Archivos del Autor: colaborador

Penélope y las doce criadas. Memorias póstumas de una paciente tejedora

FOTO_CUBIERTAPenélope y las doce criadas
Margaret Atwood
Barcelona: Salamandra, 2005
Título original: The Penelopiad (2005)

 

 

“¡Ah, feliz hijo de Laertes, Odiseo, pródigo en ardides. En efecto, conseguiste una esposa de enorme virtud. ¡Qué nobles pensamientos tenía la irreprochable Penélope, la hija de Icario, cuando tan bien guardó el recuerdo de Odiseo, su legítimo esposo! Por eso jamás se extinguirá la fama de su excelencia. Los inmortales propondrán a los humanos un canto seductor en honor de la sensata Penélope!”.

Homero, Odisea, canto XXIV

 

Dicen que para saber la verdad de un hecho hay que oír todas las versiones del mismo. Bueno, pues ésto es algo que la canadiense Margaret Atwood tuvo muy presente cuando se lanzó a escribir Penélope y las doce criadas (2005). Una irónica y desmitificadora novela corta cuyo título original (The Penelopiad) es mucho más explícito que el castellano.

Penélope y las doce criadas comienza de una manera realmente curiosa. Con la sufrida y frustrada esposa de Odiseo contándonos su vida, obra y milagros ¡en pleno s. XXI y desde el mismísimo Reino de los Muertos! Así, nos enteramos por su propia boca de ciertas cosas que Homero no mencionó cuando cantó las glorias del varón de multiforme ingenio. Por ejemplo, del origen semidivino de la señora del caudillo aqueo. Y es que, resulta que la hija del monarca espartano Icario tuvo por madre ni más ni menos que a una náyade. La cual, dicho sea de paso, no destacaba precisamente por sus instintos maternales pues, en lugar de cuidar de su prole:

 

“Se escabullía e iba a bañarse en la fuente del palacio, o desaparecía y pasaba varios días contando chistes con los delfines y haciéndoles bromas a las almejas”.

 

Una vez cogida confianza, Penélope (o mejor dicho, su sombra) no tiene ningún problema en confesarle al lector las poco románticas razones que determinaron que con tan sólo 15 años fuera entregada en matrimonio a Odiseo, rey de un islote poblado de cabras con modales de ricacho de pueblo. Un caradura sin escrúpulos que, pese a no llamar la atención por la hermosura de su porte varonil, resulta ser un seductor nato, un golfo encantador que termina conquistándola.

 

Penélope y los pretendientes (1912). Este cuadro, que se encuentra depositado en la Aberdeen Art Gallery, es obra del pintor británico John William Waterhouse. Fuente: The Art and Life of John William Waterhouse (http://www.johnwilliamwaterhouse.com/pictures/penelope-suitors-1912/).

 

Dispuesta a ajustar cuentas con aquella que, en sus propias palabras, le destrozó la vida, nuestra heroína no se inhibe a la hora de poner verde a la bellísima Helena, su prima. Una frívola con ínfulas de femme fatale que literalmente armó la de Troya y que, al fin y al cabo, fue la culpable de que Odiseo abandonara a su familia para combatir en una guerra que poco tenía que ver con él.

Por supuesto, la reina de Ítaca no se olvida de contar cómo fue su vida durante los 20 largos años en los que, debido a la ausencia de su marido, le tocó educar ella solita al ingrato de Telémaco y ejercer, además, de ama, administradora y gobernante. Será entonces cuando descubramos que la fiel y discreta Penélope fue una mujer práctica y tan astuta como Odiseo pues, de ser necesario, no dudaba en recurrir al engaño. Y aquí me estoy acordando (¡cómo no!) del famoso subterfugio del sudario tejido por el día y destejido por la noche para dar largas a los pretendientes que la acosaban y que, como todos sabemos, tan mal acabaron.

