Archivos del Autor: María Seguido

Stefan Zweig. Carta de una desconocida.

Cubierta libro "Carta de una desconocida"Stefan Zweig. Carta de una desconocida. Acantilado Editorial. Barcelona, 2002

No es la primera vez que hablamos de Stefan Zweig en NST. Ya antes reseñamos su “Novela de ajedrez”. En esta ocasión el relato que traemos es “Carta de una desconocida”, una breve historia, apenas 70 páginas, eso sí, muy intensas y narradas de tal forma que no puedes dejar de leerla una vez que empiezas.

La novela se inicia cuando un famoso escritor recibe una carta, entremezclada con otras muchas en su correo. Pospone su lectura pero le entra la curiosidad por lo abultado del sobre y por la caligrafía desconocida.

Cuando la abre lo que encuentra es:

un pliego de veinticinco folios escritos precipitadamente con letra femenina, desconocida y nerviosa; más que una carta parecía un manuscrito. Palpó de nuevo el sobre, instintivamente, por si encontraba alguna nota aclaratoria. Estaba vacío. En él no había más que aquellas hojas; ni la dirección del remitente ni tan siquiera una firma. Qué extrañó, pensó, y cogió nuevamente la carta. “A ti, que nunca me has conocido”, ponía como encabezamiento, como si fuera un título

 

Y a partir de ahí leemos, a la vez que el protagonista, una carta desgarradora en la que una mujer, de la que ni siquiera sabemos su nombre, explica a su amado (y a nosotros, lectores) toda su vida.

La historia es sencilla y sin grandes giros. El inicio de la carta no puede ser más devastador:

Mi hijo murió ayer. Durante tres días y tres noches he tenido que luchar con la muerte que rondaba a esa pequeña y frágil vida

 

A partir de aquí, como he dicho antes, no puedes dejar de leer. Quieres saber quién es ella, qué le ha ocurrido y cómo ha llegado hasta ahí. Es una historia de amor incondicional de ella hacia él. Nos va llevando poco a poco con un ritmo suave y cercano, sencillo, como una confidencia.

La protagonista le conoce perfectamente porque lleva años observándole desde la invisibilidad. De niña, compartiendo descansillo, desde la mirilla de su casa le espiaba, conocía sus salidas y entradas y a sus acompañantes. De adulta, con su amor obsesivo e incondicional seguía su carrera y andanzas  por la prensa. Coincidía con él en actos públicos, estrenos y conferencias, hasta que al fín sus anhelos se cumplen y tienen una breve historia de amor, inolvidable para ella pero no para él …

El libro fue llevado al cine en 1948 dirigida por Max Ophüls. Los actores elegidos eran perfectos para sus papeles: Louis Jordan interpretando al famoso escritor, guapo, encantador y un conquistador nato. Joan Fontaine, tímida, insegura y perdidamente enamorada interpretando a la “desconocida” autora de la carta (en un papel parecido al que ya hiciera antes en la película de A. Hitchcock, Rebeca).

Escena de la película, con su protagonista Louis Jordan.

Louis Jordan en una escena de la película destrozado con la lectura de la carta.

Él dejó caer la carta, las manos le temblaban. Entonces empezó a cavilar durante un buen rato

 

El libro ha tenido varias adaptaciones más. En 2004 inspiró otra película a cargo de la directora china Xu Jinglei. En 1975, se estrenó la ópera "Carta de una desconocida," compuesta por Antonio Spadavecchia, y situada en Rusia. En 2001 Jacques Deray la adapta para la televisión francesa.

Cartel de la película del año 1948.Cartel de la película de Xu Jinglei.

Este libro y la película, junto con otros títulos de Stefan Zweig, los podéis encontrar en las bibliotecas de la UPM.

 

Madrid 1910-1935. Exposición en el Centro Cultural Conde Duque.

Cartel de la exposicion Madrid 1910-1935

Madrid 1910-1935: Fragmentos visuales, secuencias y contrastes de una ciudad en transformación.

Centro Cultural Conde Duque, Madrid. 14 de febrero al 20 de abril de 2014.

