Archivos de la Categoría: Cine

En torno a Steve Biko: para leer, escuchar y ver

Donald Woods: Biko. Campus, 1979 (español) /  Endeavour Press, 2017 (English)

Peter Gabriel: Biko. The Famous Charisma Label, 1980

Richard Attenborough (dir.): Cry Freedom. Universal Studios, 1987.

El futuro régimen político de este país no debe ser racista en aspecto alguno. Esto significa también que los negros no deben vengarse de los blancos, pero la equidad exigirá un sacrificio económico sustancial por parte de los blancos. (Steve Biko citado por Donald Woods, p. 120)

Tengo la vaga impresión de que Sudáfrica no acaba de encajar en la mentalidad sociopolítica común en España. Es un país al margen de los circuitos de contacto tradicionales en nuestra área lingüística y cultural. Ocasionalmente su evolución en los últimos decenios ha sido objeto de algunas comparaciones discutibles a veces provenientes de los soberanismos periféricos; mientras que algunos aspectos de su transición política en los años 90 del siglo XX, en particular todo lo relacionado con la memoria cívica y la Comisión para la Verdad y la Reconciliación, chirrían con cualquier tendencia oficialista a la amnesia histórica.

Sin embargo y muy en especial por su vinculación con el omnipresente universo anglosajón, Sudáfrica se cuela reiteradamente en nuestras pantallas, en nuestros altavoces, en el deporte… en suma en la agenda mediática. Desde luego algún paralelismo histórico puede establecerse: si la tragedia española de mediados del siglo XX pareció erigirse en arquetipo del subsiguiente conflicto mundial y de la Guerra Fría, el apartheid, su final y la potencialidad intercultural de Sudáfrica parecen simbolizar la eclosión y tensiones de la nueva sociedad global del siglo XXI.

Desde este punto de vista, la ya remota publicación en España de Biko, de Donald Woods, puede considerarse como un prometedor presagio. Y eso a pesar de algunas imperfecciones editoriales: errores tipográficos y alguno de traducción que hacen echar de menos una reedición mejorada para la cabal comprensión de los sutiles aspectos sociolingüísticos y culturales sudafricanos. El libro es un reportaje ampliado sobre la figura de Steve Biko, dirigente político eliminado por el régimen racista en 1977. De hecho se puede decir que participa de varios géneros a la vez: biografía, autobiografía, crónica y ensayo histórico-político. A día de hoy es ya un clásico de la literatura periodística con sucesivas tiradas en lengua inglesa. A pesar de los penosos hechos que lo originaron, el libro es gozoso y vital, un testimonio extraordinario sobre la trascendencia de las relaciones humanas. También un pasaporte inestimable a la historia reciente de Sudáfrica y sus conexiones con el devenir social y político mundial.  Construido sobre la base de materiales procedentes de diversas personas y fuentes, da una impresión coral, de perspectivas diversas que se van sumando a la tensión, tejiendo los hilos de una tragedia anunciada.

La muerte de Biko dio lugar a otras creaciones que sin duda contribuyeron a su resonancia: la canción del mismo nombre compuesta y grabada por Peter Gabriel en 1980, cuando el músico enfilaba su tránsito del rock progresivo hacia la world music; y la película Cry Freedom –con guion de John Briley- en la que el propio Biko era interpretado por Denzel Washington, y Donald Woods por Kevin Kline.

Como siempre el miedo produce odio y, a su vez, el odio engendra más miedo. Las voces de advertencia se escuchan cada vez como voces de incitación. Las voces de discrepancia se consideran como voces de falsedad y traición. La moderación se considera cada vez más como extremismo, y se presenta a los pacificadores como defensores de la violencia. (Donald Woods, p. 205)

Maudie, el color de la vida (título original Maudie)

Maudie, el color de la vida (título original Maudie)

La película, Maudie, el color de la vida (en inglés Maudie) se estrenó  en Canadá, en el Festival Internacional de Cine de Toronto de 2016. Protagonizada por  Sally Hawkins como Maud (conocida por su interpretación en la película de Guillermo del Toro “La forma del agua”) y Ethan Hawke como Everett Lewis. El guion fue escrito por Sherry White y fue dirigida por la irlandesa Aisling Walsh.

