Vio un mocetón brutal membrudo con la espada de la guerra; el arquero de sonrisa repugnante con las flechas de la peste; al avaro calvo con las balanzas del hambre; al cadáver galopante con la hoz de la muerte.

Los reconoció como las únicas divinidades familiares y terribles que hacían sentir su presencia al hombre. Todo lo demás resultaba un ensueño. Los cuatro jinetes eran la realidad

 

 

 

 

La vida ante sí de Romain Gary

La vida ante sí.

Romain Gary

Debolsillo.

Señor Hamil, ¿se puede vivir sin amor?…
Señor Hamil, ¿por qué no contesta?
Eres muy joven y cuando se es tan joven es mejor no saber ciertas cosas.
Señor Hamil, ¿se puede vivir sin amor?
Si – dijo él bajando la cabeza como si le diera vergüenza.
Yo me eché a llorar.

 

 

Momo es un niño de 10 años. No conoce ni a su padre ni a su madre. Momo es nuestro protagonista.  Vive en un suburbio de París llenos de prostitutas, chulos, ladrones, inmigrantes ilegales, buscavidas.  Su presente es sobrevivir. El pasado es algo difuso. Trescientos  francos mensuales, su tarifa mensual, es lo que le ata a él.  Es el pago de su manutención. El futuro es algo lejano.
Momo vive con una anciana judía que ha sobrevivido a miles de avatares y que se encuentra en la recta final de su vida. En una pensión cobija a cambio de una cantidad de dinero mensual a los hijos de las prostitutas que no pueden o quieren hacerse cargo de ellos. Momo es uno de ellos.
Ella es la señora Rosa.
Era una persona que vivía de recuerdos. Ustedes pensarán que es una estupidez, que todo aquello ya está muerto y enterrado pero los judíos son muy tozudos, y más cuando han sido exterminados. Ellos siempre dale que dale.
La vida ante sí es una novela sobre el amor. El amor entre seres desamparados que viven en un mundo sórdido y degradado. El señor N’Da Amédée, el doctor Katz, el señor Hamil,  la señora Lola y otros seres que deambulan por las calles de ese barrio parisino. En un mundo degradado, triste, cruel, todavía hay espacio para el amor, para la esperanza. Son las únicas armas que tienen estos seres para no caer en el vacio. Pero sobre todo el amor que sin quererlo, sin saberlo se establece entre Momo y la señora Rosa.
La señora Rosa dice que la vida puede ser hermosa, pero que nadie ha dado con ella todavía y que, entretanto, hay que vivir.
En 1978 Moshé Mizrahi dirigió una versión para la gran pantalla de la novela de Gary titulada en España Madame Rosa y protagonizada por Simone Signoret. Ganó ese año el Oscar a la mejor película extranjera.


Romain Gary gano el premio Goncourt en 1956 con Les Racines du ciel. Émile Ajar, ganó el premio Goncourt con La vida ante si.  Émile Ajar es el pseudónimo de Romain Gary.
Romain Gary nació en Lituania en 1914 y murió en París en 1980.

Romain Gary en la Biblioteca UPM


Señora Rosa, ¿Qué es esto? ¿Por qué baja aquí todas las noches?…
Es mi segunda residencia
Es mi escondite judío, Momo
Ah bueno, está bien.
¿Lo comprendes?
No, pero no importa. Estoy acostumbrado.
Es donde me escondo cuando tengo miedo.
¿Miedo de qué, señora Rosa?
Para tener miedo no hacen falta motivos, Momo.
Nunca se me ha olvidado. Es la verdad más grande que he oído en mi vida.

 

Cine clásico en la UPM: “Centauros del desierto” (“The searchers”). John Ford

Cartel de Centauros del desiertoCentauros del desierto

Título original: The searchers. Director: John Ford. Año: 1956. Reparto: John Wayne, Jeffrey Hunter, Vera Miles, Natalie Wood y Ward Bond. Música: Max Steiner. Productora: Warner Bros. Pictures

Hablar de John Ford es hablar de uno de los mejores directores de la historia del cine americano.

"Me llamo John Ford y hago películas del Oeste"

Así se presentaba a sí mismo John Ford y es que de sus manos han salido algunos de los mejores western,  un género injustamente menospreciado y que nos ha regalado auténticas joyas, como la que ahora nos ocupa.