 

Esta exposición recoge la memoria visual de la transformación de Madrid en el primer tercio de siglo. La muestra la componen 150 fotos seleccionadas de entre las cerca de 1.500 imágenes conservadas por la Hemeroteca Municipal y el Museo de Historia de Madrid. Un auténtico tesoro fotográfico que ahora se nos muestra a todos los madrileños y visitantes de la ciudad.

"Durante esos años Madrid es una ciudad en plena transformación que entraba en la modernidad, un proceso que ya habían iniciado otras ciudades europeas como París o Berlín. Se mejoran los servicios, se asfaltan las calles y aumenta la preocupación por la higiene. Los cementerios y los mataderos son trasladados a las afueras. Se construyen grandes y modernas avenidas (la Gran Vía se inicia en 1910) y la ciudad crece hacia el norte alrededor de la Castellana", explica Juan Ramón Sanz, de la Biblioteca Digital memoriademadrid, comisario, junto a Inmaculada Zaragoza, de la Hemeroteca Municipal, e Isabel Tuda, del Museo de Historia de Madrid.

Las fotografías proceden del archivo del Servicio Fotográfico Municipal que comenzó su actividad en 1914 y que dejó de funcionar tras la Guerra Civil. Buena parte de esta documentación, en su mayor parte inédita, está formada por negativos en placas de cristal datados entre 1910 y 1935.

Las fotografías se hicieron con una finalidad práctica, la de documentar los servicios (asistenciales, educativos y culturales) que el Ayuntamiento tenía , las obras de mantenimeinto de calles que se estaban haciendo o los proyectos urbanísticos que estaban en marcha.

Plaza Mayor. Cerca de 1930.

Plaza Mayor. Hacia 1930.

Imágenes de una Plaza Mayor ajardinada (cuesta reconocerla con esos árboles) se mezclan con secuencias de las obras que nos muestran el antes y el después de las reformas en la Gran Vía, Puerta de Toledo o la Plaza de Canalejas. Plazas, calles y mercados se transforman, adaptándose a las exigencias de los nuevos tiempos.

Además, nos permite contemplar espacios urbanos ya desaparecidos como el cementerio de Vallehermoso, la antigua Plaza de Toros (no la de Ventas actual) o las Caballerizas Reales, derribadas en 1931 junto con otros edifiicos de la Casa de Campo que ya no existen.

Pruebas submarino en la Casa de Campo

El inventor Adrián Alvárez en el lago de la Casa de Campo probando su generador de aire para submarinos. 1932.

Y como protagonista de todo ello están los madrileños, que aparecen en estas instantáneas mirando las obras, participando en las celebraciones o como meros transeuntes entre tranvías y carros. Fiestas profanas y religiosas, procesiones, desfiles, paradas o bienvenidas sirven para que los ciudadanos se sientan protagonistas de los cambios que se están produciendo.

Una bonito paseo en blanco y negro, un viaje en el tiempo que nos permite descubrir un Madrid muy distinto del actual. Para los que presumen de conocer muy bien su ciudad está es la oportunidad de demostrar sus habilidades practicando el "juego de las diferencias". Para los curiosos, una oportunidad de ver con otros ojos la ciudad. Para todos, una exposición que no hay que perderse.

Más información en : memoriademadrid

Actuación de la Banda Municipal en el Quiosco de Retiro. Hacia 1928.

 

 

Gustavo A. Bécquer. Desde mi celda

Portada libro Desde mi celda


Gustavo Adolfo Bécquer. Desde mi celda.

"viento que gime a lo largo de las desiertas ruinas y el agua que lame los altos muros del monasterio o corre subterránea atravesando sus claustros sombríos y medrosos"

 

Por tierras aragonesas y al pie del Moncayo se encuentra el monasterio de Veruela. Una joya del cisterciense que inspiró el libro que ahora reseñamos, Desde mi celda de Gustavo A. Bécquer. Una vez más, arte y literatura van de la mano.