Fotografía de Margaret Atwood tomada en el 2009 en la Casa de la Literatura de Múnich. Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008, Atwood (Ottawa, 1939-) es una prolífica y polifacética escritora  que ha cultivado géneros tan dispares como son la novela, el relato corto y el cuento, la poesía, el guión televisivo y la crítica literaria. Autor: Lesekreis. Fuente: Wikipedia (https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c6/Margaret-Atwood_19.10.2009.jpg).Además de en la Odisea, Penélope y las doce criadas se basa, principalmente, en Los mitos griegos. Obra de Robert Graves que inspiró a Atwood la teoría (cuestionable, aunque muy sugestiva) con la que intenta explicar los verdaderos motivos del ahorcamiento de las sirvientas a las que alude el título de su libro. Esclavas fieles injustamente vilipendiadas, según confiesa su señora, que a lo largo de la narración actuarán a la manera de los coros que caracterizaban al antiguo teatro griego. De ahí que no sea de extrañar que esta novela haya sido representada en varias ocasiones.

 

Margaret Atwood en las Bibliotecas de la UPM

 

Beatriz Teresa Alvarez Arias

 

El hombre que amaba a los perros. Leonardo Padura

Elhombreque

El hombre que amaba a los perros
Leonardo Padura
Barcelona: Tusquets, 2009

 

Leonardo de la Caridad Padura Fuentes (La Habana, 1955), como buen cubano, quería ser jugador de béisbol pero, afortunadamente, cambió el bate por la pluma y en vez de copa tiene en su vitrina el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, entre otros muchos.

Cuando cayó en mis manos su novela El hombre que amaba a los perros, sin haber leído la sinopsis editorial y viniendo como venía de una amiga amantísima del sector canino, no sabía exactamente  lo que me iba a encontrar, pero ya desde las primeras páginas su lectura me “enganchó” hasta tal punto que la seleccioné como la candidata ideal para la siguiente reseña de este blog.

El hombre que amaba a los perros, escrita por Padura en 2009 (y cuyo título proviene de un cuento homónimo sobre un asesino profesional que tenía predilección por los perros), es una novela histórica y biográfica con tintes de novela negra, excelentemente escrita y documentada durante 5 años.

Es histórica porque traza un completo panorama del S. XX, desde la Revolución Bolchevique y la 2ª Guerra Mundial, pasando por la Guerra Civil española hasta la Cuba revolucionaria del “Período Especial” y refleja fielmente las condiciones sociales e ideológicas de una época tan convulsa como lo fueron los años 30 y 40 del siglo pasado. A través de la trama hace un certero análisis de las causas de la degeneración y destrucción de la Revolución rusa, así como de la esencia de la Revolución cubana.

Es biográfica porque la novela gira en torno a tres personajes (y no uno) que amaban a los perros y cuyos destinos, inevitablemente, acaban convergiendo:

 

Trotski y Mercader

 

  •    Iván Cárdenas, el narrador de la historia, aspirante a escritor que sobrevive en la Cuba del “Período Especial” trabajando en una clínica veterinaria, sumido en la mediocridad y frustración hasta que un encuentro casual en la playa le convierte en receptor de las confidencias del hombre que da título a la novela, un peculiar personaje que pasea dos bellos galgos rusos.
  •    Liev Davidovich Bronstein, “Trotski”, líder de la Revolución bolchevique y fundador del Estado Soviético, condenado a un exilio itinerante (Turquía, Francia, Noruega, México) por la persecución enfermiza de Stalin. Un hombre íntegro, dedicado a la causa del socialismo internacionalista y condenado a la soledad, parcialmente paliada por la compañía de su mujer, Natalia Sedova y su perra, Maya.
  •    Ramón Mercader del Río, el comunista español asesino de Trotski del que se refleja en el libro el largo proceso que sufre hasta convertirse en un despiadado sicario de la GPU estalinista, el anónimo soldado 13, tratando de entender los motivos que le llevaron a asesinar al líder bolchevique. Persona con pensamiento y criterios propios, es un estalinista convencido que se ve atrapado por las circunstancias y manipulado por su madre, Caridad.