Estamos en Texas, en 1868, tres años después de acabar la Guerra de Secesión. La película se inicia con una escena feliz. La familia Edwards recibiendo al tío Ethan, un ex-militar confederado interpretado magníficamente por John Wayne. Es un hombre tosco, un nómada solitario, un perdedor sin hogar (perdió la guerra, perdió a su gran amor, que al final se casó con su hermano) y con un odio exarcerbado hacia los indios.

Luego viene una gran escena, el ataque de los indios al rancho. Secuencia que en realidad no se ve pero que está resuelta perfectamente. La familia será asesinada al completo por los indios excepto la hija pequeña, Debbie, que consigue huir con su muñeca pero que  será raptada por los indios. Durante cinco largos años Ethan persigue a los comanches, acompañado de su sobrino Martin (Jeffrey Hunter) para recuperar a su sobrina. Al final estos hombres se convertirán en "centauros" del desierto, hombres-caballo de tanto galopar (por una vez me gusta la traducción del título original que se hizo al castellano).

John Wayne con John Ford en el rodaje de The Searchers

Centauros del desierto está basada en un hecho real, el de una chica de nueve años, Cynthia Ann Parker, raptada por los indios en 1836 y rescatada 25 años después.  La historia se convirtió primero en un relato publicado por entregas en los periódicos y luego en una novela de Alan Le May.

Qué se puede decir de John Ford. Hay muchísima información en Internet, bibliografías, etc.  Me conformaré con recordar algunos de sus títulos más emblemáticos: Fort Apache, La legión invencible, El delator (Oscar mejor director, 1935) La diligencia, El hombre que mató a Liberty Valance. Si bien, Ford cuenta en otros géneros con auténticas joyas: Las uvas de la ira (Oscar mejor director, 1940), Mogambo, ¡Qué verde era mi valle! (Oscar mejor director y mejor película, 1941) y El hombre tranquilo (Oscar mejor director, 1952), reseñada también en NST. En muchas de ellas Ford dirigió a John Wayne, uno de sus actores fetiche.

John Wayne es John Wayne. Borda los papeles de vaquero duro y curtido en mil batallas aunque no es su único registro. Ganó un Oscar en 1949 al mejor actor por Arenas Sangrientas. En1979, ya gravemente enfermo, le pudimos ver en la entrega de los Oscar recibiendo una enorme ovación. Fué su última aparición en público. Aquí podéis ver un vídeo de esa noche.

La escena final de la película es magnífica. Absténganse de verla aquellos que todavía no conozcan esta película y disfruténla de nuevo los que ya la conocen. Un John Wayne solitario, la puerta de la casa que se cierra y él alejándose, con sus andares característicos, una vez cumplido su deber, sin un claro destino y sin que los demás adviertan  su silenciosa marcha. La canción que acompaña esta escena te pone los pelos de punta.

John Ford en las Bibliotecas de la UPM.

Otras relatos del Oeste Americano en NST

 

 

Lecciones de amor (Words and Pictures).

Words and Pictures, estrenada como Lecciones de amor (2015)

Director: Fred Schepisi

Guionista: Gerald DiPego

 

 

 

Esta película, del mismo director que Seis grados de separación, no es excepcional (7/10), y aunque es reciente (2013), parece camino del olvido en España,  a pesar de alguna nominación en festivales de cine de cierta relevancia (Palm Springs, Toronto). Mucha culpa la tiene la pésima y desafortunada traducción del título.

Semejante presentación bien podría parecer una crítica mordaz, pero no así, el tema es interesante: ¿qué es más relevante la imagen o la palabra?; ¿qué es más veraz y qué más falaz?; ¿es lícito presionar a un alumno hasta el límite de su línea de flotación?; y  el guión muy acertado.

 

 

A este debate: Words versus Pictures se ven abocados dos profesores: uno de literatura (Clive Owen), y otra de arte (Juliette Binoche), en un instituto (selecto) de Estados Unidos. Lo que comienza siendo un juego se convierte en una competición y termina con un final quizás no tan previsible.

