‘EL PERRO QUE PASEABA A SU AMO’, por JOHN ZEAMAN

También podría titularse "el libro que pasea por la vida a su lector". Es un paseo sin grandes pretensiones, cotidiano, relajado… o no, según el día. Refleja la experiencia que vivimos muchos de los que tenemos la suerte de compartir nuestra vida con un perro "que nos saca a pasear" todos los días. Es un regalo cotidiano de tiempo vivido a otro ritmo, de contacto con el frío, el calor, la lluvia o el viento; con el rumor de la M30 y el canto de los pájaros o los niños; de saludos y encuentros con personas que no se darían si no fueran porque "no están paseando" los perros.
Lo encontré de casualidad, como a mi perro (en adelante P), al libro en una librería de Gerona, a P en una carretera comarcal de Zamora. Cuando los acogí a ambos, pensaba más en mi pareja que en mí. Mi relación con él también fue como mis paseos con P, un poco por la mañana, otro poco por la noche. No ha sido "el libro de mi vida", al igual que P no es "la persona de mi vida", pero dejó en mí algo especial, como P, de contacto con algo básico, primario, vital, de unidad con la naturaleza, con lo esencial, sencillo… y hay sabios que afirman que en lo sencillo está la sabiduría.

Comentario realizado por: Rafael Miñano Rubio.

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