Bonnard. Exposición de pintura.

Cubierta del Catalogo BonnardBonnard

del 19 de septiembre de 2015 al 10 de enero de 2016.

Fundación Mapfre

Madrid

“Espero que mi pintura se mantenga, sin resquebrajaduras. Quisiera llegar ante los jóvenes pintores del año 2000 con alas de mariposa”

Pierre Bonnard

Pierre Bonnard (1867-1947) está dentro de ese grupo de pintores que además de despertar nuestra sensibilidad pueden arreglarnos el día.  Esos que te regalan, nada más entrar en las salas donde están sus cuadros, un empuje y carga de gasolina que te ayuda para afrontar la vida.

Es un maestro del color, eso se dice de muchos pintores impresionistas y de todos los fauves, tengo aún en la retina los extraordinarios cuadros de Raoul Dufy (sus violetas y azules)  en la Fundación Thyssen, pero esto es una dimension diferente.

Bonnard nos mete directamente en el festín, el color por el color, seis tonos diferentes de naranja sobre la mesa, los rojos con los naranjas, los naranjas con los amarillos.

Se trata de un artista poco conocido en España y esta es una ocasión histórica para acercarnos a su mundo, he hecho nunca se había dedicado a su obra un homenaje parecido.

Pertenece a un grupo de artistas, los Nabis, que fueron la vanguardia en el cambio de siglo. Posteriores al Impresionismo y anteriores a los Fauves.  Con ellos el color deja de ser realista, desaparece el dibujo y los espacios tienen otra lógica.

Van mas allá de lo visible, pretenden contarnos verdades interiores. La pintura se empieza a alejar de la realidad.

Uno de los temas preferidos de Bonnard es el desnudo, en ellos aparece su mujer, Marthe, en la bañera o envuelta en la luz del cuarto de baño. Son desnudos de alma más que de cuerpo.  Melancólicos, profundos, ensimismados  y silenciosos.

Pierre Bonard, El baño (1925)

Los cuadros que se exponen en la Fundación Mapfre proceden del Museo d’Orsay y el Museo Pompidou de París, la Tate Gallery de Londres, la National Gallery de Washington o el Metropolitan de Nueva York.

Maravillosas esas mesas descoyuntadas llenas de azucareros, platos y fruteros donde las personas aparecen pero no interesan, sorprendentes  los biombos que nos acercan al mundo del cartel publicitario, y sobre todo sorprenden y encantan  los enormes paneles que le encargaron para decorar grandes mansiones. Son tan descomunales que te puedes meter como un personaje más de la composición.

Pierre Bonard, La place Clichy. 1912

Bonnard se instaló en Normandía a pocos kilómetros de Gyverny  donde vivía Monet. Tuvo también una casa en la Costa Azul en Le Cannet muy cerca de Mougins donde tuvo la suya Picasso.

 

La exposición se completa con una selección de curiosas  fotografías tomadas por Bonnard con su máquina Kodak y unas interesantes imagenes filmadas en las que le vemos con su familia y amigos. Queda claro que era un hombre elegante, de origen más que acomodado, que eligió dejarnos una obra artística diferente, que habla mas de lo de dentro que de lo de afuera y casi siempre sutil como las alas de una mariposa.

 

 

 

 

Un comentario

  • Estupenda presentación de Bonnard.

    Sí, Bonnard disfruta el color, y lo derrocha, y asombra con él: esos naranjas sobre rojo, como bien se indica en el texto, o esos amarillos sobre ocre que refulgen como oro. Pero también, tras el goce del color, tras la claridad, tras sus escenas cotidianas, en sus pinturas hay misterio, y melancolía.

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