Me puse a ver esta película sin saber nada de la vida de Maud Dowley Lewis ( 7 de marzo de 1903 – 30 de julio de 1970) y me encantó. Maudie es un ejemplo de superación ya que desde niña padeció una  artritis reumatoide juvenil, un trastorno muy doloroso que inflama las articulaciones y acaba provocando graves deformidades. A pesar de ello tuvo una infancia feliz y su madre se encargó de educarla en las artes  y la enseñarla a pintar a la acuarela. A su muerte se fue a vivir primero con su único hermano y luego con una tía suya en Digby llevando una vida sobreprotegida y tratándola como a una tullida incapaz de valerse por sí misma.

Su vida cambia cuando, a los 34 años, decide presentarse a la solicitud de Everett Lewis, un vendedor de pescado de Marshalltown (Nueva Escocia, Canadá) buscando “una mujer de la limpieza con residencia incluida para un hombre de cuarenta años”. Y es en este momento cuando comienza el relato de la película.

Empezaron como jefe y empleada y acabaron casándose unas semanas más tarde.

Al principio pintaba las paredes de la casa y pequeños objetos. Siguió por las ventanas y luego se animó a hacer felicitaciones navideñas que las vendía con con su marido cuando iba a repartir el pescado. Con el tiempo pintó en tablas de pequeño tamaño. Sus temas siempre fueron paisajes, escenas navideñas, pájaros, gatos, leñadores, etc. Nunca cobró más de 10 dólares por sus obras. Hasta el presidente Nixon se interesó por sus cuadros y le compró varios para decorar la Casa Blanca.

Sus pinturas, de estilo folk, están  llenos de color, de vida, de sencillez. Pintaba lo que veía y nunca se alejó de Marshalltown. Maudie y Everett vivieron en la misma casa minúscula hasta su muerte. Ella murió de una pulmonía a los 67 años y su marido le sobrevivió 9 años, asesinado por un ladrón que entró en su casa. La casa de ambos  se fue deteriorando y un grupo de ciudadanos de la zona de Digby fundaron la Lewis Painted House Society, con el único objetivo de salvar el inmueble. En 1984, fue vendida al Gobierno de la provincia Nueva Escocia y entregada al cuidado de la Galería de arte de Nueva Escocia (AGNS) en Halifax que la restauró y la instaló en la galería como parte de su exposición permanente sobre Maud Lewis.Interior de la casa del matrimonio en Marshalltown

La relación con Everett Lewis, su marido, también  me ha gustado mucho. Pasó de la rudeza de un hombre acostumbrado a la soledad a poco a poco ir queriendo a esa pequeña mujer que andaba mal y le pintaba la casa con flores y pájaros hasta el punto de que Everett dejó la pesca y se convirtió él mismo en su asistente. Se puso a barrer, cocinar, comprar pinceles y pintura para su esposa y a encargarse de los envíos de las obras por correo.

Para mí es una película muy recomendable y que me ha permitido conocer a esta mujer, Maud Dowley Lewis.

 

Memoirs of the author of a vindication of the rights of woman (William Godwin)

Hoy puede ser un gran día :), planteémoslo así, es decir, cabe la posibilidad (oportunidad) de recuperar del doble filtro del olvido este pequeño texto de William Godwin: Memoirs of the author of a vindication of the rights of woman, que está disponible en el Proyecto Gutenberg.

 

Mary Wollstonecraft y William Godwin

 

Cuando hablamos del doble filtro del olvido, pienso en primer lugar en el texto de Mary Wollstonecraft: a vindication of the rights of woman, e inmediatamente después en el pequeño gran homenaje, quizás panegírico, que le dedica su compañero de vida, esposo William Godwin (Memoirs of…) apenas un instante antes de morir ella. Veamos las razones que él aduce para estas memorias.

