Archivos de la Categoría: Autobiografías

Patria. Nina Bunjevac

Nina Bunjevac:

Patria. Madrid: Turner, 2015.

Traducción de Marta Alcaraz. Adaptación de diseño y cubierta: Sergi Puyol Martínez.

Fatherland. London: Jonathan Cape, 2014.

Algo que siempre me ha molestado especialmente de mi madre es su incapacidad para recordar las cosas que de verdad importan…

 

Este y Oeste, Europa Central y el Mediterráneo, diáspora económica y política, guerras de religión a múltiples bandas, desarraigo, regímenes corrompidos, simplezas a machamartillo, lealtades y odios testiculares, quién da más: bienvenidos a Yugoslavia (existió, os la toparéis en el atlas histórico); y de paso a Canadá, a veces un país más hospitalario de lo que su frío clima haría suponer.

Patria es un ajuste de cuentas familiar en forma de novela gráfica. Operación valiente y a corazón abierto, en absoluto vengativa pero tan desasosegante en su desarrollo como esclarecedora y expiatoria en su objetivo. Para llevarla a término, el blanco y negro brinda posibilidades narrativas, de composición, de matices conceptuales y emocionales que cuesta imaginar por otro medio. Nina Bunjevac se sirve de la denotación minuciosa, casi documental a lo Hergé, pero también de imágenes y secuencias de carga más onírica y simbólica. Los contraluces, sombras y texturas finamente granuladas dan un aire clásico y escultural a los personajes, parecen potenciar sus rotundos rasgos eslavos, las indumentarias y los objetos de época.

La historia cíclica de Nina y sus familias nos muestra cómo las mentalidades sociales y la  política condicionan la vida de individuos y generaciones durante decenios, atravesando océanos y enquistándose en los sentimientos y reflejos más íntimos. Especialmente cuando tabúes y traumas no se quieren o no se pueden abordar, en ocasiones a causa del propio e insuperable dolor. Una perspectiva por lo demás femenina, sobre un ámbito tradicionalista en el que apenas la Liberación pareció abrir una rendija. Complicada y desazonadora Historia de Yugoslavia, basculando todavía sobre la conciencia europea. Patria es una gran obra de arte para aprender sobre ella. Y si no eres de Yugoslavia pero tu país tiene igualmente problemas de digestión de su pasado, este libro te conmoverá y te hará reflexionar. Por supuesto no dejes de visitar a Nina, se lo merece.

Según la tradición balcánica de interpretación de los sueños, si sueñas con pájaros significa que estás a punto de recibir noticias. Soñar con carne cruda suele leerse como un augurio de muerte.

Diálogo con la muerte (Un testamento español), de Arthur Koestler

Dialogo con la muerte - un testamento español (cub Amaranto)Arthur Koestler:

Diálogo con la muerte (Un testamento español)

Madrid: Amaranto, 2004 (traducción de José Erezuma)

Dialogue with Death

University of Chicago Press, 2011

Ninguno de los personajes de este libro es ficticio; casi todos ellos están ahora muertos (prefacio a la edición inglesa, 1937)

 

En febrero de 2017 se cumplen ochenta años de la caída de Málaga en manos de las tropas de Queipo de Llano y sus aliados. Esta descomunal derrota hizo tambalearse al gobierno republicano de Largo Caballero pero sobre todo marcó el inicio de una de las mayores masacres de aquella guerra llegando a sumar miles y miles de muertos: prisioneros directa y sistemáticamente asesinados; y refugiados de todo género, edad y variada condición que fueron bombardeados y ametrallados en su huída hacia Almería. Aquellos sucesos no inspiraron un icono visual famoso como el Guernica de Picasso aunque sí dieron lugar a un testimonio literario sobrecogedor. Arthur Koestler (1905-1983), periodista, espía de la Komintern, tipo inquieto y especializado en meterse en todo tipo de  berenjenales, optó por permanecer en la ciudad ocupada aún estando ya en el punto de mira de los franquistas desde hacía tiempo; en seguida fue detenido y condenado a muerte.

dialogue with death - Univ chicago 2011 - 9780226449616Canjeado posteriormente por mediación británica y a salvo, redactó a partir de aquella vivencia un libro urgente, expresivo y vigoroso que rápidamente se convirtió en un clásico de la literatura carcelaria  y de la Guerra Civil española.  La agudeza de sus observaciones y la sorprendente actualidad de sus puntos de vista revelan a un profundo conocedor e intérprete del universo y los conflictos sociopolíticos europeos. La prolongada y angustiosa espera de su ejecución, minuciosamente plasmada en la obra, llevaría a Koestler a un compromiso contra el totalitarismo y la pena capital. No extraña pues su asociación posterior con Albert Camus en el ensayo Reflexiones sobre la pena de muerte (1957): afrontar el límite último hace que la existencia  solo pueda ser concebida como afirmación ética.