Es novela negra porque narra pormenorizadamente el asesinato de Trotsky con todos los aderezos propios de este género literario: intriga, acción, traiciones, lealtades, espionaje, etc. y pone al lector en la tesitura de hacer de detective.

 

Trostsky y Frida

 

Es, pues, una historia apasionante de vidas cruzadas con México como punto de confluencia de sus destinos, una reconstrucción paso a paso del asesinato de Trotsky y en la que Padura, haciendo gala de una gran compasión y empatía, consigue ponerse en el lugar de todos y cada uno de los personajes intentando explicar, tras una profunda investigación histórica, las circunstancias vitales de los tres personajes sobre los que pivota el relato, incluyendo un importante elenco de personajes “secundarios” como George Orwell, Frida Kahlo o Diego Rivera, y los perros que amaban a estos hombres: Truco, Churro, Maya, Ix y Dax.

Tres historias paralelas que son casi tres novelas, narradas con una técnica compleja pero no farragosa, con una prosa compacta pero estimulante y fácil de leer.

Y el final… Sorprendente. Hasta aquí puedo leer.

“Aunque traté de evitarlo, y me revolví y me negué, mientras leía fui sintiendo cómo me invadía la compasión. Pero solo por Iván, solo por mi amigo, porque él sí la merece, y mucha: la merece como todas las víctimas, como todas las trágicas criaturas cuyos destinos están dirigidos por fuerzas superiores que los desbordan y los manipulan hasta hacerlos mierda. Ese ha sido nuestro sino colectivo, y al carajo Trotski si con su fanatismo de obcecado y su complejo de ser histórico no creía que existieran las tragedias personales sino solo los cambios de etapas sociales y suprahumanas. ¿Y las personas qué? ¿Alguno de ellos pensó alguna vez en las personas?…”

 

Leonardo Padura en las Bibliotecas de la UPM

 

Chiruca Casado

El héroe discreto / Mario Vargas Llosa

El héroe discreto
Mario Vargas Llosa

 

La historia comienza cuando uno de los personajes, Felícito Yanaqué, dueño de una modesta empresa de autobuses de Piura, Perú, encuentra pegada a la vieja puerta de madera de su casa, una carta amenazándole de los peligros que su negocio, su propia vida y la de su familia podrían sufrir si no paga la suma de 500 dólares al mes. Pero, Felícito, en ningún momento cederá a la extorsión. Lo tenía claro. Su padre le había dicho antes de morir: hijo, “Nunca te dejes pisotear por nadie”. Y así sería.

Mientras, en Lima, Don Ismael Carrera, propietario de una próspera aseguradora ha decidido jubilarse anticipadamente, casarse con su empleada doméstica y disfrutar de sus años de retiro. Todo esto en detrimento de la herencia de sus dos hijos, redomados holgazanes, que tratarán por todos los medios de inhabilitarle para conservar sus prebendas a toda costa.

Tanto Felícito como Ismael son héroes de la vida cotidiana dispuestos a seguir fieles a sus principios, a pesar de los obstáculos. Dos historias paralelas que acabarán confluyendo en un final común.

Mario Vargas Llosa es de sobra conocido por todos. Nació en Arequipa, Perú, en 1936, y en su haber cuenta con los más prestigiosos galardones literarios, el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Nobel de Literatura en 2010. Autor de obras de teatro como Kathie y el hipopótamo, recientemente representada en Madrid, y de ensayos como La civilización del espectáculo, es sobre todo, un escritor de novelas. Novelas documento de realidades históricas tan descarnadas como las relatadas en La fiesta del chivo, El sueño del celta y La guerra del fin del mundo, donde a través de sus personajes denuncia los horrores de la dictadura, el colonialismo, o las guerras civiles respectivamente. Otras, donde los trágico se mezcla con lo cómico como Travesuras de niña mala, más cómicas que trágicas La tía Julia y el escribidor

El héroe discreto nos habla de realidades cercanas, de personajes sencillos, que con coraje se resisten al chantaje para defender por encima de todo lo que consideran justo.

