Archivo de la etiqueta: nosólotécnica

Exposición en la ETSII: “NO sólo Técnica”

Del 23 de abril al 30 de mayo. Hall de entrada de la Biblioteca.

 

Aprovechando la celebración del Día del Libro 2016, la Biblioteca de la ETSII organiza la exposición NO sólo técnica. Con esta sencilla muestra, pretendemos acercar y dar a conocer esta sección de la colección  (localizada en la primera planta). La novela, la poesía, el teatro, el comic, el cine…, también tienen su espacio en la Biblioteca.

Si quieres conocer todos los títulos a tu disposición, más de 700 actualmente, solo tienes que entrar en la búsqueda avanzada del catálogo, selecciona nuestra Biblioteca y  "obras de creación" en el apartado "tipo de documento".

El Día del Libro en la Biblioteca

Blog "no sólo técnica". Blog de animación a la lectura de la UPM

 

Libros: “El nombre de la rosa” de Umberto Eco

elnombredelarosa

 

Valiéndose de características propias de la novela gótica, la crónica medieval, la novela policiaca, el relato ideológico en clave y la alegoría narrativa, El nombre de la rosa narra las actividades detectivescas de Guillermo de Baskerville para esclarecer los crímenes cometidos en una abadía benedictina… Y a esta apasionante trama debe sumarse la admirable reconstrucción de una época especialmente conflictiva, reconstrucción que no se detiene en lo exterior sino que ahonda en las formas de pensar y sentir del siglo XIV.

 

"Mi maestro empezó a conversar con Malaquías alabando la belleza y el ambiente de trabajo que se respiraba en el escriptorium y pidiéndole informaciones sobre la marcha  de las tareas que allí se realizaban, porque, dijo con mucha cautela, en todas partes había oído hablar de aquella biblioteca y tenía sumo interés en consultar muchos de sus libros. Malaquías le explicó lo que ya había dicho el Abad: que el monje pedía al bibliotecario la obra que deseaba consultar y éste iba a buscarla en la biblioteca situada en el piso de arriba, siempre y cuando se tratase de un pedido justo y pío. Guillermo le preguntó cómo podía conocer el nombre de los libros guardados en los armarios de arriba, y Malaquías le mostró un voluminoso códice con unas listas apretadísimas, que estaba sujeto a su mesa por una cadenita de oro.

Guillermo  introdujo las manos en la bolsa que había en su sayo a la altura del pecho, y extrajo un objeto que ya durante el viaje le había visto coger y ponerse en el rostro. Era una horquilla, construida de tal modo que pudiera montarse en la nariz de un hombre (sobre todo en  la suya, tan prominente y aguileña) como el jinete en el lomo de su caballo o como el pájaro en su repisa. Y, por ambos lados, la horquilla continuaba en dos anillas ovaladas de metal que, situadas delante de cada ojo, llevaban engastadas dos almendras de vidrio, gruesas  como fondos de váso. Con aquello delante de sus ojos, Guillermo solía leer…"


El nombre de la rosa / Umberto Eco — Ed. Plaza & Janés

El nombre de la rosa en Wikipedia

Título disponible en Biblioteca NO Técnica (82N ECO nom)
 

Libros: “Germinal” de Émile Zola

germinal

 

Francia, 1866: Étienne Lantier abofetea a su patrón y se queda sin empleo. Vagabundo y sin trabajo, halla nueva ocupación en las minas de carbón. Los rigores de la labor bajo tierra, las condiciones inhumanas, la injusticia, la crisis social, la revolución y la huelga, la brutal represión, pero también el amor, son los protagonistas de Germinal, uno de los más rotundos y vívidos alegatos nunca escritos en favor de los explotados y los oprimidos.

"En la llanura lisa, bajo la noche sin estrellas, de una oscuridad y un espesor de tinta, un hombre avanzaba solo por la carretera de Marchiennes a Montsou, diez kilómetros de empedrado que cortaba todo recto a través de los campos de remolacha. Delante de él no veía siquiera el suelo negro ni tenía la sensación del inmenso horizonte llano más que por el soplo del viento de marzo, ráfagas amplias como las que se producen sobre un mar, heladas por haber barrido leguas de marismas y de tierras desnudas. Ninguna sombra de árbol manchaba el delo, el empedrado se extendía con la rectitud de una escollera, en medio de la bruma cegadora de las tinieblas.