En principio escrito en alemán, Diálogo con la muerte fue publicado por primera vez en inglés en Londres conjuntamente con otros escritos del autor sobre la Guerra Civil, bajo el título colectivo de A Spanish Testament (1937). Su difusión fue rápida: existe una temprana edición argentina de 1938. Pero la primera realizada en España, con una interesante introducción de Lluís Bassets, data nada menos que de 2004. Larga estela de miedo y silencio.

En los primeros días de mi llegada a Sevilla me llamó la atención en particular uno de los presos: un hombre fornido y bizco que llevaba una chaqueta de confección extranjera en la que estaba cosido el galón rojo-amarillo-rojo de un funcionario. Paseaba  con cierto aire de condescendencia entre los campesinos de blusón desteñido y se trataba principalmente con los dandis. Intenté adivinar su profesión y decidí que debía de ser un púgil profesional. Era el bibliotecario. (p. 166)

Arthur Koestler en: Biblioteca UPM.

Molinos de viento en Brooklyn (Prudencio de Pereda)

carátula del libroMolinos de viento en Brooklyn

Prudencio de Pereda

Editorial: Hoja de Lata

2015

 

 

Un relato autobiográfico de inmigrantes, con el aliciente de referir las peripecias en el Nueva York de la primera mitad del siglo pasado, de una comunidad, no irlandesa ni italiana, sino española. Un libro de curiosa factura, recién publicado en España (octubre de 2015), traducido, puesto que su lengua original es el inglés: Windmills in Brooklyn (1960). Es más, la audiencia esperada en su origen fue claramente anglosajona, pues para explicar las diferencias entre el acento gallego y andaluz recurre a la comparación del aire de Nueva Inglaterra y el de Texas (símil de difícil proyección en nuestro entorno).

La comunidad española que se describe es amplia y curiosa, tiene un oficio bien definido: los teverianos, es decir, vendedores ambulantes de puros habanos (o eso dicen) con toda la picaresca asociada a los buhoneros, buscones de poca monta y a los lazarillos.

Este relato narra con cariño, las dificultades de un patriarca de familia (el abuelo) que trasplantado de su actividad original (camarero de alto postín antes de inmigrar allende los mares), se ve en la necesidad de ganarse la vida como teveriano, actividad que ejerce sin convencimiento y hasta con sonrojo, pero en la que se ve condescendientemente apoyado por otros personajes (de menos escrúpulos) que lo admiran.fotografía de prudencio de pereda

El título proviene precisamente de la recriminación que la abuela efectúa al carácter quijotesco del abuelo: “se te olvidó que no hay molinos de viento en Brooklyn”. Resulta muy interesante el ambiente conservador y al mismo tiempo algo amoral que lo envuelve, similar a lo que ocurriera en la sociedad victoriana donde se daban comportamientos tremendamente dispares y socialmente consentidos.

El autor, Prudencio Pereda, es el primer miembro de la familia que llega a la Universidad: el University College de Nueva York, aunque no es el personaje más boyante económicamente de la familia (o quizás deberíamos decir precisamente por eso). Prudencio sigue la estela del abuelo, mientras que el hermano (auditor de cuentas) se afianza en la vida según los criterios de la abuela: sobrio pragmatismo, oportunismo sin alardes.