 

Mario Vargas Llosa en la Biblioteca UPM

Ana Carrizosa

 

La vida entera, David Grossman

La vida entera

David Grossman

Cuando en la noche del sábado al domingo, a las tres menos veinte, llamaron a nuestra puerta y por el interfono se oyó la voz de un oficial… pensé: ya está, la vida se ha terminado. Cinco horas después… entramos en la habitación de Ruti para darle la terrible noticia, ella, tras las primeras lágrimas, dijo: “Pero seguiremos viviendo, ¿verdad? Viviremos y nos pasearemos como antes…”. Es un extracto de la carta que escribió Grossman tras la muerte de su hijo, Uri, en Líbano, en 2006. Con este precedente es inevitable leer este libro a la luz de una acrecentada empatía y dotar de sentimientos a todas esas personas que pueblan los telediarios y de las que sólo cuentan qué les sucede, pero no cómo se sienten.

Y es que nadie está a salvo de la inseguridad diaria, ni del persistente eco bélico de las fronteras que estremece las vidas familiares, nunca ajenas a ninguna contienda. Nadie como Grossman para describir ese dolor anónimo de quien no quiere ser víctima ni enemigo y que anhela, simplemente, una vida larga, normal y estable.

El miedo de una madre a perder a su hijo, alistado en el ejército israelí, es el núcleo de esta descomunal obra. La historia gira alrededor de Ora, Ilan y Abram, tres personajes con demasiadas guerras vividas (la de los Seis Días, 1967; Yom Kippur, 1973 y Líbano, 2006), que se conocieron en un hospital de aislamiento cuando eran adolescentes. Años después Ora inicia un viaje para evitar recibir la carta de comunicación de la muerte de su hijo. A través de la palabra toma conciencia de su propia vida, de la de su hijo, y nos muestra la sociedad israelí: la rutina del miedo, la difícil convivencia con los árabes, la incómoda desconfianza mutua.

La obsesión de Grossman por hallar las palabras que expliquen la complejidad del conflicto interior en una realidad conflictiva, es su gran mérito. Su lentitud, el exceso de detalles, no resta en absoluto valor al libro, más bien le otorga profundidad a esta novela surgida de la intensa necesidad de contar, porque “el arte es el único lugar donde las cosas y su pérdida coexisten”.

David Grossman, comenzó escribiendo literatura para niños y jóvenes. Es uno de los más importantes escritores de la literatura contemporánea israelí y un activista por la paz. Ha participado, junto a Amos Oz, en conferencias de prensa para instar al gobierno israelí a aceptar el alto el fuego. Sus obras han sido traducidas a muchos idiomas y ha recibido innumerables premios.

Rosa Molina

Un chico italiano. Philippe Besson

Un chico italiano
Philippe Besson
Alianza literaria

Luca, uno de los protagonistas de nuestra novela, ha muerto. Este hecho es el desencadenante de la acción. A partir de aquí, Anna, la pareja de Luca, y Leo un hombre con el que mantenía una relación paralela y oculta se replantean su vida, sacudida por un acontecimiento imprevisto puesto que Luca no debería haber muerto.

Todos, el mismo Luca, Anna, Leo nos hablan de sus sentimientos, de su percepción de los demás; entrevemos el dolor que les causa el desconocimiento del otro.

Philippe Besson, el autor, sitúa la acción en Florencia y con este trasfondo nos plantea un tema recurrente: ¿qué sabemos realmente de la persona que tenemos al lado?, ¿qué conmoción origina en nuestro mundo descubrir cosas sobre esa persona, cuando además ya no está?, ¿cómo se siente aquel que no se atreve a mostrar realmente quién es y cómo es?