El hombre había salido de Marchiennes hada las dos. Caminaba con paso largo, tiritando bajo el delgado algodón de su chaqueta y de su pantalón de veludillo. Anudado en un pañuelo de cuadros, un paquete pequeño le molestaba, y lo apretaba contra sus costados, ahora con un codo, luego con el otro, para meter hasta el fondo de sus bolsillos las dos manos a la vez, manos entumecidas que los latigazos del viento del Este hacían sangrar. Una sola idea llenaba su cabeza vacía de obrero sin trabajo y sin techo, la esperanza de que el frío sería menos vivo tras el alba…"

Germinal/ Émile Zola — Alianza Editorial

Germinal en wikipedia

Título disponible en "Biblioteca NO-Técnica". Signatura 82N ZOL GER

Libros: “El amante lesbiano” de José Luis Sampedro

elamantelesbiano

"¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?… No conozco este lugar. ¿Cómo he llegado hasta aquí? ¿Qué dirección le habré dado al taxista? Pues sin duda tomé un taxi al salir de la consulta, como siempre. Estaba contento, después de acudir tan preocupado por mi dolor del pecho, más frecuente estos últimos días. Sí, entré temiendo que me hospitalizaran, pero fue lo contrario. El electro resultó como siempre. El doctor Navarro me dejó tranquilo; me acompañó hasta la puerta, me despidió sonriente: "Hasta el día 21." Bajé en el ascensor. El pavimento del vestíbulo siempre resbaladizo; menos mal que el portero estaba allí… Pero después, nada: un vació y verme en este lugar… ¡Qué grande! Me recuerda el museo de Orsay o una gran estación central, con gente yendo y viniendo. ¿Será ese parque inaugurado hace poco? Centro de congresos, exposiciones y todo eso… ¡Qué altura de techo! Ni lo veo; lo oculta como una nube luminosa. El estilo de ahora, deslumbrar, pero es agradable, parece dar la bienvenida. Sin duda el taxista me entendió mal, ahora traerá aquí a mucho curioso… ¿Qué más da? No tengo nada que hacer, mi tiempo es mío, y me siento bien, el doctor Navarro me ha dado ánimo. Además tengo el mejor síntoma: mi bienestar como nunca, una levedad del cuerpo, libre de peso, da gusto. Influye también el buen tiempo, este aire y esta luz; invitan a pasear.  Acacias ¡gran idea plantarlas!, estaban desapareciendo estos árboles tan madrileños, con su flor blanca en primavera… Lo sorprendente es la luz, antes no veía el techo, ahora no veo las nubes, la luminosidad lo cubre todo, color gaseoso y variable, más bien azul cuando llegué, ahora virando al verde, tan suave, todo sosiego, y este oportuno banco, sentarme y respirar. ¡Esto es vida!"

El amante lesbiano / José Luis Sampedro — Ed. Plaza & Janés

José Luis Sampedro  en Wikipedia>

Título disponible en la Biblioteca NO Técnica  Signatura 82 N SAM ama

.

.

Libros: “Los mares del Sur” de Manuel Vázquez Montalbán

 

“EL METRO, CUALQUIER METRO, es un animal resignado a su esclavitud de subsuelo. Parte de esa resignación impregna los rostros aplazados de los viajeros, teñidos por una luz utilitaria, removidos levemente por el vaivén circular de la máquina aburrida. Recuperar el metro fue recuperar la sensación de joven fugitivo que contempla con menosprecio la ganadería vencida, mientras él utiliza el metro como un instrumento para llegar al esplendor en la hierba y la promoción. Recordaba su cotidiana sorpresa joven ante tanta derrota recién amanecida. Recordaba la conciencia de su propia singularidad y excelencia rechazando la náusea que parecía envolver la mediocre vida de los viajeros. Los veía como molestos compañeros de un viaje que para él era de ida y para ellos de vuelta. Veinte o veinticinco años después sólo era capaz de sentir solidaridad y miedo. Solidaridad con el viejo barbado de tres días y vestido con traje bicolor, con una mano enganchada al  skay pringoso de un portafolios lleno de letras' protestadas. Solidaridad con las cúbicas mujeres samoyedas que amurcianaban una incoherente conversación sobre el cumpleaños de tía Encarnación. Solidaridad con tanto niño pobre y pulcro llegado tarde al obsoleto tren emancipador de la cultura. Ejercicios del lenguaje.Diccionario Anaya. Muchachas disfrazadas de Olivia Newton-John, en el supuesto caso de que Olivia se vistiera aprovechando las liquidaciones fin de temporada de grandes almacenes de extrarradio. Muchachos con máscara de chulos de discoteca y músculos de condenados al paro. Y a veces la reconfortante osamenta de un suhejecutivo de inmobiliaria con el coche averiado y el' propósito de utilizar transportes públicos para adelgazar y ahorrar para medios whiskies de mediana calidad, servidos por un insuficiente camarero con caspa y uñas negras sin otro encanto que saber llamarle a tiempo don Roberto o señor Ventura. El miedo a ser todos victimas de un mediocre y fatal viaje de la pobreza a la nada…”

