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El abanico de seda, Lisa See

El abanico de seda, Lisa See

Lisa See
El abanico de seda
Barcelona: Salamandra, 2006


No es este el primer libro de Lisa See, pero sin duda es su mejor obra. Es uno de esos libros que son como joyas,  que brillan con luz propia y que son difíciles de olvidar.

La historia nos traslada a la lejana China del reinado del emperador Daoguang, en 1823, una China rural con tradiciones rígidas, y más cuando se trata de la vida de las mujeres.

Nos describe unas costumbres historicamente verídicas, pero que fueron hace tiempo olvidadas en aquel país y que para nosotros son totalmente desconocidas. La escritora consigue con una gran habilidad trasladarnos a esos tiempos lejanos y hacernos sentir, llorar y sufrir con sus personajes.

Se trata de la historia de la amistad entre dos niñas “Flor de nieve” y “Abanico mágico” que posteriormente se hacen adultas. Una amistad tan profunda  que refleja el verdadero amor entre dos personas. Dos almas gemelas de familias muy diferentes que se apoyarán durante toda su vida, hasta que un fatal error rompe su amistad. Así al morir una de ellas, de una enfermedad, la otra pierde toda la ilusión por seguir viviendo y se encierra en si misma;  su corazón queda muerto en vida.

La historia descubre, página por página, la vida de una mujer china de aquella época. De niña se encuentra encerrada en su casa, como todas las niñas chinas,  viendo pasar el mundo exterior solo a través de una celosía. De casada sus ojos miran por la ventana, desde donde su alma encuenta la libertad y puede volar.

El dolor y el sufrimiento, pasando por la dura tradicion de los pies vendados. Pies rotos y destrozados de unas niñas, sólo con el fin de obtener como recompensa un casamiento mejor.

 

Una cara bonita es un don del cielo, pero unos pies diminutos pueden mejorar la posición social.

 

La autora nos descubre también el “Nushu”, la escritura secreta de las mujeres, que les abre la puerta para comunicarse y evadirse un instante de la dura realidad. Narra sus canciones en la habitación de las mujeres,  sus bordados,  su amistad y su sumisión,  aguantando todo tipo de vejaciones y sufrimientos.

Un libro lleno de sentimientos que la escritora nos describe con sencillez, pero con una gran maestría que toca de lleno el corazón del lector.

 

El abanico de seda en las Bibliotecas de la UPM

 

Lola Herrero

Tesoros para el buen observador

Existe un lugar al sureste de Madrid donde el tiempo ha quedado congelado. A los pocos minutos caminando entre los arenales que dejó el entonces gran río Manzanares, y que contienen restos de algún dinosaurio aún por salir a la luz, podemos sentir que estamos en febrero de 1937. No hay más que fijarse con algo de detalle en el suelo que pisamos y comenzamos a ver vainas republicanas, puntas de bala, fragmentos de obuses, restos de metralla, tapas de cajas de munición soviética… que nos meten de lleno en el combate.

A continuación subimos un pequeño cerro y ya sintiendo que estamos a las órdenes del general Lister cruzamos su interior a través de los túneles de escapatoria procedentes de las trincheras que controlan la importante posición. En él encontramos vidrios que una vez sirvieron para contener el vino que ayudaba a pasar las horas sin pensar en la muerte que les acechaba, encontramos pequeños frascos enterrados como perfumes para mantener la dignidad o tinteros de la época que parece que hablan por sí mismos.

Esta zona tienes la sensación que no ha sido pisada por ser humano en 70 años y que los restos están en la misma posición en que un día cayeron, aunque no sea del todo cierto. Por sorpresa aparece un pico cavador de trincheras y vivacs, como todo lo demás, castigado por la humedad del suelo. Y si uno se fija más a fondo, descubre que las esquirlas de cerámica que parecían vulgares, en realidad te pueden llevar siglos atrás y pertenecer a antiguos asentamientos árabes, romanos, o incluso carpetanos.

Después de vivir la historia en tus propias carnes, poder tocarla y disfrutarla en un sitio tan especial vas descubriendo que seguramente todo quede bajo metros cúbicos de hormigón próximamente y tú no podrás hacer nada. En fin, é un mondo difficile

 

Este vídeo, realizado por mí, ilustra un poco el texto

 

Juan Fco. Ramírez Rodríguez

 

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