Es libro de una tarde de disfrute, así lo he comprobado con varios miembros de la familia. Prudencio Pereda, escribe al mejor estilo Baroja, aunque él aspiraba a asemejarse a Hemingway, con quien entabla relación literaria. Es Hemingway quien lo recluta para escribir el guion del documental Spain in Flames, en el que se describe la situación de la Guerra Civil en España; colabora también el guion de The Spanish Earth. Trabaja en él con Lillian all the girls we lovedHellman, y John Dos Passos, y con el conjunto de escritores e intelectuales que se oponen a la política del senador Joseph McCarthy. Una de sus novelas: all the girls we loved llego a vender 500.000 ejemplares, después se apagó, y hoy la editorial Sensibles a las Letras lo recupera para el lector hispano hablante.

Yo lo he encontrado en la librería De Viaje, que es una librería peculiar, un curioso experimento de escasos pero relevantes fondos bibliográficos: novedosos y ultra-clásicos, específicos y variados, siempre prestos a describir entornos y vivencias, tanto en gran formato como en bolsillo, para viajar tanto en el espacio como en el tiempo.

 

For my part, I travel not to go anywhere, but to go.

I travel for travel’s sake.

The great affair is to move

 

Robert Louis Stevenson

Carpas para la Wehrmacht, Ota Pavel

CarpasCarpas para la Wehrmacht
Ota Pavel
Barcelona: Sajalín, 2015
Epílogo: Mariusz Szczygiel
Traducción: Kepa Uharte

 

Carpas para la Wehrmacht (publicado por primera vez en 1974) es una colección de relatos en la que el escritor y periodista deportivo checo Ota Pavel (1930-1973) recrea episodios de la vida de su padre, Leo Popper, un judío al que le tocó vivir los sinsabores de la Checoslovaquia ocupada por los nazis. Leo es un personaje encantador, de esos bohemios capaces de disfrutar durante horas de una tarde de pesca o de paladear durante meses el sabor imaginario de una mujer imposible. La belleza femenina, sí, pero además las carpas soñadas (ruborosas como lechones) de su querido río Berounka a su paso por Krivoklát; el color del cielo de Bustehrad; el perfume de los prados; la valentía de un buen perro cazador; la amistad del viejo balsero Karel Prosek.

El tío Prosek encabezaba la expedición con su sombrero de paja, después iba papá con su mata de pelo, luego Hugo, Jirka y yo. Llevábamos cañas largas: llegaban hasta las estrellas que habían aparecido en el firmamento. Con semejante vara quizá se podrían encender estrellas, igual que las lámparas de gas de la Ciudad Vieja.

Es astuto, seductor, fascinante negociante vendedor de tiras matamoscas que no matan moscas o de aspiradoras donde no llega la electricidad, un furtivo que cae bien a los de la Gestapo, un saltador olímpico de prohibiciones. Divierte leer sus aventuras, sufrir, enamorarse, perder muchas veces, ganar de vez en cuando en su compañía.

De repente una sombra oscura y ovoide pasó nadando por debajo de nosotros. Volvió. Una carpa. ¡Y qué carpa! Asomó su hocico redondo y tomó aire de la superficie. Después llegó otra. Parecían embriagadas, no les importaba lo más mínimo que estuviéramos allí, mirándolas. En cuestión de segundos, la superficie se llenó de carpas, y no dejaban de llegar más. En ese momento algo profundo y desconocido se apoderó de mi padre. Se arrodilló en el hielo, se arremangó y empezó a acariciar a las carpas en la cabeza y en el lomo y a arrullarlas.

comoOta Pavel escribió estos relatos (y el autobiográfico Cómo llegué a conocer a los peces, en el que reúne los recuerdos felices de su vida, siempre relacionados con la pesca, sinónimo de libertad) aquejado ya de una enfermedad mental grave, un trastorno bipolar del que no se recuperaría, pero que no le impidió dotar a su literatura de una alegría íntima, de un lirismo feliz capaz, en palabras del escritor napolitano Erri de Luca, de inducir "una lectura físicamente contagiosa que provoca un cosquilleo de euforia bajo la piel".

De modo que las anguilas serían como poemas de los más talentosos poetas checos. Habría en ellas mar, luna, río, muerte. Y sol, al cual odian. En su interior, la enjundia del fasto, sus banquetes en noches lúgubres. En su interior el hambre del ayuno y de un peregrinaje sin fin.

 

El país de los cuentacuentos, Dario Fo

caractulaEl país de los cuentacuentos
Dario Fo
Barcelona: Seix Barral, 2005

 

Dario Fo (1926, 89 años) vivió “tiempos interesantes” en la más pura y peyorativa acepción china del término; desear a alguien que viva tiempos interesantes es una de las más temidas maldiciones.