 

Los mares del Sur /Manuel Vázquez Montalbán — Ed.booket

Disponible en la Biblioteca NO Técnica.  Signatura 82N VAZ mar

Manuel Vázquez Montalbán en wikipedia>

 

 

 

Nuevos títulos para la Biblioteca NO-Técnica: más novelas, comics y películas

 

Gracias a la aportación de los chicos y chicas  de la asociación cultural de la Escuela AWA, nuestra sección Biblioteca NO-Técnica se ha visto enriquecida de manera notable en las últimas fechas.

Una treintena de nuevos títulos ya están disponibles para el préstamo en la primera planta de la Biblioteca. Autores como Bukowski, Baroja, Cortázar, Vargas Llosa, Semprún, Vázquez Montalbán…, llegan a la Biblioteca de Industriales con intención de quedarse.

Los comics y las películas también tienen cabida en la NO-técnica, con cuatro y cuarenta títulos respectivamente.  Los largometrajes llegan de mano de la asociación Abraxas.

Recuerda, ¡ya puedes llevártelos a casa! ¡Que los disfrutes!

 

 

Libros: “La lucha por la vida I. La busca” de Pío Baroja

 

"Era la Corrala un mundo en pequeño, agitado y febril, que bullía como una gusanera. Allí se trabajaba, se holgaba, se bebía, se ayunaba, se moría de hambre; allí se construían muebles, se falsificaban antigüedades, se zurcían bordados antiguos, se fabricaban buñuelos, se componían porcelanas rotas, se concertaban robos, se prostituían mujeres. 

Era la Corrala un microcosmo; se decía que, puestos en hilera los vecinos, llegarían desde el arroyo de Embajadores a la plaza del Progreso; allí había hombres que lo eran todo, y no eran nada: medio sabios; medio herreros, medio carpinteros, medio albañiles, medio comerciantes, medio ladrones.

Era, en general, toda la gente que allí habitaba gente descentrada, que vivía en el continuo aplanamiento producido por la eterna e irremediable miseria; muchos cambiaban de oficio, como un reptil de piel; otros no lo tenían; algunos peones de carpintero, de albañil, a consecuencia de su falta de iniciativa, de comprensión y de habilidad, no podían pasar de peones. Había también gitanos, esquiladores de mulas y de perros, y no faltaban cargadores, barberos ambulantes y saltimbanquis. Casi todos ellos, si se terciaba, robaban lo que podían; todos presentaban el mismo aspecto de miseria y de consunción. Todos sentían una rabia constante, que se manifesta en imprecaciones furiosas y en blasfemias.

Vivían como hundidos en las sombras de un sueño profundo, sin formarse idea clara de su vida, sin aspiraciones, ni planes, ni proyectos, ni nada.

Había algunos a los cuales un par de vasos de vino les dejaba borrachos media semana; otros parecían estarlo, sin beber, y reflejaban constantemente en su rostro el abatimiento más absoluto, del cual no salían más que en un momento de ira o de indignación…"

 

La lucha por la vida I. La busca / Pío Baroja

"Pío Baroja" en wikipedia

 

 

 

Libros: “Lituma en los Andes” de Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010

 

"Cuando vio aparecer a la india en la puerta de la choza, Lituma adivinó lo que la mujer iba a decir. Y ella lo dijo, pero en quechua, mascullando y soltando un hilito de saliva por las comisuras de su boca sin dientes.

— ¿Qué dice, Tomasito?

— No le entendí bien, mi cabo.

El guardia se dirigió a la recién llegada, en quechua también, indicándole con las manos que hablara despacio. La india repitió esos sonidos indiferenciables que a Lituma le hacían el efecto de una música bárbara. Se sintió, de pronto, muy nervioso.

— ¿Qué anda diciendo?

— Se le ha perdido el marido –murmuró su adjunto–. Hace cuatro días, parece.

— Y ya van tres –balbuceó Lituma, sintiendo que la cara se le llenaba de sudor–. Puta madre.

