Inversores no conectados a la red.

Los inversores para sistemas aislados, también conocidos como fuera de red o autónomos, convierten la corriente directa encontrada en el banco de baterías en corriente alterna convencional como la que se obtiene de la red eléctrica. Estos inversores están hechos para operar en lugares donde no hay acceso a energía eléctrica y por tanto se utilizan fuentes de alternas como solar y eólica para cargar las baterías. El inversor posteriormente toma la energía de las baterías y la convierte para que la puedas utilizar para alimentar lámparas, televisores, refrigeradores y electrodomésticos convencionales.

Aunque la mayoría de estos inversores sólo pueden utilizarse de forma aislada, algunos modelos permiten operar en conjunto con la red eléctrica, de tal forma que utilizan las baterías como respaldo durante apagones u ocasiones cuando la energía de la red eléctrica es intermitente o de mala calidad. Cuando la red eléctrica está disponible el inversor la utiliza para recargar las baterías.

Es importante notar que el inversor no tiene ninguna función en cuanto a la carga de baterías, al menos que la carga se realice por medio de la red. Cuando las baterías se cargan con fuentes de energía renovables se utiliza un controlador de carga, y en este caso el inversor no está involucrado en la carga. Cuando el inversor está conectado a la red, este considera las baterías como respaldo para emergencias, por lo cual, en cuanto la energía de la red se encuentra disponible, por ejemplo después de un apagón, el inversor cargará las baterías inmediatamente y las mantendrá totalmente cargadas para cuando la siguiente emergencia se presente.

Autor del post: Nicolás Rangone