El país de los cuentacuentos es un relato autobiográfico con tintes nostálgicos (de su infancia), trágicos (su paso por la guerra), e hilarantes (la suplantación que hizo de Picasso en una conferencia).

Resulta curioso cómo las vidas de algunos escritores parecen entrecruzarse. No puedo evitar recordar la descripción que hace Günter Grass de su periplo por la Italia de la postguerra, trabajando a cambio de manutención y errando en busca de respuestas. Quién sabe cuán cerca o lejos gravitaron su existencia y pensamiento.

Dario Fo es la segunda generación no ligada a la tierra (su abuelo sería el último), el padre era ferroviario. El capítulo que dedica al abuelo es a mi parecer sublime, y el epitafio que le dedica memorable:

 

“Cuando muere un campesino que sabe de su tierra y de la historia de los hombres que la trabajan, cuando muere un sabio que sabe leer la luna y el sol, los vientos y el vuelos de las aves, no es sólo un hombre el que muere, es una biblioteca entera la que se quema”

Dario Fo es también la segunda generación ligada al anarquismo en su familia. El libro describe la persecución que vivieron los anarquistas italianos, incluso en la neutral Suiza durante el periodo bélico. Sin caer en el maniqueísmo de buenos y malos, parece claro que su vinculación con entornos proscritos, contrabandistas y cronistas de aldea, dejó una marca indeleble en el niño que fue.

Este verano, he querido recuperar esta lectura amable que deja bien a las claras la maestría narrativa de Dario Fo (premio Nobel de Literatura en 1997). En esta intención he recorrido varias librerías (no menos de ocho) en distintos puntos de España, y es casi nulo o testimonial el número de libros que he encontrado de este autor (un título y un solo ejemplar en total). Sirva esta reseña para reivindicarlo.

cita

 

Dario Fo en las Bibliotecas UPM

 

Einstein: notas autobiográficas

Albert Einstein
Notas autobiográficas
Alianza Editorial

 

En nuestro imaginario, un texto autobiográfico incluye casi necesariamente detalles de la vida personal del autor y de su entorno, de sus anhelos y zozobras, de manera no necesariamente lineal, ni completa; algo así como una declaración de principios a título (o no) de confesión íntima. Sobre esta materia, sin embargo, el texto de Einstein es completamente ajeno.

Cabe recordar, para paliar esta ausencia, que Einstein (1879-1955) es un bávaro de familia judía (nació en Ulm), científico iconoclasta, premio Nobel de física, padre de la teoría de la relatividad, pacifista en la primera guerra mundial y defensor del programa atómico americano en la segunda (con notable arrepentimiento de su uso militar); visitó España en 1923 auspiciado por la Junta de Ampliación de Estudios presidida por Santiago Ramón y Cajal, viaje que obtuvo una marcada contestación y repulsa por parte de los sectores conservadores, y un curioso apoyo de los movimientos obreros probablemente como contrapeso.

Sus notas autobiográficas (apenas 90 páginas en formato octavilla) son un testimonio de sus pensamientos: ese curioso proceso recursivo de ensoñación que sólo se vuelve transferible cuando se materializa en conceptos. Einstein dedica parte de su escrito a declarar cuándo comenzó a pensar y la relevancia que eso supuso en su vida: el comienzo de su existencia consciente (pienso luego existo).

Einstein se muestra agradecido al Instituto Politécnico de Zurich (aunque a la postre no le fuera muy bien en él) sobre todo por la libertad de que disponía en el estudio en comparación con los modernos métodos de enseñanza. Según sus propias palabras:

Es casi un milagro que los modernos métodos de enseñanza no hayan estrangulado ya la sagrada curiosidad de la investigación, pues aparte de estímulo esta delicada plantita necesita sobre todo libertad… Pienso que incluso un animal de presa sano perdería la voracidad si, a punta de látigo, se le obliga continuamente a comer cuando no tiene hambre.

 

 

Es muy hermoso y elocuente ver como intentaba entender las inconsistencias y paradojas de los conocimientos físicos que se iban acumulando y que en último término dieron al traste con la infalibilidad de la mecánica de Newton.