La vida, el amor es alegría pero también es dolor, sufrir por el otro y por nosotros.

“¿En qué momento lo entenderá? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que le cuenten la verdad? ¿Y quién será el que me traicione? ¿Qué circunstancias la llevarán a tal descubrimiento?

Es ella quien pagará el precio de mi cobardía. A toca teja

Por supuesto que debería haber hablado. Habérselo confesado todo. Pero me faltó valor. Y, también me encontraba cómodo en el engaño.

¿Para qué revelarle mi pequeño secreto? La verdad la habría noqueado. ¿De qué iba a servir provocar tanto sufrimiento?”

 

Luca nos habla desde su tumba, Anna desde su lucha por saber y comprender lo sucedido y Leo desde un mundo ingrato y duro en el que Luca suponía una bocanada de aire limpio.

”Me hallo en la indigencia, en la pobreza de quien no tiene nada, del que no sabe nada, del que ha perdido hasta sus últimas certezas… Estoy sumida en la mayor de las desposesiones”

 

En definitiva, estamos ante una historia de amor mezclada con una de intriga ya que hay que descubrir qué le ha pasado a Luca. Todo esto se presenta con un aspecto ligero, ágil en el que nosotros como lectores nos hacemos partícipes de las vivencias de los tres personajes, sentimos compasión por ellos, por su soledad interior, por el dolor que sufren.

Philippe Besson en la Biblioteca UPM

Pilar Díaz Asensio

 

El misántropo, Molière

El misántropo
Molière

“El misántropo o El atrabiliario enamorado”, drama de Molière escrito en 1666 expresa por Alcestes, protagonista de la obra, el desagrado que el autor sentía hacia el género humano y la sociedad del momento.

Este es el texto de Moliere que la compañía Kamikaze Producciones, dirigida por Miguel del Arco, ha llevado al escenario del Teatro Español. Nada hay que reprochar sobre la concepción de la obra y la puesta en escena de Miguel del Arco sobre este texto clásico, es una versión libre sobre el original de Molière que respeta la estructura de la trama y, como han coincidido todas las críticas, “utiliza una primorosa lengua castellana y actualiza el contexto para que la obra se adapte a las circunstancias actuales y pueda ser comprendida en toda su extensión y apreciada en todos su valores”, pero, ¿realmente era necesario esta puesta en escena?, ¿por qué no representarla tal y como la concibió Molière?.

“Interrogantes, crisis, inseguridades, emoción… celos”. Alcestes es un misántropo, un hombre que detesta al género humano, enamorado de una mujer Celimea, que encarna todos los vicios que él desprecia de la sociedad y siente que por este amor su ética inquebrantable se va a ver amenazada. Molière en este texto habla de una manera directa sobre sí mismo, sobre su propia vida conyugal y sobre la sociedad que le rodea. La amistad, el amor, el odio, la hipocresía, las envidias, las vanalidades de sus personajes hacen sentirse a Alcestes un hombre ético, puro, demasiado ético, demasiado puro; un individuo de valores morales elevado. Pide a los que le rodean que sean como él quiere que sean, que se comporten como él desearía que se comportasen, sin hipocresía en un mundo donde la apariencia es lo más importante. La obra de Molière es un magnífico retrato de la sociedad mundana, es una representación de la vida y de sus gentes.

“Escarbar, profundizar, investigar, hacer el texto nuestro para que los personajes de Molière sean reflejos de hombres y mujeres del siglo XXI, y lo hacemos con la alegría de sentir a Molière, autor, director, actor y empresario a nuestro lado”. Estas palabras de Miguel del Arco reflejan exactamente lo que ha querido hacer con este texto de Molière: reflejar a las gentes de nuestro siglo, a nuestra sociedad, a esta sociedad del siglo XXI donde lo más importante es la apariencia, el éxito, la hipocresía, la envidia. Lo hace a través de una puesta en escena moderna, en un entorno que se localiza en cualquiera de las ciudades de cualquier continente, es, por lo tanto, una obra universal, y universal es como la ha querido mostrar Miguel del Arco.

