Elizabeth Von Arnim. Un abril encantado

portada-abril-encantadoElizabeth Von Arnim. Un abril encantado (The Enchanted April). Ed. Alfaguara

"Para aquellos que aprecian las glicinias y el sol. Se alquila pequeño castillo medieval italiano amueblado durante el mes de abril. Permanecen los sirvientes necesarios.  Z, Apartado 100, The Times”.

Éste es el inicio de una bonita aventura para cuatro mujeres inglesas  que pasan un mes en una preciosa villa italiana, San Salvatore. Son muy diferentes y no se conocen de nada antes de embarcarse en este viaje pero hay algo que les une: su deseo de huir de la lluviosa Londres y de sus insatisfactorias vidas.

Lotty,  Mrs. Wilkins, es una mujer dubitativa con un marido muy rancio, abogado, sumamente práctico y racional. Es la que leerá el anuncio de The Times  y el “cerebro” de la operación. Es la que primero decide invertir sus “ahorros para imprevistos” en alquilar una casa en Italia pero para hacerlo y poder sufragar los gastos debe encontrar a otras damas interesadas. Su marido no entenderá nada y de hecho le contará alguna mentirijilla para poder irse.

Rose, Mrs. Arbuthnot, es una mujer que se ha dejado caer en una vida ocupadísima con los demás, “atendiendo a sus pobres” pero “desatendiendo” su vida personal, su felicidad y al que fue su gran amor, su marido debido a que éste escribe novelas poco “recomendables”. Entre ellos se ha abierto un abismo que parece insalvable. Su marido estará encantado con el viaje de su mujer, casi ni se enterará de su ausencia.

Scrap, Lady Caroline Dester, una joven guapa, encantadora, perfecta, a la que todos adoran y con la que es imposible enfadarse porque hasta cuando quiere ser antipática resulta encantadora. Y ya no lo soporta más. San Salvatore es su huida hacia el anonimato y la soledad.

Por último tenemos a Mrs. Fisher, la más mayor, una dama victoriana rodeada de recuerdos de muertos y grandes glorias literarias. Una momia severa y reservada.

¿Qué hará San Salvatore y sus maravillosas glicinias sobre estas cuatro damas? Eso es lo que descubriréis en esta entretenida novela de Elizabeth von Arnim. Lotty es la única que realmente confía en la capacidad sanadora y transformadora de San Salvatore pero poco a poco y casi sin darse cuenta las otras tres mujeres van experimentando también los cambios, se relajan y Londres parece muy lejos. Ellas irán en principio solas pero los hombres, inevitablemente, acaban desempeñando un papel.

“Esa última semana brotaron las celindas en San Salvatore y todas las acacias florecieron… Esa última semana, tumbarse bajo una acacia y mirar hacia arriba entre las ramas, viendo cómo se estremecían sus frágiles hojas y sus blancas flores contra el azul del cielo, producía una enorme felicidad”

134_arnim_elizabeth_vonElizabeth von Arnim, de soltera Mary Annette Beauchamp, nació en Australia en 1866, pero pronto se trasladó a Inglaterra. Prima de Katherine Mansfield, en un viaje a Italia conocerá al conde von Arnim, con el que se casará y se mudará a vivir a Alemania. La primera de sus novelas será Elizabeth y su jardín alemán, con tintes autobiográficos, que conocerá un éxito arrollador y será motivo de veintiuna reediciones el mismo año en el que se publicó, 1898.

Escribió más de una veintena de libros, la mayoría de ellos novelas. Fue muy admirada en su tiempo. En 1935, Harry Beaumont dirigió una versión cinematográfica de esta novela aunque la más conocida es la que dirigió Mike Newell de 1989 y que está disponible en la Biblioteca UPM.

Un comentario

  • pilar alvarez del valles

    A mi esta autora me resulta tremendamente evoca(provoca)dora. Yo recuerdo haber leido ELIZABETH Y SU JARDIN ALEMAN y quedarme fascinada por su visión del mundo y de sí misma como parte de esa familia (famulus-famili, esclavo doméstico en el acervo romano). Al leerlo te resulta increible el nivel de liviana desidia en el que vive en el libro, y que claramente no corresponde con su vida real azuzada por un cierto e intenso nivel de disgusto por el papel de la mujer. Tuvo un amplio éxito y respaldo en su época que se ha atenuado en un denso olvido (fugaz es la gloria del mundo 🙂 ).

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