Basta ya. Newton, perdóname; tu encontraste el único camino que en tu época era todavía posible para un hombre de la máxima capacidad intelectual y de creación… aunque ahora sabemos que hay que sustituirlo por otros más alejados de la experiencia inmediata si aspiramos a una comprensión más profunda de la situación. ¿Pretende ser esto una necrológica? Yo contestaría que en esencia sí.

El análisis de la gravitación a la luz de la moderna teoría de campos (la curvatura del espacio debida a la masa de los objetos), la masa y la energía como caras de una misma moneda, o la interrelación de espacio y tiempo, son aspectos que afloran en el texto de una manera natural, con un lenguaje sencillo y un pensamiento profundo.

La posibilidad de adentrarse en la mente de un pensador como Albert Einstein al módico precio es 8,95 euros es algo que debemos agradecer al editor que instigó su redacción (Dr. Schilpp) y en castellano a la editorial Alianza. Feliz ensoñación.

La imaginación es más importante que el conocimiento, pues el conocimiento es limitado y la imaginación envuelve el mundo.

 

 

 

Albert Einstein en la Bblioteca de la UPM

 

 

 

 

Fuera de lugar / Edward W. Said

Fuera de lugar (cub. Debolsillo)Edward W. Said: Fuera de lugar

Barcelona: Debolsillo, 2003

Tít. original: Out of Place (New York: Knopf, 1999)

 

A través de la tía Nabiha percibí por vez primera Palestina como origen y causa de la rabia y la consternación que me producía el sufrimiento de los refugiados, aquellos Otros, que ella introducía en mi vida. Fue también ella quien me transmitió la desolación de carecer de un país al que volver, de no estar protegido por ninguna autoridad ni institución nacional y de no ser ya capaz de entender el pasado solvo mediante un remordimiento amargo e impotente, ni tampoco el presente, con las colas diarias, la búsqueda angustiosa de empleo, la pobreza, el hambre y las humillaciones. Obtuve una conciencia muy nítida de todo aquello a partir de las conversaciones con ella y también observando su frenética agenda diaria. (p. 95)

 

Aquel verano de 2001 los acontecimientos en Palestina no hacían presagiar nada mejor que el cotidiano goteo de violencia y desafueros. Aprovechaba mis vacaciones para enfrascarme en el ensayo Cultura e Imperialismo, que los hados quisieron que rematara de leer justo el 11 de septiembre. Los nacionalismos árabes, antaño de vocación laica y cívica, hacía ya tiempo que habían precipitado en corruptelas variadas y su protagonismo político venía a ser crecientemente sustituido por un fanatismo religioso incontrolable, torpemente incubado durante la Guerra Fría. Aquellos mismos días me quedaba claro que Edward W. Said, ya muy enfermo, sería uno de los grandes maestros que el siglo XX nos legaría para ayudarnos a transitar por el proceloso XXI en el que el conflicto de Oriente Medio no parecía amainar sino todo lo contrario. Al mismo tiempo Fuera de lugar llegaba a los escaparates españoles publicado originalmente bajo sello Grijalbo.

Mural palestino conmemorativo de Edward W. Said
Mural palestino conmemorativo de Edward W. Said

Casi quince años después el libro no ha perdido nada de su interés, por sí mismo como relato y también como introducción a la personalidad de su autor. Abre una ventana al desaparecido mundo de la burguesía levantina o “damascena” (الشوام, shawam) de mediados de siglo, al mismo tiempo provinciana y cosmopolita, pacata y audaz, que en algunos rasgos y matices puede llegar a resultar extrañamente familiar a muchos lectores hispánicos. A pesar de sus inevitables referencias a la alta cultura, no esperen una completa autobiografía intelectual y menos aún académica. Este libro tiene un enfoque más bien emocional, familiar, ambiental en sentido amplio. De hecho es esta perspectiva, asumida con un coraje envidiable, la que le proporciona una dimensión épica y colosal, sobre todo hacia el final, y al mismo tiempo permite acceder a claves esenciales para comprender la figura de Edward W. Said. Un destino sin aparente penuria pero de gran complejidad y desarraigo, que sin embargo nos dio un gran pensador y crítico cultural. Merece pues una buena y reposada lectura.