El poeta estaba familiarizado con la zona desde mucho antes (su esposa Casta era de Torrubia, actualmente Torrubia de Soria*) y el paisaje del Moncayo le inspiró algunas de sus leyendas más famosas como El monte de las ánimas (1861), El gnomo (1863) y La corza blanca (1863). Gustavo A. y su hermano, el pintor Valeriano, disfrutaron junto a sus familias de una larga estancia verolense entre diciembre de 1863 y julio de 1864. Hay que explicar que este monasterio, fundado en 1145, tuvo una larga y fructuosa vida hasta que en 1835, con la Desamortización de Mendizábal, quedó abandonado. Hacia 1846 se abrió en él una hospedería y se alquilaban celdas. El singular conjunto adquirió cierta fama y fue muy visitado por los viajeros romáticos.

De sus vivencias por estas tierras nacieron las nueve cartas que ahora nos ocupan, enviadas al periódico El Contemporáneo, para el que trabajaba Gustavo A. Bécquer entre el 3 de mayo y el 6 de octubre de 1864, sin firma. Como el propio Bécquer nos cuenta en una de ellas, tenía miedo de que a los lectores les interesara poco sus vivencias en un lugar tan retirado y ajeno al bullicio madrileño.  Sin embargo se sabe que se siguieron con gran atención y tuvieron una excelente acogida.

El monasterio de Veruela al pie del Moncayo

El monasterio de Veruela al pie del Moncayo

 

Una oportunidad para conocer al Bécquer periodista, más desconocido que el Bécquer poeta. Las cartas tienen una prosa fluida y muy buenas descripciones de paisajes y personas. Autor con sentido del humor como se ve en la primera carta donde cuenta el viaje desde Madrid a Tudela y el paseo en diligencia de allí a Tarazona. Muy ameno de leer, Bécquer narra sus vivencias por estas tierras, la tranquilidad de la vida campesina, su atracción por el pasado y su necesidad de revivirlo. Por supuesto también hay hueco para las leyendas sobre brujería (el caso de la tía Casta y las brujas que habitan en el castillo de Trasmoz y la increíble historia de cómo se construyó este castillo en una noche). Bécqer nos las relata desde la incredulidad pero reconociendo cierta inquietud.

Las brujas, con grande asombro suyo y de sus feligreses, tornaron a aposentarse en el castillo; sobre los ganados cayeron plagas sin cuento; las jóvenes del lugar se veían atacadas de enfermedades incomprensibles: los niños eran azotados por las noches en sus cunas, y los sábados, después que la campana de la iglesia dejaba oír el toque de ánimas, unas sonando panderos, otras añafiles o castañuelas, y todas a caballo sobre sus escobas, los habitantes de Trasmoz veían pasar…

 

Fructífera fue la estancia de los dos hermanos en Veruela ya que Valeriano pintó acuarelas y dibujos recogidos en el álbum Expedición a Veruela (conservados en la Avery Architectural Lybrary de la Universidad de Columbia, New York). Ambos hermanos murieron jóvenes y con tan sólo tres meses de diferencia. Valeriano en septiembre de 1870 a los 37 años y Gustavo en diciembre de este mismo año, a los 34 años.

Placa conmemorativa Becquer en Veruela

Placa conmemorativa colocada a la entrada del monasterio

*Agradezco  a José Gil la corrección que nos ha hecho llegar acerca del lugar de nacimiento de Casta, la esposa de Bécquer, ya que aparecía erronéamente que era natural de Noviercas, otro pueblo de Soria (del que sí que era natural la madre de Casta).

Otros lugares para visitar si se está por la zona son las localidades de TarazonaTrasmoz y Borja.

Libros de Gustavo A. Bécquer en las bibliotecas de la UPM.

 

Cine clásico en la UPM: “Cantando bajo la lluvia”

Cantando bajo la lluvia.

Rescatamos este clásico del cine, una película que combina amor, risas, música y unas coreografías que son  auténticas joyas del cine musical.

Cartel de la película
Ficha técnica:

Título original: Singin' in the Rain
Año: 1952
Director: Stanley Donen, Gene Kelly.
Música: Nacio Herb Brown, Arthur Freed
Fotografía: Harold Rosson & John Alton
Reparto: Gene Kelly, Donald O'Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen, Millard Mitchell, Cyd Charisse, Rita Moreno, Douglas Fowley.
Productora: MGM. Productor: Arthur Freed

Argumento:

Don Lockwood (Gene Kelly) y Lina Lamont (Jean Hagen) son una exitosa pareja de actores de cine mudo. Allí donde van el público les aclama. Son la pareja del  año y las revistas del corazón les auguran un feliz futuro. Entonces se cruza en el camino de Don una aspirante a actriz, Kathy  Selden  (Debbie Reynolds).  Tras muchos desencuentros, Don se da cuenta que está loco por ella. Son los años 20 y el cine sonoro ha llegado. Las primeras películas con voz se están rodando y el estudio quiere convertir la última película de Lockwood y Lamont en musical, lo que no sería un problema si no fuera porque la voz de Lina es un absoluto desastre.
 