Ambos profesores (uno por convicción y otra por contingencia) coinciden en el amor y el compromiso con su especialidad, en  su capacidad de inspirar a los alumnos y auparlos a un deseo intenso de superación. Ahora bien, mientras el profesor de literatura sufre una cierta frustración por no ser capaz de superarse en el arte de escribir y siente la tentación de tirar por atajos poco convenientes debido a su excesiva exposición a la crítica externa, la profesora de arte opera desafiante impulsada por el espíritu de superación personal, indolente ante las opiniones externas,  incluso ante dificultades de salud que podrían haber hecho abandonar a cualquier aguerrido montañero.

Los protagonistas se comportan de manera muy diferente con sus pupilos, pero ambos saben hacer que aflore lo mejor de ellos, tristemente a veces incluso lo peor.

Aconsejable para disfrutar, meditar y comentar.

 

Quizás un hombre vale más que sus palabras, y una mujer más que sus imágenes…

Quizás no…

 

Fred Schepisi en la Biblioteca UPM

 

“1864” (la serie)

 

Cartel de la serie 1864

 "1864" (serie de televisión)

 

Esta vez mi recomendación es para una serie de televisión, una serie histórica danesa: “1864” que narra la “Guerra de los Ducados”. Escrita y dirigida por Ole Bornedal, está inspirada en la novela de Tom Buk-Swientys, Slagtebænk Dybbøl y en el testimonio de cientos de cartas de soldados reales. Es una serie de ocho capítulos y es la producción de televisión más cara de la historia de Dinamarca. Se estrenó el 12 de octubre de 2014 en la cadena pública Danmarks Radio, el 150º aniversario de esta guerra.

Pero ¿qué fue “la Guerra de los Ducados”? Fue un cruento conflicto militar en el que Dinamarca luchó contra la Confederación Germánica (Prusia y el Imperio austríaco). Una guerra que duró casi nueve meses y que perdió Dinamarca, obligándola a ceder el control del ducado de Schleswig que quedaría anexionado al de Holstein. Los daneses, pese a sus esperanzas de victoria y un ambiente generalizado de euforia bélica, fueron masacrados sin piedad. Aquella guerra dejó una profunda huella en la memoria histórica del país. Tras ella, Dinamarca adoptó una política de neutralidad que mantuvo durante la Primera Guerra Mundial.

La serie nos cuenta la historia de dos hermanos nacidos en una gran hacienda, Laust y Peter Jensen, que terminan sirviendo como soldados en esta guerra y de Inge, la hija del administrador de la granja, cuyo destino está unido al de los dos hermanos. Ellos representan a los daneses de a pie de la época, irresponsablemente conducidos a una carnicería frente a uno de los ejércitos más poderosos de Europa. También aparecen los aristócratas, fervientes defensores de la guerra y del honor danés, como el barón, propietario de la hacienda y su hijo, Didrich, que también irá a la guerra aunque en calidad de oficial, uno de los personajes más complejos e interesantes de la historia.

Fra forposterne 1864, de Vilhelm Rosenstand, cuadro que aparece en la introducción de la serie.

Fra forposterne 1864, de Vilhelm Rosenstand, cuadro que aparece en la serie.

¿Por qué recomendar una serie sobre un hecho que nos pilla tan lejos y de un asunto que nos es tan ajeno? Porque es una serie histórica muy bien contada y hace una recreación histórica impecable del ambiente político del momento, de la sociedad y sus conflictos.  También porque está muy bien hecha, manufacturada con un cuidado propio de producciones cinematográficas. 1864 no es una sólo una serie bélica. La primera secuencia de batalla no aparece hasta el cuarto episodio, si bien es cierto que en los siguientes capítulos la guerra empieza a acaparar mucho metraje (sobre todo el quinto, sexto y séptimo). La recreación de la batalla de Dybbol es estremecedora, realista y tremenda (igualable en impacto a la escena del desembarco de Normandía de otra excelente película de guerra “Salvar al soldado Ryan”).

De manera muy breve, tenemos representados a conocidos personajes como el implacable Otto von Bismarck y su emperador Guillermo I, la sinuosa reina Victoria de Inglaterra (gran secuencia la suya), el ministro británico Lord Palmerston, e incluso el famoso escritor de cuentos Hans Christian Andersen.

Un acierto el tema musical principal de la serie, de Marco Beltrami.