 

Años más tarde, cuando ya me había hecho famoso como crítico literario, un compañero mío de clase le dijo a otro: “¿Es el mismo Said? Pero si era igual que todos nosotros. Es asombroso que haya terminado así”. Todavía me sorprende que el mundo intelectual y mental en que vivíamos realmente tuviera tan poco que ver con el intelecto en cualquier de sus sentidos serios o académicos. Al igual que los objetos que llevábamos con nosotros e intercambiábamos, nuestro lenguaje colectivo y nuestros pensamientos estaban dominados por un pequeño puñado de sistemas perceptiblemente banales, derivados de los tebeos, del cine, de los folletines, de la publicidad y del saber popular que existía en las calles y de ninguna manera influidos por nuestros hogares, la religión  o la enseñanza. (p. 267)

 

Edward W. Said en: Bibliotecas de la UPM.

 

Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapuściński

Podróże z Herodotem

Kraków: Znak, 2004.

Viajes con Heródoto

Barcelona: Anagrama, 2006-2008.

Cada vez que contempla uno ciudades, templos, palacios ya muertos, se pregunta por la suerte  que corrieron sus constructores. Por su dolor, sus columnas vertebrales rotas, por los ojos que saltaron de sus cuencas al recibir el impacto de una esquirla, por su reumatismo. Por su vida desgraciada. Y entonces surge la siguiente pregunta: ¿podrían existir tamañas maravillas sin ese sufrimiento? ¿Sin el látigo del vigilante? ¿Sin ese miedo que anida en el esclavo? ¿Sin esa soberbia que anida en el soberano? (p. 173-174)

Ryszard Kapuściński es conocido sobre todo por sus varios libros sobre África . En cambio, en esta ocasión el autor, aunque relata experiencias vividas en diversos continentes, enfoca la obra principalmente hacia Asia. Por un lado, el libro es mucho más intimista y personal que otros suyos: habla bastante de sí mismo y de sus precarios inicios como reportero internacional en los años 50, cuando se estrenó con sendas estancias nada menos que en India y en China. Y por otra parte, también al hilo de la vertiente propiamente autobiográfica, Kapuściński nos relata la devoción laica que durante años profesó por Heródoto de Halicarnaso, el precursor de la ciencia histórica en la Antigüedad clásica. Nuestro contemporáneo viajero, cuya formación académica en Historia había estado probablemente lastrada por los condicionamientos económicos y culturales de la Polonia de la segunda postguerra mundial, un buen día tuvo la suerte de recibir un regalo precioso: una traducción al polaco de las Historias del antiguo autor griego. Como a su vez el tema principal de estas Historias son las Guerras Médicas que enfrentaron a las ciudades griegas con el Imperio persa Aqueménida -Asia/Oriente-, esta superpotencia se retoma en Viajes con Heródoto como el prototipo de la alteridad –el Otro por antonomasia- frente a Europa/Occidente, a su vez retro-representados por la Grecia clásica.

Aunque muy famoso y devenido autor de culto,  Kapuściński sigue siendo un personaje polémico a día de hoy. No me veo capacitado para juzgar desde un punto de vista profesional sus trabajos de periodista o “reportero”, denominación de sabor artesanal que a él le gustaba utilizar. Algunas nociones históricas vertidas por él no me parecen del todo acertadas. Pero como lector ingenuo, creo que en sus obras se aprende mucho sobre el mundo y sobre la condición humana, y también que él mismo como personaje resulta un gran seductor. En Viajes con Heródoto su escritura alcanza momentos emocionantes de gran intensidad y lirismo, como en el capítulo titulado “El tiempo desaparece”. No os deberíais perder este libro. No esperéis más para descubrir el papel estelar de una liebre lejana, como la retratada por Durero y que adorna la cubierta de la edición española.