Pero precisamente por ser una obra universal y atemporal no hace falta vestirla de esa modernidad, porque en sí misma es moderna, sirve para todos los tiempos, para el siglo XVII, cuando fue escrita, y para el siglo XXI en el que ahora estamos inmersos. El texto es nuestro, y dibuja cualquier sociedad de cualquiera de los tiempos en que se represente y, por lo tanto, sirve para los hombres y mujeres del siglo XXI tal y como la concibió Molière sin necesidad de cubrirla de una “modernidad” que le sobra.

Leer El misántropo de Molière es disfrutar de un texto con la frescura de una sonrisa pensativa, donde se ofrece una representación de la vida más reflexiva que jocosa, una pintura de la sociedad mundana donde se representa a la gente y a la vida tal como son.

Molière en la Biblioteca UPM

Isabel Mendoza

 

Ángeles e insectos, A.S. Byatt

Ángeles e insectos
Morfo Eugenia o Las cosas no son lo que parecen
A.S. Byatt


Tras sobrevivir al naufragio del barco en el que regresaba a Inglaterra, el joven naturalista William Adamson es contratado por un colega con el que se había carteado durante sus 10 años de estancia en la Amazonía. El caballero en cuestión es Sir Harald Alabaster, un adinerado clérigo que le acoge afectuosamente, encomendándole la tarea de poner en orden su caótico gabinete de curiosidades. Y para ello, nuestro amigo tendrá que trasladarse a Bredely Hall, la suntuosa casa de campo de su benefactor. Allí conocerá a la hija mayor de éste, la cautivadora Eugenia, una misteriosa muchacha con la que, contra todo pronóstico, terminará casándose. Sin embargo, el matrimonio no traerá la felicidad a William quien, cuando descubra el turbio secreto ocultado por su esposa, optará por iniciar una nueva vida lejos de ella y de su decadente familia, concluyendo entonces la historia con un final esperanzador y abierto.

– Estaba pensando en la belleza de todo ésto: la arquitectura, y las jovencitas con sus gasas y sus encajes. Estaba mirando esta hermosísima bóveda gótica en abanico que forma un arco sobre nosotros, y pensaba en las palmeras que se alzan en la selva, y en todas las preciosas mariposas como de seda que revolotean entre ellas, muy arriba, sin que se pueda cogerlas.

A. S. Byatt, Morpho Eugenia

 

Ambientada en la época victoriana, Morpho eugenia es una narración en la que la condición de biólogo de su protagonista está presente en todo momento. Prueba de ello es que desde el principio William asociará a su mujer con la bella mariposa cuyo nombre científico da título al relato. Y también que, debido a su origen humilde y a sus inquietudes intelectuales, nunca dejará de pensar en sí mismo como en un animal incapaz de adaptarse a su nuevo hábitat. Cosa esta última que le llevará a acercarse cada vez más a Matty Crompton, la instructora de los niños Alabaster. Una mujer discreta, culta e inteligente, que le ayudará en sus investigaciones sobre el comportamiento de las hormigas y que será la autora de Las cosas no son lo que parecen, ingeniosa fábula en la que los lepidópteros juegan un papel clave.

Obra de la escritora británica Antonia Susan Drabble (1936-), más conocida como A. S. Byatt, Morpho Eugenia es una de las dos novelas cortas que forman el libro Ángeles e insectos (1992) y ha sido adaptada al cine en 1995 por el director estadounidense Philip Haas.