La película está llena de anécdotas: la actriz que en realidad canta y dobla a Debbie Reynolds fue Jean Hagen, la Lina de "voz de pito". Durante el rodaje de la escena más famosa de la película, en la que Gene Kelly "canta bajo la lluvia" porque está feliz y enamorado, el actor estaba malísimo con 39º de fiebre.
También se cuenta que Donald O'Connor, que interperta al amigo fiel de Don, tuvo que ser hospitalizado tras hacer la secuencia de "Make 'em Laugh" ("haz reir") (viendo esta escena, además de reirte mucho, comprendes la razón de sus lesiones). O'Connnor recibió el Globo de Oro al "mejor actor comedia/musical".
Curiosamente la película tuvo 2 nominaciones al Oscar (a la mejor "actriz secundaria" (Jean Hagen) y a la mejor "banda sonoro original") pero no se llevó ningún premio. Dicen que el éxito en los Oscars de "Un americano en París", justo el año anterior, también con Gene Kelly hizo que la Academia pensara que ya era suficiente premio para una película musical.
Al margen de ésto, en  "Cantando bajo la lluvia" podemos disfrutar de algunos de los mejores números musicales de la historia del cine. Para mí, nada mejor que ver esta película para animarme un día de bajón.
La podéis encontrar en las bibliotecas de la UPM junto con otras películas de Gene Kelly y de su director, Stanley Donen.

Christopher Morley. La librería encantada.

Portada de "La librería encantada"Christhopher Morley. La librería encantada.

La malnutrición del órgano lector es una enfermedad seria. Permítanos prescribirle un remedio.
R. & H. Mifflin, propietarios.
 
Ésta es la continuación del libro "La librería ambulante" (1917) que ya reseñamos en NST. Publicada dos años después, "La librería encantada" nos permite reencontrarnos con el estupendo Sr. Mifflin y con la encantadora Helen McHill.

 

Si en la primera dejábamos a nuestros protagonistas decidiendo qué hacer con su librería ambulante, en esta segunda novela Roger y Helen Mifflin se han instalado en Brooklyn con su negocio, una librería de segunda mano cuyo lema es: “El Parnaso en casa”.Está ubicada en una de esas confortables y antiguas construcciones de piedra marrón “que han hecho las delicias de generaciones de fontaneros y cucarachas”.

 

Lema de la Librería El ParnasoLejos quedaron los viajes por los campos y pueblos americanos. Ahora su vida transcurre en su tienda, ”una librería encantada por los espectros de tanta gran literatura como hay en cada metro de estantería”.

 

A ella acuden todo tipo de personajes curiosos y variopintos a los que les une el amor y la curiosidad por los libros, la buena conversación y por qué no decirlo, por las tartas de Helen. Es una librería donde se anima a los lectores a fumar, eso sí, usando el cenicero. Todo para que el visitante se encuentre como en su casa:

 

Amantes de los libros: seréis bienvenidos y ningún dependiente os hablará al oido. ¡Fumad cuanto queráis, pero usad el cenicero.. .Y si quiere preguntar algo, hallará al dueño donde el humo del tabaco se torne más espeso.
La apacible vida de nuestros protagonistas se ve alterada cuando se les une una joven ayudante, Titania, a la que su padre, habitual de la librería, quiere dar una profesión. También aparece el señor Gilbert, un joven publicista que quiere convencer al Sr. Mifflin de las excelencias de una buena campaña publicitaria para su negocio y que se enamorará perdidamente de la joven.

 

Esta segunda obra está mucho más cargada de alusiones a libros y autores de la época, bien de narrativa o de ensayo, ya que la instrucción de la joven Titania requiere una puesta al día en las existencias de la librería.