“It has always appeared to me, that to give to the public some account of the life of a person of eminent merit deceased is a duty incumbent on survivors. It seldom happens that such a person passes through life, without being the subject of thoughtless calumny, or malignant misrepresentation. It cannot happen that the public at large should be on a footing with their intimate acquaintance, and be the observer of those virtues which discover themselves principally in personal intercourse…”

(“Siempre me ha parecido que dar a conocer al público la vida de una persona de mérito eminente es un deber que incumbe a los sobrevivientes. Pocas veces sucede que una persona así pase por la vida, sin ser sujeto de una calumnia irreflexiva o una tergiversación maligna. No puede suceder que el público en general deba estar en pie con su conocimiento íntimo, y ser el observador de esas virtudes que se descubren principalmente en relaciones personales …”)

Mary ShelleySi la figura de Mary Wollstonecraft queda perfectamente delineada en el texto de la reseña (pincha aquí), la figura de William Godwin podría pasar desapercibida para aquellos que no provengan del ámbito de las ciencias sociales, o que no hayan tenido una cierta inquietud por los derechos civiles. Seguramente sí que es conocida la figura de Mary Shelley (hija de ambos) que se fuga a los 17 años para casarse (perdiendo su apellido paterno y materno en el más puro estilo anglosajón)  con el poeta y pupilo de William, que completamente decepcionado rompe la relación con ambos hasta la muerte trágica del poeta; la reconocida película Remando al Viento (1988) da cuenta de esos últimos momentos. Cuántos de nosotros vimos esa película sin un adecuado contexto, y qué magnífica y estúpida me resulta ahora viendo a los magníficos actores expresarse en un castellano totalmente impropio de las circunstancias. Yo quiero homenajear HOY a tantas power couples como tenemos disponibles a lo largo de la historia, y agradecer tantos antecedentes que nos han acompañado y acompañarán en la búsqueda de un universo generoso y en paz.

To Mary Wollstonecraft                                                             Dedicado a Mary Wollstonecraft

And her loyal companion                                                          y a su leal compañero

William Godwin.                                                                         William Godwin

To the future they weaved                                                        Al futuro que ellos tejieron

And we garner                                                                            y nosotros cosechamos

(PAV)

 

Mary Wollstonecraft en la Biblioteca UPM

Mary Shelley en la Biblioteca UPM

Mi prima Rachel. Daphne du Maurier

carátulaMi prima Rachel

Daphne du Maurier

Editorial: Alba

Colección: rara avis

Desde que tenemos memoria, conocemos el cine de Alfred Hitchcock (1899-1980). Tiene una narrativa tan particular que puerilmente le atribuimos al director todo el mérito, incluidas las historias, fruto de ese carácter, tan propio, tan diferente a lo conocido  hasta el momento. Para mi sorpresa, Daphne du Maurier está en la base de dos de sus películas más reconocidas: Rebeca y Los pájaros.

Esta novela: Mi prima Rachel, llevada al cine en dos ocasiones, mantiene el ritmo, el suspense y el equívoco en un asunto familiar, en el que Rachel parece ser la causa de todos los males de su reciente marido; al menos según apuntan múltiples indicios recogidos por su estimado hijo adoptivo.

La plétora de personajes provenientes en su mayoría de un entorno rural, se polarizan entorno a esta figura foránea que transita entre el encanto y la manipulación enfermiza. Un personaje calidoscópico que trastorna tu punto de vista y opinión más firme con súbitos golpes de efecto. El final queda a la interpretación del lector.

A veces sucede así en la vida. Cuando son los caballos los que han trabajado es el cochero el que recibe la propina.

Daphne du Maurier (1907-1989) nace en una familia de clara orientación artística, y comienza a publicar en 1928; casada en 1932 con un militar condecorado en la Segunda Guerra Mundial, vive y escribe desde la tranquilidad de una vida familiar acogedora en Cornualles.

 

 

 

 

La novela Mi prima Rachel, data de 1951, y ha sido publicada en castellano por la editorial ALBA rara avis en enero de 2017, y reeditada en abril de este mismo año. Halagador comienzo, que constata marcadamente su aceptación.