 

Al europeo que por primera vez tenía contacto con la gran diversidad de pueblos y culturas que veía en Dar es Salaam le chocaba no sólo el hecho de que fuera de Europa existían otros mundos –esto, al menos teóricamente, lo sabía desde hacía un tiempo-, sino sobre todo que esos mundos se encontraban, se comunicaban, se mezclaban y convivían sin mediación y aun, en  cierto modo, sin conocimiento y sin el visto bueno de Europa. A lo largo de muchos siglos había sido ésta centro del mundo en un sentido tan literal y obvio que ahora el europeo a duras penas concebía que sin él y más allá de él muchos pueblos y civilizaciones llevasen una vida propia, tuviesen sus propias tradiciones y sus propios problemas. Y que más bien fuera él el huésped, el extraño, y su mundo, una realidad remota y abstracta. (p. 242)

Obras de Ryszard Kapuściński en Bibliotecas UPM

La casa de mi padre, Jaime Izquierdo Vallina

La casa de mi padre

Jaime Izquierdo Vallina

Editorial KRK

 
 
 
 

Con el alma defenderé la casa de mi padre con este verso de Gabriel Aresti comienza el libro, de 2012, a caballo entre la novela (ligera), el ensayo (meditado), y las notas auto-biográficas (sentidas). Algunas veces el peso de nuestros pensamientos requieren el bálsamo de esta mixtura para poder ser transmitidos, y éste es el efecto conseguido.

El argumento podría quizás resumirse así: un joven ingeniero de sistemas francés se encuentra ante la tesitura de abandonar o recuperar sus raíces de hijo de inmigrante. No es una casualidad la selección de esta formación, pues es la filosofía que subyace en el texto, que los entornos rurales son sistemas complejos donde la interacción de los elementos supera en relevancia a los elementos en sí: el todo es más que la suma de las parte.

Paisaje agreste asturiano

Paisaje agreste asturiano

Un eje fundamental del ensayo es la estructuración del conocimiento en tres ámbitos: el científico, el tecnológico y el local; éste último ignorado sistemáticamente durante la revolución industrial. El texto es una reivindicación del conocimiento campesino por su carácter complejo (y empírico), sistémico (y sistemático) e integral (e integrador). El autor, Jaime Izquierdo Vallina, es un especialista en medio rural, interesado en comprender y superar los contextos industriales que han favorecido el abandono y la despoblación de la Asturias más agreste (entendido como una crisis multi-orgánica). Escribe el texto para hacerlo atractivo a ámbitos diversos: sociólogos, antropólogos, ingenieros, biólogos, y por supuesto, para los habitantes de este mundo en general:

“ la cuestión crucial es entender ¿por qué si las comunidades campesinas han sabido superar las crisis y adaptarse a los cambios desde el neolítico, han sucumbido a la industrialización?”

Otra cuestión interesante es el análisis de por qué los campesinos que partieron como emigrantes tuvieron en muchos casos un éxito relativamente superior al de aquellos que partían de un ámbito urbano. La respuesta que ofrece Jaime Izquierdo, es que los campesinos eran educados para la polivalencia (multitud de tareas diversas), para la empleabilidad (capacidad que permite variar de ocupación) más que para el empleo (especialización), y para enfrentarse a cualquier contingencia (debido a  la elevada incertidumbre de la naturaleza); se educaba para excelencia (pues sin prestigio el caserío perdía crédito); apreciados como mano de obra sufrida y sacrificada.

Una cuestión que surge de forma natural es: ¿Quién es más inculto: el campesino (poco conocedor del ámbito científico-tecnológico) o la cultura académica oficial (que infravalora el conocimiento local)?  “¿Por qué ponerle ahora eco delante a lo que nosotros (los campesinos) sencillamente llamábamos lógico?

Coloquio, un entorno favorable al autor

Coloquio, un entorno favorable al autor

Curiosamente en el libro se hace referencia a Lewis Mumford (véase reseña: Eutopía o nada) en su texto Técnica y Civilización, y al interés de aplicar sus puntos de vista al mundo campesino.

Si alguien tiene la oportunidad de escuchar a Jaime Izquierdo, no se arrepentirá. Es una persona cercana polifacética y tranquila que favorece la interacción y la conversación.

 

 

“Volver a los orígenes no es retroceder”

 

 

 

 

Cartas a Katherine Whitmore. Pedro Salinas.

Cartas a Katherine Whitmore

Pedro Salinas

Tusquets, 2002

Me querías con la mirada, no podías quererme con otra cosa.

 

Ya no hay ninguna duda sobre este asunto, uno de los poemarios de amor más bellos de la literatura española, La voz a ti debida de Pedro Salinas (1891-1951), fue inspirado por la destinataria de estas cartas: Katherine Withmore (1897-1982), una profesora norteamericana de Literatura Española de la que se enamoró en Madrid durante un curso de verano, en 1932.