 

 

Beatriz Teresa Alvarez Arias

 

Continente salvaje. Keith Lowe

Continente salvaje
Keith Lowe
Galaxia Gutenberg, 2012
Traducción de Irene Cifuentes

 

Continente salvaje nos sumerge en la Europa de posguerra de la Segunda Guerra Mundial, un mundo caótico, lleno de vandalismo, venganzas, guerras civiles, deportaciones y destrucción. ¿Cómo subsistir en ese ambiente de inestabilidad, hambre y violencia? Lowe nos muestra, a través de numerosos testimonios y un estilo tan accesible como eficaz, la degradación moral, el próspero mercado negro, la delincuencia, el destino de los prisioneros de guerra alemanes, el odio acumulado de los presos liberados de los campos de concentración. “La historia de Europa en el periodo inmediato de posguerra no es por lo tanto, y sobre todo, una de reconstrucción y rehabilitación; es, en primer lugar, una historia de la caída en la anarquía”.

La guerra borró las fronteras de Europa, sus instituciones, leyes, gobiernos y a casi 40 millones de personas que, entre civiles y militares, murieron en la contienda. En ese mundo sin referencias sobrevivir dependió, en gran parte, del grupo de pertenencia y, una vez vencido el enemigo común: el nazismo, esos grupos aprovecharon la inercia de odio y violencia para ajustar posiciones en sus respectivos países y eliminar a sus contrarios mediante guerras raciales, étnicas, religiosas, civiles o de clase. Partisanos contra fascistas; polacos contra alemanes; serbios contra croatas…. y un antisemitismo común que, lejos de apagarse, resurgió con más fuerza. Antiguos conflictos y nacionalismos que, manejados hábilmente por soviéticos y aliados, sirvieron para instaurar un nuevo orden mundial.

Berlín, enero 1945

Años después de la guerra fría, los odios siguen latentes. Resultó imposible crear estados étnica, religiosa o socialmente homogéneos y en todos lados quedaron ascuas que aún se encienden. Pero conocer la historia es poner las cosas en su sitio, asumir responsabilidades y encontrar el punto exacto entre la memoria y el olvido, entre lo que unos quieren recordar y otros necesitan olvidar. Desmontar falsos mitos y victimismos es evitar que se haga política con la Historia. Y leer este libro es un buen comienzo.

Keith Lowe es un historiador londinense, nacido en 1970, experto en la II Guerra Mundial. Es autor de Inferno: The Devastation of Hamburg, 1943.

 

Rosa Molina

Terele Pávez. Una grande de la escena española.

Terele Pávez

Por fin los Goya han hecho justicia con una de nuestras grandes de la escena, Terele Pávez. No sé por qué hay personas a las que nunca, o muy pocas veces, se les reconoce su mérito, es el caso de esta gran intérprete del teatro y de la pantalla, en este orden, porque primero, es una gran dama del teatro, y segundo, una maravillosa actriz de cine.

Por fin, se reconoció el gran talento de Terele Pávez, obtuvo el Goya a la mejor interpretación femenina de reparto, pero yo creo que este Goya no fue sólo por este personaje en las Brujas de Zugarramurdi de Alex de la Iglesia, fue un premio y un reconocimiento a su larga trayectoria profesional, como así lo reconocieron todos con esa grandísima ovación, y el auditorio puesto en pie, que le dedicaron cuando subió a recoger el premio. ¡Que emocionada estaba!; sí, tenía todo el derecho a estarlo, era el orgullo de que por fin, después de tres décadas de dedicación al mundo de la interpretación, veía recompensada su carrera.

Terele Pávez en Los Santos Inocentes

 

¿Quién no recuerda su personaje de Régula en los Santos Inocentes?, esa maravillosa obra escrita por uno de mis más admirados autores, Miguel Delibes, y llevada al cine por otro gran director como es Mario Camus. Un personaje este de Régula, trabajadora infatigable y conciencia social de su familia, que, dicho por ella misma, la ha marcado para siempre, interpretación de la que podemos disfrutar ahora mismo visionando la magistral adaptación a la pantalla de Mario Camus

Terele Pávez en La CelestinaNo podemos olvidar su interpretación de La Celestina, tanto en cine (donde ni se la nominó para el Goya), como en el teatro, siempre magnífica en su interpretación de un personaje tan representado, y tan difícil de representar, que ella siempre ha sabido dar con ese magisterio que Terele Pávez recrea sus personajes.