Daphne Du Maurier en: Biblioteca UPM

Primera plana. Cine clásico.

CARATULA

Primera Plana 

Director: Billy Wilder

1974

Título original: The front page

Basada en la obra teatral de Ben Hecht y Charles MacArthur

 

 

 

 

 

Periodista: ¿Qué te parecen esos titulares?. ¿Cuál te gusta más?

 

Walter Burns (Walter Matthau): Todos son una birria. Lo malo es que no se le puede sacar mucho partido a la horca. Si por lo menos tuviéramos silla eléctrica en este estado. Con eso sí que se pueden hacer auténticas virgadas:

 

“Williams en alta tensión”

“Williams se fríe”

“Williams asado vivo”.

 

Hildy Johnson (Jack Lemmon), reportero estrella del Chicago Examiner, acaba de abandonar el periodismo para casarse y empezar una nueva vida en la ciudad de su futura esposa. Algo que le hace muy poquita gracia a Walter Burns (Walter Matthau), su hasta el momento jefe, un impresentable capaz de vender a su madre por un buen reportaje.

 

Antes de dejar Chicago, Hildy va despedirse de sus antiguos compañeros, que están en la cárcel cubriendo la ejecución de Earl Williams (Austin Pendleton), un anarquista condenado por el asesinato de un policía. Aunque presentado por los periódicos sensacionalistas como un peligroso bolchevique (ya que estamos en la América de los años 20, aprovechemos el filón del anticomunismo), Williams es en realidad un hombrecillo simple, incapaz de matar una mosca.

 

Sendos errores cometidos por el sheriff y el psiquiatra encargado de examinarle hacen posible que, contra todo pronóstico, Williams se fugue cuando está a punto de ser conducido al patíbulo. Huyendo de sus guardianes, el prófugo entra en la Sala de Prensa justo cuando todos los periodistas han salido de ella. Todos menos Hildy, quien al ver a Williams es incapaz de resistir la tentación de conseguir la que sería la mayor exclusiva de su carrera. Por eso, no duda en prometer su ayuda al reo a cambio de que éste le conceda una entrevista que se publicará, por supuesto, en el Examiner. Obligado por las circunstancias, Williams acepta el trato . . . y a partir de ahí el enredo está servido.

 

Adaptación de la obra teatral homónima de Ben Hecht y Charles McArthur, Primera plana es una magistral sátira que fue dirigida por el gran Billy Wilder alias Dios (Trueba, com. pers.) (1906-2002), quien aborda en su película cuestiones tan actuales como son la falta de ética periodística o la corrupción política. Y para ello, no sólo se sirve de diálogos vitriólicos y memorables y de una galería de personajes inolvidables (los pintorescos periodistas, el izquierdista ingenuo, el sheriff inepto acólito de un alcalde mafioso y putero, el psicoanalista vienés obsesionado por la sexualidad). También recurre a la inestimable colaboración de Lemmon y Matthau (¡jamás se vio pareja con tanta química!). Dos actores en estado de gracia que, merced a la compenetración existente entre ellos, nos brindan algunos de los mejores momentos de la película. Momentos entre los que destacan los relacionados con los rastreros subterfugios urdidos por Burns para hacer que Hildy rompa con Peggy, su amada. Una estilosa viudita encarnada por Susan Sarandon.

 

Billy Wilder en la Biblioteca UPM

 

Beatriz Teresa Alvarez Arias

 

Frantz, Rilke y Margarit

cartel del film FrantzFrantz, Rilke y Margarit,

reflexiones acerca de la semejanza (metáfora) y de la simpatía (metonimia)

 

Esta reseña es un crisol, un destilado que aúna: un descubrimiento reciente, la película Frantz (pincha aquí) dirigida por François Ozon (premiada en el Festival de San Sebastián 2016); la canción de amor y muerte del alférez Christoph Rilke (Rainer María Rilke) inmediatamente evocada por la película; y, por simpatía (cercanía), las nuevas cartas a un joven poeta de Joan Margarit.