 

Amor, libros y misterio (con un libro, el Cromwell de Carlyle,  que tiene la mala costumbre de aparecer y desaparecer) son los componentes de esta novela. Como en la anterior, Christopher Morley nos deja, en boca de su protagonista, gran cantidad de citas sobre la lectura, la guerra y, en general, el ser humano. Como muestra, un botón:
 
… el librero presta un servicio público. Debería tener una pensión del Estado. La honorabilidad de la profesión debería obligar al librero a hacer todo lo posible por divulgar los buenos libros"
 
" los libreros tenemos que tener en stock las novedades, a pesar de que la mayoría es sólo basura. Por qué tanta basura sólo Dios lo sabe, pues casi ninguno de esos libros idiotas se vende … y estamos en 1919.Portada de La librería ambulante

 

Si te gustó “La Librería ambulante” de Christhoper Morley, no puedes dejar de leer “La librería encantada”, publicada también por la editorial Periférica y a ser posible manteniendo el orden de la lectura para poder disfrutar mejor de sus personajes y sus historias.

 

 
Agradezco humilde y sinceramente la devolución de este libro que, tras sobrevivir a los peligros de la biblioteca de mi amigo y de las biblioetcas de los amigos de mi amigo, regresa ahora a mí, sano y salvo… Ahora, por lo tanto, tendré que devolver algunos de los libros que yo mismo he tomado prestados

 

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Maurice Walsh. El hombre tranquilo.

Maurice Walsh. El hombre tranquilo. Ed. Reino de Cordelia, 2012.

John Ford. The quiet man. Republic Pictures. 1952

Cubierta de El hombre tranquilo
 
"Paddy Bawn Enright era un muchacho despreocupado de dieciste años cuando se marchó a Estados Unidos… Y quince años después regresó a su condado de Kerry natal, serenada la despreocupación y consumida la juventud. Si había hecho fortuna o no… eso nadie lo sabía. Porque era un hombre tranquilo al que no le gustaba hablar de sí mismo y de las cosas que había hecho"

 

Así empieza el relato "El hombre tranquilo" del autor irlandés Maurice Walsh. Esta historia se publicó por primera vez en febrero de 1933 en la revista americana The Saturday Evening Post aunque no fue hasta agosto de este año cuando se publicó en Irlanda, en el Chamber's magazine. Dos años después Walsh lo incluyó en un libro de historias que conformaban la novela Green Rushes , que es la que se ha traducido ahora al español.

 

Un director americano, hijo de irlandeses, John Ford, lo leyó y le  dió a Walsh en 1936 un adelanto simbólico de diez dolares mientras intentaba captar el dinero suficiente para llevarlo al cine. Tardó quince años en conseguirlo y en 1952 se estrenó "El hombre tranquilo" (The quiet man).

Aunque no es exactamente igual que el relato, se puede decir que en lo fundamental John Ford fue fiel a la historia. Los nombres de los protagonistas, Paddy Bawn Enright y Ellen Roe O’Danaher cambiaron tras el guión de Frank S. Nugent (también guionista de "Centauros del desierto", "El último hurra"Cartel pelicula El hombre tranquilo y "La taberna del irlandés") y el propio Ford para llamarse Sean Thornton y Mary Kate Danaher, que encarnaron magistralmente John Wayne y Maureen O'Hara.
 
Y Kelly se convirtió en la maravillosa Isla de Inisfree (imaginada por el poeta y premio Nobel Irlandés William B. Yeats). El inolvidable personaje del casamentero, interpretado por Barry Fiztgerald, fue una genial aportación del director que no aparece en el original.
 
El éxito de la película (siete nominaciones y dos Oscars: mejor director y mejor fotografía en color) ha hecho olvidar el resto de las historias que componen este libro, todas desarrollladas en Irlanda, con el punto de partida de la "Guerra de Independencia irlandesa" y el IRA. En ellas se van descubriendo la historia de  seis hombres y cuatro mujeres,  en un ambiente de peleas, con el nacionalismo a flor de piel, leyendas y tradicciones arraigadas, amistades masculinas y cerveza.
 
Un libro estupendo y una película imprescindible.
 