Su desgarradora voz, su personalidad y su pasión hacen de esta gran actriz que los adjetivos que se puedan utilizar para definir la excelencia de una intérprete se quedan cortos. Hoy, y a pesar de una larga lista de premios obtenidos, el cine puede decir que ha honrado a una gran intérprete de la que esperamos disfrutar mucho más tiempo, y que ahora mismo podemos extasiarnos con su personaje en la obra de teatro “El Cojo de Inishmaan”, acompañada de otra gran actriz que es Marisa Paredes.

Gracias por habernos deleitado y seguir disfrutando de tus personajes, ¡enhorabuena Terele! porque por fin La Academia ha reconocido tu talento, y esperamos seguir viéndote cada día en el escenario y en la pantalla regalándonos tu universo interpretativo.

Terele Pávez en la Biblioteca UPM

Isabel Mendoza García


Intemperie. Jesús Carrasco

Intemperie. Jesús CarrascoIntemperie
Jesús Carrasco
Seix Barral, 2013

Intemperie: Desigualdad en el tiempo. Destemplanza. Al raso. A cielo descubierto, sin techo ni otro reparo alguno.

Jesús Carrasco ha dado en el clavo al poner título a su ópera prima, una novela rural sobrecogedora, seca, descarnada, que deja al lector al raso emocional. Una historia tremebunda narrada con una prosa podada al máximo, que se niega a derrochar palabras pero con un vocabulario riquísimo que recupera del olvido términos del mundo rural que nos obligan a tener a mano un diccionario con el que subsanar nuestra ignorancia: ataharre, taray, mechinales, cresota, apersorgar, trébede… Si estuviéramos jugando al Trivial, casi seguro que no nos llevábamos el “quesito”.

Un niño ha huído de su hogar y se empeña en no ser descubierto. El olivar es su origen; el llano seco y polvoriento, su camino; el norte siempre verde, su destino. Un viejo cabrero reumático y solitario, la persona que le devuelve la confianza y le ayuda a seguir oculto de sus perseguidores.

Se preguntó si habría algo en la línea que cubría su posición con
ese norte total que pudiera convenirle. Quizá frutales en los
bordes de los caminos, fuentes de agua limpia, largas primaveras

 

El autor no nos lo pone fácil. Es el lector el que tiene que completar una historia que se nos presenta incompleta: desconocemos los motivos de la huída, el espacio y el tiempo en los que se desarrolla la acción, los nombres del chico, el cabrero o el alguacil que le persigue. Extraordinario recurso de Jesús Carrasco que nos obliga a ir “al grano” eliminando la paja y a engancharnos a la trama sin adornos. Una historia en la que la violencia, la miseria, los bajos instintos y la aridez del paisaje y de los sentimientos se contraponen a la compasión, la dignidad, la solidaridad y la justicia.

Lo que quise sacar de forma clara fue la relación del hombre con
la tierra, con la dignidad, con la justicia, con la toma de partido
ante un hecho violento; con todo aquello que nos pasa en la vida
diaria, sin importar el sitio o la fecha en la que se haya producido.

 

"Mejor obra 2013” (Libreros de Madrid), “Libro del Año” (Holanda), parece que cada vez somos más los que hemos emprendido este camino árido desde la indecencia a la dignidad y nos hemos sacudido el polvo del secarral para llegar al límpido norte de largas primaveras…

 

Jesús Carrasco en la Biblioteca UPM

Chiruca Casado

 

1 2 3 4 5 7