Otro detalle importante. Hay que verla en versión original (subtitulada) porque un mérito de esta serie es que se respetan los idiomas de los personajes: los prusianos hablan alemán, los gitanos hablan romaní, los ingleses hablan inglés y los daneses usan el danés; reflejando una realidad, como cualquier otra, de la época histórica en la que nos encontramos.

 

 

Coriolano, de William Shakespeare

Coriolano (cub. Cátedra)William Shakespeare: Coriolano

Madrid: Cátedra, 2003

Nosotros morimos de hambre y sus graneros rebosan de trigo, y promulgan leyes a favor de la usura y defienden así al especulador, cada día revocan una ley justa contra los ricos, y cada día urden crueles edictos para más oprimir y encadenar a los pobres. Y de nos ser devorados por la guerra, ellos nos devorarán: he aquí todo el amor que nos profesan. (p. 95)

 

Coriolano es una tragedia en torno a los extravíos del orgullo personal, el choque entre el ideal y la realidad, la filiación, la identidad, la lealtad, y las lacras sociales de la demagogia y del falso honor patriotero que desprecia a los componentes concretos de la propia comunidad que proclama defender. Violencia, cinismo, doblez y manipulación política se pasean por la obra. Por tanto no es extraño que Coriolano -aún sin llegar a la fama de Hamlet y compañía – haya sido apreciada por Brecht y otros autores modernos, y haya gustado tanto en nuestra época hasta día de hoy, cuando estos asuntos -aunque de vigencia perpetua- se han manifestado y proyectado públicamente en sus formas más extremas. De hecho la actualidad de situaciones y diálogos sobrecoge al espectador y al lector por su cercanía y familiaridad. Son los ecos de la efervescente conflictividad de la Inglaterra isabelina, sin embargo una sociedad dinámica y en crecimiento que se encontraba en los albores de su expansión mundial; y a su vez de la inspiración remota de la antigua Roma, que había llegado a Shakespeare y sus contemporáneos a través de Plutarco. Para una lectura óptima os recomendamos la edición citada de Cátedra, bilingüe, realizada por el Instituto Shakespeare bajo la dirección de Manuel Ángel Conejero

Coriolanus (DVD cover)Las representaciones de Coriolano en español no se han prodigado. En 2014 se pudo disfrutar de la realizada por Aran Dramatica nada menos que en el Teatro Romano de Mérida. Para echar mano en cualquier momento tenemos Coriolanus, la peli dirigida y protagonizada por Ralph Fiennes. Muy atractiva en sus apectos visuales y de montaje, permite además gozar de las mejores esencias de la tradición interpretativa británica, incluyendo entre otros a una Vanessa Redgrave impresionante y plena. Esta película fue rodada en 2011 en la antigua Yugoslavia con una puesta en escena cuidada y ambiciosa que nos introduce en un juego de espejos entre el trasfondo renacentista del original shakespeariano, la referencia argumental al mundo clásico greco-romano, la historia actual e incluso la interrogante ucrónica.

 

¡Que el mundo se rompa sobre mi cabeza,

lléveme si no a la muerte sobre el potro, o que me sujeten

a la cola de caballos indómitos, o que pongan,

unas sobre las otras, diez colinas sobre la roca Tarpeya,

de forma que los ojos no vean el precipicio, que yo no he de ser

para todos ellos sino lo que soy!

(p. 345)

William Shakespeare en Bibliotecas UPM

Tres sombreros de copa. Miguel Mihura

Tres sombreros de copa
Miguel Mihura

 

Tres sombreros de copa es una de las obras más importantes del teatro contemporáneo español. La escribió Miguel Mihura en 1932 pero a los empresarios teatrales les resultó tan extraña que no se atrevieron a invertir en ella y no se estrenó hasta veinte años después en 1957.

Es un texto deslumbrante, lleno de poesía y de talento, una obra diferente que a los pocos minutos de leerla o escucharla te hace comprender que Mihura era un genio.

Bajo una situación cómica y absurda empiezas a comprender que estamos ante un asunto muy grave y de importancia colosal.

El argumento es demoledor. Un hombre descubre que no ha sabido sacarle jugo a su vida, que se estaba perdiendo lo mejor,  justo el día en que ya no tiene arreglo porque se casa al día siguiente.