— Qué vamos a hacer, pues, mi cabo.

— Tómale la declaración. — Un escalofrío subió y bajó por la espina dorsal de Lituma–. Que te cuente lo que sepa.

— Pero qué está pasando aquí –exclamó el guardia civil–. Primero el mudito, después el albino. Ahora uno de los capataces de la carretera. No puede ser, pues, mi cabo.

No podía, pero pasaba, y por tercera vez. Lituma imaginó las caras inexpresivas, los ojitos glaciales con que lo observaría la gente de Naccos, los peones del campamento, los indios comuneros, cuando fuera a preguntarles si sabían el paradero del marido de esta mujer y sintió el desconsuelo y la impotencia de las veces que intentó interrogarlos sobre los otros desaparecidos: cabezas negando, monosílabos, miradas huidizas, bocas y ceños fruncidos, presentimiento de amenzazas. Sería lo mismo esta vez.

Tomás había comenzado a interrogar a la mujer; iba tomando notas en una libreta, con un lápiz mal tajado que, de tanto en tanto, se mojaba en la lengua. "Ya los tenemos encima a los terrucos", pensó Lituma. "Cualquier noche vendrán." Era también una mujer la que había denunciado la desaparición del albino: madre o esposa, nunca lo supieron. El hombre había salido a trabajar, o de trabajar, y no había llegado a su destino. Pedrito bajó al pueblo a comprar una botella de cerveza para los guardias y nunca regresó. Nadie los había visto, nadie había notado en ellos miedo, aprensión, enferemedas, antes de que se esfumaran. ¿Se los habían tragado los cerros, entonces? Después de tres semanas, el cabo Lituma y el guardia Tomás Carreño seguían tan en la luna como el  primer día. Y, ahora, un tercero. La gran puta. Lituma se limpió las manos en el pantalón…"

 

Lituma en los Andes / Mario Vargas LLosa — Nobel de Literatura 2010

"Lituma en los Andes" en wikipedia

Este título está a tu disposición en la sección “Biblioteca NO Técnica”

Signatura 82N VAR lit

 

 

. 

Libros: “El guardián entre el centeno” de J.D.Salinger

 

– ¿Qué? -le dije-. Saca la boca de ahí. No te entiendo.

– Que a ti nunca te gusta nada.

Aquello me deprimió aún más.

– Hay cosas que me gustan. Claro que sí. No digas eso. ¿Por qué lo dices?

– Porque es verdad. No te gusta ningún colegio, no te gusta nada de nada. Nada.

– ¿Cómo que no? Ahí es donde te equivocas. Ahí es precisamente donde te equivocas. ¿Por qué tienes que decir eso?-le dije. ¡Jo! ¡Cómo me estaba deprimiendo!

– Porque es la verdad. Di una sola cosa que te guste.

-¿Una sola cosa? Bueno.

Lo que me pasaba es que no podía concentrarme. A veces cuesta muchísimo trabajo.

– ¿Una cosa que me guste mucho? -le pregunté.

No me contestó. Estaba hecha un ovillo al otro lado de la cama, como a mil millas de distancia.

– Vamos, contéstame -le dije-. ¿Tiene que ser una cosa que guste mucho,  o basta con algo que me guste un poco?

– Una cosa que te guste mucho.

– Bien -le dije. Pero no podía concentrarme. Lo único que se me ocurría eran aquellas dos monjas que iban por ahí pidiendo con sus cestas. Sobre todo la de las gafas de montura de metal.  Y un chico que había conocido en Elkton Hills. Se llamaba James Castle y se negó a retirar lo que había dicho de un tío insoportable, un tal Phil Stabile. Un día había comentado con otros chicos que era un creído, y uno de los amigos de Stabile le fue corriendo con el cuento. Phil Stabile se presentó con otros seis hijoputas en su cuarto, cerraron la puerta con llave y trataron de obligarle a que retirarra lo dicho, pero Castle se negó. Le dieron una paliza tremenda. No les diré lo que le hicieron porque es demasiado repugnante, pero el caso es que Castle siguió sin retractarse. Era un tío delgadísimo y muy débil, con unas muñecas que parecían lápices. Al final, antes de desdecirse, prefirió tirarse por la ventana…

Pues no se me ocurría nada más."

 

El guardián entre el centeno / J.D. Salinder – Alianza Editorial

"El guardián entre el centeno" en wikipedia

Este título está a tu disposición en la sección “Biblioteca NO Técnica”

Signatura 82N SAL gua