A destacar la presentación muy cuidada que ha hecho la editorial Reino de Cordelia, tanto en la cubierta como en el interior, incluyendo fotogramas de la película. También es muy interesante la introducción al libro de Javier Reverte, que entre otras cosas, nos cuenta los peleas entre Ford y Walsh por los derechos de la novela.

Podéis encontrar ésta y otras películas de John Ford en las bibliotecas de la UPM.

 

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Nikolái Lilin. Educación siberiana.

Portada Educación siberiana. Nikolai Lilin.Nikolái Lilin. Educación siberiana. Salamandra, 2009

 

 
Este es un libro peculiar. Me lo recomendaron pero no estaba nada convencida porque el tema sobre el que trataba no me atraía:  relato autobiográfico de la infancia y juventud del autor en el seno de una peculiar comunidad, los urcas, una sociedad compuesta por criminales siberianos. Sin embargo ahora animo a leer esta novela que me ha sorprendido muy gratamente. Como dice Saviano (autor de Gomorra) para leer este libro hay que estar dispuesto a olvidar las definiciones del bien y del mal tal como las conocemos…”.
Los urcas son el único pueblo que fue deportado por Stalin desde Siberia en lugar de hacia Siberia. Les llevaron a Transnistria, una larga franja entre Moldavia y Ucrania, aún hoy una tierra de nadie, asolada por la corrupción, el crimen organizado y el contrabando. De ahí su odio profundo hacia el comunismo.
Con una jerga propia e ininteligible para el común de los mortales con este libro descubres que hay “muchos mundos en este mundo” y que, a pesar de lo salvajes que son, se rigen por unos códigos morales y de honor muy estrictos. Son como ellos se denominan criminales honestos.
Con un profundo sentido de libertad y justicia, y exaltando valores como la lealtad, la humildad y la generosidad, los urcas no sólo prohíben las drogas, la violación y el desprecio hacia los débiles, sino que incluso castigan estos delitos con la muerte. El capítulo titulado "Boris el maquinista" es de los que no se olvidan.
Viven dentro del crimen, con peleas habituales con otras comunidades y con la policía y desde pequeños son criados en la violencia. A los niños se les regala una navaja, como a otros un balón y una estancia (o varias) en la cárcel es una experiencia por la que todos, antes o después, saben que van a pasar.
De pequeño los juguetes no me interesaban. Mi diversión a los cuatro años era pasearme por casa esperando a que mi abuelo o mi tío desmontaran y limpiaran las armas… Mi tío decía que las armas son como las mujeres, que si no las acaricias bien se te traban y te traicionan.
Tatuaje siberiano de una VirgenY los tatuajes siberianos son un símbolo tangible de esta ética peculiar. Indican la pertenencia a una comunidad y un cuerpo tatuado es como una historia que lo cuenta todo sobre la persona que lleva esos símbolos, con una fuerte carga religiosa debido a su profunda relación con la fe de los miembros de esa comunidad.
Nikolái Lilin, que nació en Bender en 1980, después de ser reclutado a la fuerza por el ejército ruso y de estar como soldado en Chechenia se trasladó a Italia. Desde 2003 vive allí, donde se gana la vida como tatuador profesional. Aprendió este arte de pequeño, observando los que llevaban los ancianos dibujados en sus cuerpos; después, estudió con un viejo de Bender que le transmitió el arte del tatuaje siberiano.
Recientemente se ha estrenado su adaptación cinematográfica, dirigida por Gabriele Salvatores (“Mediterraneo”) y protagonizada John Malkovich, dando vida al abuelo Kuzja.
Para conocer mejor este libro y a su autor, aquí os dejamos la entrevista que le hizo el programa “pagina 2” en 2010 (empieza en el minuto 6:54).

Christopher Morley. La librería ambulante

Portada Libreria ambulanteChristopher Morley. La librería ambulante. Ed. Periférica, 2012.
Esta es una novela que habla fundamentalmente del amor a los libros. Éste es el motivo que lleva al Sr. Roger Mifflin a recorrer con su librería ambulante, "El Parnaso", los pueblos y ciudades norteamericanos llevando un poco de literatura a sus gentes .
 