El protagonista, Dionisio, comprende en una noche que existen otras luces, que él no las conoce y que la alegría se encuentra más allá de su previsible y plumbeo entorno.

La magia de la existencia la descubre por casualidad en el hotel en el que se aloja, allí coincide con una compañía de teatro y entre ellos hay una actriz llamada Paula que le descoloca la vida  por completo. Ella le enseña otro mundo, el de la fantasía, la alegría, la imaginación y la falta de convencionalismos…

Se da cuenta de que la felicidad con ella sería  algo posible y lo intenta pero ya no está a tiempo de modificar su rumbo.

Dionisio. A mi novia no le gusta comer cangrejos frente al mar, ni ella se divierte haciendo volcanes de arena…Y ella no sabe nadar…..

 

Aparecen ante nosotros dos tipos de vida, dos mundos, dos actitudes opuestas, uno prosaico y ramplón, el de Dionisio y otro creativo y hermoso, el de Paula.

 

 

Dionisio. (..) y aprenderé a hacer juegos malabares con los tres sombreros de copa…

Paula. Hacer juegos malabares con los tres sombreros de copa es muy difícil…Se caen siempre al suelo…

Dionisio. (…) lograré tener cabeza de vaca y cola de cocodrilo…

Paula. Eso cuesta aún más trabajo

 

Paula no le engaña, vivir es duro también a su forma pero a veces los sombreros de los malabares no se caen al suelo y cuando eso pasa… es la plenitud.

Mihura trabajó en el cine como guionista (escribió los diálogos de Bienvenido Mr. Marshall, de Luis García Berlanga). Dirigió las revistas humorísticas La Ametralladora y La Codorniz y colaboró con Tono, Edgar Neville o Enrique Jardiel Poncela.

Esta obra recibió el Premio Nacional de Teatro, os recomiendo que la veáis cuando se represente y no perdáis ni una coma. Cómica no es, pero pone el dedo en la llaga y te marca para siempre.

Me he acordado de Tres sombreros de copa al ver esta semana la última película de Woody Allen:  Magia a la luz de la luna.  No es extraño porque tanto el mago de la película, Stanley Crawford (Colin Firth) como Dionisio descubren la verdadera magia de la vida cuando menos se lo esperan y casi contra su voluntad.

 

Miguel Mihura en la Biblioteca UPM

Woody Allen en la Biblioteca UPM

 

Cine de largo recorrido: La trilogía “Before” de Richard Linklater.

La trilogía "Before"de Richard Linklater…(“Antes de…”)

 

Os traigo a un director especial, cuyas películas son de largo recorrido. Con su trilogía "Antes de…" (las tres películas se titulan así) R. Linklater nos cuenta la vida de una pareja. En la primera, “Antes del amanecer” (1995), dos jóvenes se conocen y se enamoran. En la segunda,  “Antes del atardecer” (2004), estos mismos personajes se reencuentran al cabo de los años y en la tercera,  “Antes del anochecer” (2013) les volvemos a ver ya como pareja estable y con años de relación.

Cartel "Antes del amanecer"Nueve años separan cada una de ellas y en las tres los personajes, Jesse y Céline, son interpretados por los mismos actores, Ethan Hawke y Julie Delpy que se han ido haciendo mayores junto a sus personajes. Hawke y Delpy colaboraron con el director  coescribiendo los tres guiones; pero ninguna de las tres cintas es autobiográfica.

El primer encuentro fue en Viena y nos lo cuenta en “Antes del amanecer” (“Before Sunrise”) (1995). Cuando los protagonistas,  Jesse y Céline, de turismo por Europa se sentaron en el mismo vagón del tren que salía de Budapest destino a Viena no eran conscientes de que tenían a su lado a un desconocido con el que iban a vivir la noche más romántica y mágica de sus vidas. Todo ocurre en unas horas, antes del amanecer cuando ambos deben partir cada uno siguiendo su camino. Al día siguiente deben separarse. Pero en el último momento deciden reencontrarse en el mismo lugar (la estación de Viena), a la misma hora, seis meses más tarde.