Carta 2 (Madrid, 2  de agosto de 1932)

Tu ausencia era la mayor presencia de la clase ayer. No estando la llenabas toda.

 

Fue un amor clandestino y lleno de dificultades, él estaba casado y tenía dos hijos, pero a Salinas le causó tal conmoción, le importó tanto esta vida nueva que sentía con ella, que estuvo enamorado de Kate hasta el final. Ella de dió una visión distinta del mundo, mas estimulante, y  le aportó una inspiración y una creatividad inimaginable.

Se escribieron durante quince años, desde 1932 a 1947. Este libro publica 151 de las 354 cartas que se conservan. Son apasionadísimas, no todo el rato elevadas, por eso son mejores, son sinceras, físicas, palpitantes. Verdad.

Carta 55 (Madrid, 19 de enero de 1933 )

Todo, ternura, paciencia, destreza, todo lo empleaste. Tu eres la autora de nuestro amor. Bendito sea lo que me permitió, entre tantas cosas tristes, vulgares, pobres, usuales, feas, necesarias como hay en la vida conocer tu alma incomparable, sentirla a mi lado.

Carta 22 (Madrid 28 de febrero de 1933)

Tu eres lo que me está pasando siempre.

 

Piensa en ella a todas horas, la busca, la escribe, la recuerda, la inventa, la sueña. A veces, por la tarde, la llama por teléfono.Y tiene un miedo atroz a que se olvide de él cuando regrese a EEUU.

 Carta 4 (Madrid, 7 de agosto de 1932)

A veces surge la pregunta angustiosa. ¿Me estará olvidando, ahora, ahora, en este instante? Perdona, perdona, esta carta absurda, excesiva, tan mía. Que rompa en ti como el mar en la arena, suavemente, sin violencia, que al llegar a ti, tu divina naturaleza equilibrada la convierta en caricia y no en queja.

 

Carta 11 (17? de agosto de 1932)

Dime, en verdad pura, con sinceridad absoluta, ¿no te gusta como te quiero? No, no puedo poner límites, barreras, discurrir, reaccionar, no. ¡Vértigo, pasión, fuerza arrebatadora, sensación de cosa leve arrastrada por un poder indomable, que es, al mismo tiempo, la propia voluntad! ¿Me querías más tranquilo, más equilibrado, plus sage? Imposible. El encuentro contigo me ha lanzado al mundo otra vez.

 

 

 

En 1937 Kate decide acabar la relación al enterarse de que la mujer de Salinas, Margarita Bonmatí, había intentado suicidarse. Son los años de la Guerra Civil, el poeta vive exiliado en EEUU. En 1939 ella se casa con un profesor de su universidad. Se ven después en varias ocasiones,  la última de ellas en 1951 solo tres meses antes de la muerte del poeta.

Este epistolario ha sido secreto hasta 2002. Katherine Withmore las donó en 1979 a la Biblioteca Hougton, de la Universidad de Harvard, tres años antes de morir, tenía 85 años.

Por fin mandé a Harvard las cartas de Pedro y cuando me muera irán las ediciones únicas de su poesía. Volví a leer una gran porción de las cartas –con una emoción muy honda. Un sentido de culpabilidad por haber herido al que me quería de un modo tan hermoso estaba siempre en conflicto con un resentimiento que nunca pudiera él, ni quisiera darse cuenta de lo que me exigía. El papel de amante de hombre casado en la Nueva Inglaterra de los años treinta no se parecía a La dama de las Camelias.

 

 

Dos apuntes finales, hace unos meses se publicaba un interesante trabajo de Fin de Máster sobre la correspondencia que se cruzaron Katherine Whitmore y Jorge Guillén, soy la amiga de tu amigo,  presentado en la Complutense. Este amor inspiró también el libro de Antonio Muñoz Molina La noche de los tiempos.

 

 

Por encontrarte, dejar

de vivir en ti, y en mí,

y en los otros.

Vivir ya detrás de todo,

al otro lado de todo

–por encontrarte–[…]

La voz a ti debida

 

 

 

 

Pedro Salinas en la Biblioteca de la UPM

 

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