Frantz podría representar al soldado desconocido, que en el contexto de la primera guerra mundial europea (1914-1918) estuvo encarnado por jóvenes de todas las clases sociales, incluso de la burguesía acomodada o de la nobleza; en aquel momento se hubiera considerado un deshonor la cobardía, tanto como el pacifismo.

La película dirigida por François Ozon aborda con una enorme sensibilidad la sinrazón de la guerra, y la intolerancia y cerrazón de los grandes ideales que arrastran a los más débiles y/o vulnerables a vivencias traumáticas de difícil superación. Emplea para ello el argumento de la canción de amor y muerte del alférez Christoph Rilke traspuesto al contexto del conflicto mundial; transposición tanto más justificada cuando dicho texto se convirtió en un Best Seller precisamente en la postguerra de la Gran Guerra. Para aquellos que disfruten con las películas en versión original, es además un rara perla pues los personajes son profundamente tras-culturales y son capaces de mudar no sólo de lengua, sino de sentirse igualmente cómodos tanto en el mundo galo como en el teutón, y sirve de canto a un mundo multicultural aún ajeno a los nacionalismos exacerbados pero no por ello cosmopolita, es decir acultural. Pienso que es un homenaje a lo mejor de la cultura europea, a pesar de nuestros contrasentidos internos.

La canción de amor y muerte del alférez Christoph Rilke, es un extenso poema (de ahí quizás el epíteto de canción o gesta) editado en versión bilingüe por Hiperión. Precioso…

Reiten, reiten, reiten

Durch den Tag

Durch die Nacht

Reiten, reiten, reiten

 

 

Cabalgar, cabalgar, cabalgar

A través de los días

A través de las noches

Cabalgar, cabalgar, cabalgar

 
 

(Quién puede evitar evocar a Rafael Alberti en estos versos; de donde se deduce que la inspiración no es lo mismo que el plagio)58280296

Y finalmente, la nuevas cartas a un joven poeta (las primeras delicadamente escritas por Rilke). Joan Margarit es un personaje curioso: Arquitecto, Catedrático de Universidad Politécnica de Cataluña (imparte su docencia en el ámbito del cálculo de estructuras), Premio Nacional (a nivel estatal) de Poesía, además de Premio Nacional de Literatura de la Generalidad de Cataluña.

“El instrumento del lector es su sensibilidad, su cultura, sus sentimientos, su estado de anímo, sus frustraciones, sus miedos, su pasado…”

Tuve la oportunidad de escuchar a Joan Margarit en una conferencia en la Fundación Juan March, e incluso la bendición de aprovecharme de una breve pregunta al término: ¿Debemos forzar a los jóvenes a conocer la poesía? ¿Hasta donde? Quizás sí, aunque sólo sea para que no puedan echarnos en cara su carencia cuando maduren (esa sería a grandes rasgos su respuesta).

“Escribo… desde la inteligencia sentimental, que desconfía de la ausencia de reglas y que en lugar de rehusarlas, se abre a todo tipo de posibilidades formales, negando sólo la intervención de la irracionalidad”

 

carátula del libro de Joan Margarit

 

François Ozon en la Biblioteca UPM

Rainer Maria Rilke en la Biblioteca UPM

Joan Margarit en la Biblioteca UPM

 

La Dama de las camelias. Alexandre Dumas

9788420610726La Dama de las Camelias (1848)
Alexandre Dumas (hijo)

Camille (1921)
Director: Ray C. Smallwood
Intérpretes: Alla Nazimova y Rodolfo Valentino

 

Hace dos semanas descubrí una obra maestra del cine mudo, Camille (1921), una película que reune muchos aspectos interesantes que justifican buscarla y comprarla. Se proyectó dentro del estupendo ciclo que está realizando la Fundación Juan March titulado:  Esterotipos de la mujer en el cine mudo.