Cartel "Antes del atardecer"

Y el reencuentro se produce pero nueve años más tarde en París, donde Céline está viviendo y donde Jesse acude para la presentación de su novela. De este reencuentro trata la segunda película, “Antes atardecer” (“Before Sunset”) (2004). En ella, sus protagonistas han dejado de ser unos jovencitos, se encuentran en la treintena  y aprovechan para repasar sus vidas desde la última vez que se vieron: parejas, hijos, trabajo… y también hablan de esa cita que nunca llegó a producirse. Entre los dos sigue habiendo chispa….y así nos quedamos, sin saber qué consecuencias tiene este nuevo encuentro. “Antes del atardecer” fue nominada al Oscar como mejor guión.

 

Y por fín, nueve años después llega, “Antes del anochecer” (“Before Midnight”) (2013). Ahora nos volvemos a encontrar con esta pareja, Jesse y Céline ya en los 40. Los actores, como todos nosotros, han ido haciéndose mayores junto a sus personajes. La historia transcurre en una isla de Grecia,  en el marco de idílicos paisajes pero muestra una pareja en crisis que, en una conversación feroz, encara los problemas de la vida real. Esta última entrega es más ácida y con un sabor un tanto amargo.

Cuando se estrenó "Antes del amanecer" en el Festival de Sundance de 1995, no se podía presagiar que una película independiente, de bajo presupuesto, se alzaría en Berlín con el Oso de Plata a la mejor dirección. Las tres películas son estupendas. La tercera entrega (¿será la última de verdad?) es un colofón perfecto para esta historia en la que, como en la vida real, las parejas nos son perfectas y en las que la convivencia es muy complicada. A pesar de ello, las parejas se quieren y siguen juntas….o no.

Están rodadas en tiempo real lo que le da mayor verisimilitud a la historia. Otro acierto ha sido la dosificación de las películas, con la distancia de 9 años ente una y otra, que nos ha permitido seguir la madurez de sus personajes, que también es la de los actores y la de los propios espectadores.

Imprescindible ser disciplinados y verlas siguiendo el orden cronológico de las películas, pues sólo así se entiende bien la historia y se sigue la trayectoria vital de la pareja. No os defraudarán…

Queda la esperanza de una cuarta entrega, ¿dentro de nueve años? para saber cómo siguen Jesse y Céline….

P.D.: El director ha estrenado en 2014 su útlima película, "Boyhood" ("Momentos de una vida"). Rodada durante doce años en cortos lapsos de tiempo (menos de 40 días de filmación en total), nos cuenta la vida de Manson, un niño de 6 años cuyos pasos seguiremos en su camino del parvulario a la universidad. Está claro que a este director le gustan las historias de largo recorrido.

Películas de Richard Linklater en la UPM.

 

 

 

Rebecca de Daphne du Maurier

Rebecca. Daphne du Maurier

Galaxia Gutenberg.

¡Allí estaba Manderley! ¡Nuestro Manderley!, reservado y silencioso, como siempre. Sus piedras grises brillaban en la luz de la luna de mis sueños, y las vidrieras reflejaban los verdes macizos de césped y la terraza. El tiempo no había logrado destruir la perfecta simetría de aquellos muros, ni el lugar sobre el que se alzaban como una joya mostrada en el hueco de la mano.

 

Max de Winter regresa a Manderley con su segunda mujer. Ella solo quiere devolver la felicidad perdida a su marido, un personaje enigmático y atormentado por el pasado más reciente. Pero esa ansiada felicidad se ve truncada por una sombra. Es la de Rebecca de Winter. Era la primera mujer de Max. Murió en un accidente pero las circunstancias del mismo no están muy claras. Siempre presente, su sombra planea en cada rincón, en cada objeto, en cada habitante de Manderley. En Max de Winter, en su mujer y sobre todo en el de la señora Danvers, el ama de llaves.

 

Alguien se despego del mar de caras, alta, flaca, vestida de negro de pies a cabeza, de pómulos salientes y grandes ojos hundidos, que daban a su cara, blanca como el pergamino, el aspecto de una calavera que coronaba un esqueleto.
Vino hacia mi y yo le alargue la mano, envidiando su dignidad y compostura; pero cuando me dio la mano noté que la suya estaba flácida, tórpida, mortalmente fría, y que se mantuvo en la mía como algo sin vida.