¡Dios!, dijo, cuando le vendes un libro a alguien no solamente le estás vendiendo doce onzas de papel, tinta y pegamento. Les estás vendiendo una vida totalmente nueva. Amor, amistad y humor y barcos que navegan en la noche. En un libro cabe todo, el cielo y la tierra, en un libro de verdad, quiero decir.
Él lo vive como un deber y un placer. Pero ha llegado el momento de hacer realidad su gran sueño, escribir el libro que tiene en la cabeza desde hace años y para ello debe asentarse y vender su maravillosa librería. Pero no a cualquiera. Él sabe de un granjero convertido a escritor de renobre, Andrew McGill, que estará encantado de hacerse con el negocio y vagar por caminos y carreteras. Y es así como conoce a Helen McHill, su hermana, que ni corta ni perezosa decide comprar el Parnaso con los ahorros de su vida antes de que lo haga su hermano y la deje sola al cargo de la granja.
Ésta es la nota que Helen le deja a su hermano:
Querido Andrew:
No creas que me he vuelto loca. Me voy a vivir mi aventura. Me he dado cuenta de que tú has tenido toda clase de aventuras mientras yo me he quedado en casa horneando pan….Es lo que las revistas llaman la revolución de la feminidad.
La época que nos describe el autor en “La librería ambulante” son los idílicos años en que la vida transcurría lenta y apaciblemente en los campos de Estados Unidos a principios del siglo XX cuando los problemas eran casi inexistentes y las vidas de los granjeros, bastante rutinarias. No es de extrañar que la aparición de una carreta cargada de libros y un charlatán embaucando a los propietarios aburridos en esas planicies, fuera todo un acontecimiento de primer orden.
¿Sentido común?, repitió. "Por todos los santos, señorita, el sentido común es la cosa menos común que hay en el mundo.
Es un libro ameno, divertido, de los que dejan un buen sabor de boca y no paras hasta acabarlo.
Fotografía de C. Morley
Chistopher Morley logra con esta preciosa novela, escrita en 1917, un gran éxito editorial y de crítica. En 1919 apareció "Una librería encantada", la continuación de esta novela (publicada por Periférica) y que también hemos reseñado en Nosolotecnica.

 

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Juan Fernández el Labrador. Naturalezas muertas (exposición)

Bodegón con cuatro racimos de uvas

Bodegón con cuatro racimos de uvas, h. 1630.

Hasta el 16 de junio se puede visitar en el Museo del Prado la exposición “Juan Fernández el Labrador. Naturalezas muertas” .

Es una exposición pequeña pero muy interesante ya que presenta por primera vez la obra de un singular maestro de la pintura de bodegones del Siglo de Oro español. Autor desconocido para la mayoría, se caracteriza por sus personales representaciones de flores y frutas. Especialmente llamativos son los cuadros de racimos de uvas, sencillos y detallistas hasta tal punto que un enólogo puede reconocer en ellos la variedad de uva representada.

Juan Fernández, conocido como el Labrador por su origen campesino, debió trabajar en Madrid entre 1630 y 1636, en el entorno de Giovanni Battista Crescenzi, pintor aficionado y consejero artístico en la corte madrileña.

Poco más se sabe de este enigmático artista y la muestra recoge once lienzos, prácticamente todas sus pinturas conocidas. Como explica el comisario de la exposición, Angel Aterido, el “éxito del Labrador se basó en una sorprendente precisión al pintar elementos humildes envueltos en una atmósfera de acusados claroscuro… retomaba para sus naturalezas muertas los métodos del naturalismo de origen caravaggista”.

En el “Edificio Jerónimos. Sala D. Planta Primera” Museo del Prado. 12 de marzo-16 junio 2013.

En recuerdo de José Luis Sampedro (1917-2013)

Fotografia José Luis Sampedro

El lunes 8 de abril ha fallecido el escritor, humanista y economista José Luis Sampedro a los 96 años de edad.

Los escritores de alguna manera siguen viviendo a través de sus obras y nos alegramos de contar con él en nuestras bibliotecas UPM.

Además de ser un gran escritor era también un economista reconocido y una persona con una cabeza extraordinaria a la que daba gusto escuchar por su lucidez y claridad.

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