La película está basada en la obra universal de Alejandro Dumas (hijo) (1824-1895) La Dama de las Camelias de 1848, obra que poco después inspiraría también la no menos conocida ópera de Giuseppe Verdi La Traviata, La Extraviada,  que se  estrenó en Venecia en 1853.

  La cinta de Ray C. Smallwood es como decía extraordinaria por diferentes motivos. De entrada es completamente distinta a las versiones cinematográficas y teatrales que se hicieron después de esta obra de Dumas, la más famosa la hizo George Cukor en 1936 con Greta Garbo como protagonista, y que nos han dejado una estela sentimental engañosa de esta historia, y de salida tiene una rigurosa ambientación art nouveau que nos remite directamente a la pintura de Gustav Klimt y a una estética marcadísima con decorados del más puro estilo años 20 .

 El guión, fiel al espíritu del libro, me prendió; tenía quizás una idea algo almibarada y esteriotipada de esta historia de amor que es mucho más potente y verdadera de lo que esperaba. La protagonista, Marguerite Gautier, es una joven prostituta parisina, interpretada por la actriz ruso-americana Alla Nazimova, que se enamora perdidamente de Armand Duval un joven abogado burgués de provincias y sin dinero interpretado por el mítico latin-lover de aquel tiempo, Rodolfo Valentino.

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Marguerite está acostumbrada a sus millonarios protectores, no siente nada por ninguno de ellos, y les pide en cuanto se acercan a ella  que le regalen una joya, así,  para seguir hablando. No entiende lo que le pasa y no se lo acaba de creer, lo niega pero cuando se da cuenta de que merece la pena vivir aquello se retira al campo con él abandonando su vida de juergas nocturnas en París. Allí viven su amor y el le regala algo que ninguno de sus amigos le había regalado nunca: un libro, se lo le lee por las tardes en el jardín.

Pero aquel milagro de felicidad no podía durar, recibe en su casa de campo la visita del padre de Duval, que personifica el orden moral y que le pide, casi le exige, que abandone a su hijo dado que su relación amorosa  desprestigia a la familia entera y pone en peligro la boda de su inocente hija, hermana de su amado.

Es desgarrador ver, prodigiosa interpretación de Alla Mazimova, el dolor que le causa tener que renunciar a su amor. Pero lo hace, lo hace por Duval, desaparece de la casa de campo y regresa a su vida en París explicando a Armand en una nota que ya no siente nada por él.

Se ven una sola vez más, coinciden en un casino, él va acompañado de otra mujer y ella aparece con su antiguo protector, es una escena muy dramática y muy rica en detalles artísticos (trajes, tocados, arquitectura y decoraciones de interiores)  en la que él, despechado, le tira a la cara un fajo de billetes que acaba de ganar en la ruleta.  Ella muere poco después en una habitación redonda, en una cama redonda, con ventana redonda y abrazada al libro que le hacía soñar apoyada en el hombro de Armand Duval.

No os la perdáis.

Alexandre Dumas en la UPM

 

Imágenes de la película

 

Estrafalario de Rafael Azcona

  Estrafalario

  Rafael Azcona

  Alfaguara

A Don Fabián Bígaro Perlé le dolía horrores reconocer que los miembros de su familia se estaba portando como cocheros…Pero ¿qué otra cosa podía pensar, si aquellos desgraciados no tenían perdón de Dios? Mariano, su propio hijo, ya septuagenario, se acercaba a la cama oliendo a alfalfa seca, pues era almacenista de piensos y forrajes,  lo miraba de hito en hito durante un par de minutos, y en sus ojos se podían leer perfectamente cosas como: “Desahuciado por  la ciencia y a bien con Dios, ¿a qué viene esta resistencia a morir, papá?” Una delicada alusión si se comparaba con la desconsideración de Pablo, el marido de su nieta Luisa, un brigada de la Remonta todo tripa y mantecas, que habituado al trato con los semovientes le gruñía a su mujer: ¡Terco como una mula hasta para morir! Tortas y pan pintado a lado de la irreverencia de Fabianito, el primogénito de la pareja, quien al volver del colegio voceaba desde el vestíbulo, tomando a chacota la afición del bisabuelo a la Fiesta Nacional: ¿qué, dobla o no dobla?