 

En pocas ocasiones tenemos la oportunidad de disfrutar de una historia por tan variados medios. Por una lado Rebecca es una estupenda novela de Daphne du Maurier publicada en 1938 en el que lector puede sentir en cada página la sofocante presencia de Rebecca, la verdadera protagonista del drama. Ella es el pasado pero en realidad es todavía presente.
Pero también podemos disfrutar de esta historia con el cine. Alfred Hitchcock adaptó para la gran pantalla la novela de la escritora inglesa en 1940 en su primer trabajo en Hollywood. Joan Fontaine, Laurence Olivier y sobre todo Judith Anderson, verdadera encarnación del mal, de la locura, de la obsesión, fueron sus protagonistas.
Y por último es una maravillosa música que el grandísimo Franz Waxman creó para la película de Hitchcock y que por si solo merecería nuestra atención. Desde los compases iniciales sentimos los misterios de Manderley , el mundo de Rebecca. Cerramos los ojos y ahí está. Es ella, Rebecca.

Es inútil, ¿verdad? Nunca la podrá vencer. Esta  muerta, pero aún manda aquí. Ella es la señora de  verdad, y no usted. La sombra, el fantasma…, es usted.  A quien olvidan y dan de lado y rechazan…, es a usted.  ¿Por qué no se va de Manderley? ¿Por qué no se  marcha usted?

 

Daphne du Maurier en la Biblioteca Universitaria UPM

 

Extraños en un tren de Patricia Highsmith

Extraños en un tren. Patricia Highsmith

Anagrama: Barcelona

Traductor: Jordi Beltrán

Un tren avanza por las inmensas praderas en busca de un destino cualquiera. Es el escenario del primer acto. En él, dos pasajeros que no se conocen. Dos pasajeros como otros tantos. No se han visto antes, tienen distintas preocupaciones, ideas, gustos. Accidentalmente empiezan a hablar, a conocerse, a desvelar su vida al otro. Unas copas de whisky y las lenguas se desatan. Sus objetivos, sus incertidumbres, sus penas, sus preocupaciones, sus secretos.

Uno de ellos es Guy , es un tipo ordenado, con una vida convencional. Y con mucha ambición. Tiene un problema llamado Miriam. Es su mujer y no quiere divorciarse.

El otro se llama Bruno. Está en las antípodas de Guy y está enfermo. De maldad. El problema de Guy es su propio padre. Tiene una teoría, “una persona debería hacer todo cuanto sea posible hacer antes de morirse, y tal vez morir tratando de hacer algo que sea realmente imposible”, como  “cometer unos cuantos asesinatos perfectos”. Y quiere llevarla a cabo.

La red se está tejiendo. Los secretos se desvelan, el alma de cada uno se desnuda. Todo queda al conocimiento del otro. Y surge el plan.

¡oiga! ¡menuda idea se me ha ocurrido! Un asesinato por delegación, ¿comprende? ¡Yo mato a su esposa y usted se encarga de mi padre! Nos encontramos en el tren, ¿comprende?, y nadie sabe que nos conocemos. ¡nadie! ¡una coartada perfecta! ¿Qué le parece?

Ya no puede haber marcha atrás. Una palabra empieza a rondar por sus cabezas y no se marchará.
“Asesinato”
En 1951, Alfred Hitchcock llevo a la pantalla una adaptación de Estraños en un tren con un  guión en el que participó el mismísimo Raymond Chandler. Música del genial Dimitri Tiomkin y con Robert Walker y Farley Granger como protagonistas.

Centrada en obras de suspense y policiacas, Patricia Highsmith comenzó a escribir desde muy joven colaborando en revistas como Harper Bazar donde publicó su primer cuento. Fue la publicación de su primera novela, Extraños en un tren, la que le dio la fama. También consiguió gran éxito con las novelas de la serie sobre su personaje Tom Ripley.
Patricia Highsmith nació en la ciudad de Fort Worth, Texas, en 1921 y falleció en Suiza en 1995.

Cualquier persona es capaz de asesinar. Es puramente cuestión de circunstancias, sin que tenga absolutamente nada que ver con el temperamento. La gente llega hasta un límite determinado…y sólo hace falta algo, cualquier insignificancia, que les empuje a dar el salto. Cualquier persona.

 

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