Estrafalario con prólogo de Josefina Aldecoa recoge tres obras de Rafael Azcona;  Los muertos no se tocan, nene, ; El pisito; El cochecito.

Humor ácido, amargo para retratar una sociedad de que empieza a salir del subdesarrollo pero en la que todavía hay miseria, hipocresía,  desencanto y mediocridad. Situaciones disparatadas, personajes extravagantes, estrafalarios pero también reales, verdaderos. Un retrato de la España del NODO.

Una familia que intenta sacar provecho de la muerte del bisabuelo aún estando de cuerpo presente. Una pareja de novios en el que él está dispuesto a casarse con su anciana patrona para quedarse con piso donde viven. Un anciano que venderá su herencia para poder adquirir el cochecito que tanto anhela.

¿Y qué voy a hacer solo? Porque, claro, después de tantos años…

El callista le metió un trozo de queso en la boca:

-Te lo digo yo, lo que vamos a hacer -Dimas alzó la frasca, bebió un largo trago, se secó la boca con la manga de la blusa y concluyó, terminante- Tú te casas con la vieja, nos quedamos con el piso y con el dinero, y Petrita que se meta a monja.

A Rodolfo no se le había escapado el plural,  y lo miró receloso, pero Dimas no se inmutó.

Gómez, ni tú puedes perder el piso ni yo mi consultorio. Porque la vieja se muere, el casero nos echa, y tú te quedas en la calle y yo sin mi clientela.

En 1959  se estrenó la versión cinematográfica de El pisito dirigida por Marco Ferreri con Jose Luís López Vázquez en el papel de Rodolfo y Mary Carrillo como Petrita.

Un año después, en 1960, Marco Ferreri también dirigió El cochecito con Pepe Isbert en el papel protagonista.

Más recientemente, 2011, Jose Luis García Sánchez llevó al cine Los muertos no se tocan, nene.

Rafael Azcona nació en Logroño en 1926. Inició su carrera como colaborador en La Codorniz y fue en el cine donde debutó como guionista con la película El pisito, donde alcanzó el máximo prestigio. Autor de algunos de los mejores guiones del cine español como Plácido, El verdugo, La escopeta nacional, El bosque animado….

Rafael Azcona en la Biblioteca Universitaria UPM

Sufragistas

Cartel_SufragistasSufragistas (título original: Suffragette)

Directora: Sarah Gavron.

Productora: Film4 / Pathé / Ruby Films, 2015

Nacionalidad: Reino Unido

Estamos en Londres en 1912. Un grupo de lavanderas y planchadoras trabajan en condiciones muy duras, cobran menos que sus compañeros y su jornada es más larga. Las madres tienen que ir con sus bebés porque tienen que incorporarse muy pronto después de parir, muchas han sufrido quemaduras e intoxicaciones por los vapores que inhalan.

El movimiento feminista  que reclama el voto para la mujer, hasta ahora pacífico, empieza a darse cuenta que el mundo está gobernado por hombres y que con palabras no van a conseguir nada. Y empiezan a radicalizarse y a hacer actos violentos encabezadas por la señora Emmeline Pankhurst  (Meryl  Streep).

La protagonista de esta historia, Maud (Carey Mulligan), una lavandera que lleva trabajando allí desde los 9 años, se ve arrastrada accidentalmente por este movimiento . Al principio sólo por acompañar  a otra compañera. Siente miedo, vértigo pero poco a poco se va indignando y sabe que, pese a lo mucho que puede perder (matrimonio, hijo, consideración social) no quiere que si tiene una hija le espere la misma vida que a ella.

Y así vamos conociendo a un elenco de valientes mujeres que luchan no sólo por el voto femenino sino que también exigen condiciones económicas y sociales para la mujer iguales a las de los hombres. Ya no son sólo mujeres de clase alta sino mujeres trabajadoras.

Las británicas pudieron votar por primera vez en igualdad de derecho respecto a los hombres el 30 de mayo de 1929. Las mujeres españolas emitieron por primera vez su voto en unas elecciones generales en los comicios de 1933 durante la II República. Dos años antes, en 1931, la Constitución republicana había reconocido este derecho, gracias a la firme defensa de Clara Campoamor (Madrid, 1888-Lausanne, Suiza, 1972), militante del Partido Radical y una de las tres diputadas en la Cámara.Annie_Kenney y Christabel Pankhurst, fundadoras del WSPU

Una excelente película que una vez más nos recuerda lo mucho que debemos las mujeres de hoy en día a estas luchadoras. Lo que me ha gustado de esta película es que muestra el coste humano (cárcel, marginación, muerte) que sufrieron estas valientes mujeres que reivindicaban el derecho al voto.

Carey Mulligan fue nominada a "Mejor actriz" y la película fue nominada para "mejor guión original" en los Satellite Awards de 2015. Brendan Gleeson recibió el "Premio del Cine Independiente Británico" al "Mejor Actor Secundario" por su papel del policía encargado de detener a las sufragistas.

Esta película la podéis encontrar en la Biblioteca UPM

VOTES FOR WOMEN!!!!

Una genealogía de la pantalla, de Israel Márquez

Israel Márquez:

Una genealogía de la pantalla : del cine al teléfono móvil.

Barcelona: Anagrama, 2015.

Genealogía de la pantallaGracias a la pantalla cinematográfica, muchos hombres y mujeres dejaron de ser simples mortales para convertirse en mitos, en nuevos dioses que admirar y adorar, de ahí su condición de “campo de los modernos héroes”, que Cernuda supo ver tan bien. (p. 39)

Viajo en un vagón, pasa un buen rato, a mi alrededor una mayoría de cerviz agachada, a modo de sumisión pertinaz al dispositivo. Pues bien, para atisbar cómo hemos podido llegar hasta aquí, cómo nos ha podido suceder esto, me zampo esta Genealogía de la pantalla a ver qué encuentro. Y resulta un libro bueno tanto para los nativos digitales –que contemplarán los pasos sucesivos que culminan en la generalización del móvil- como a un público de más edad, procedente de una cotidianeidad anterior marcada durante decenios por el cine y el televisor de programación a capón. Quizás no es un tratado exhaustivo y superexigente de historia de los medios, pero sí un estupendo ensayo de divulgación. Al repasar las vicisitudes de un objeto concreto dado por obvio –la pantalla-, me ha recordado en otro contexto las virtudes de Mundolibro (The Book on the Book Shelf), que Henry Petroski consagró a la evolución histórica de la estantería librera.

Al libro de Israel Márquez le sobran algo de metraje por reiteración de ideas y alguna falta ortográfica. Pero su autor es un auténtico gourmet cultural que -como él mismo declara- exprime al máximo las posibilidades del collage. En eso se muestra muy en sintonía con nuestra época, sin duda: brinda múltiples citas, pistas y sugerencias bibliográficas, filmográficas, musicales… que recomiendo no desperdiciar. Al final, vemos como el desarrollo de la tecnología de la información bajo la égida del macrocorporativismo liberal ha convertido la pantalla en escenario de una reducción de la vida humana a consumo incesante y compulsivo. Un totalitarismo ¿suave? para el que nadie parecemos tener alternativa. De modo que si no hubiera wifi –que ya será raro- al menos hablen entre ustedes.

El móvil permite a las personas retirarse o suspender perceptivamente el espacio público para entrar en una esfera (una pantalla) solipsista, en una burbuja de datos privatizada. Se trata de algo a lo que dispositivos nómadas anteriores como el walkman ya nos habían acostumbrado. Con el walkman y sus auriculares, el individuo podía ahora sumergirse en sí mismo a través de la música, de una “banda sonora” íntima y personal que le acompañaba en sus trayectos y viajes por el espacio público. (p. 225)

Una genealogía de la pantalla, en: Biblioteca UPM.

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