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#Hoyleemos: “El señor de las moscas” de William Golding

 

Urdida en torno a la situación límite de una treintena de muchachos en una isla desierta, El Señor de las Moscas es una magnífica novela que admite lecturas diferentes e incluso opuestas. En efecto, si algunos pueden ver en esta indagación de William Golding en la condición humana la ilustración de que la agresividad criminal se halla entre los instintos básicos del hombre, otros podrán considerarla como una parábola que cuestiona un tipo de educación represiva que no hace sino incubar explosiones de barbarie prestas a estallar en cuando los controles sociales se relajan.

 

"Cuando Ralph cesó de sonar la caracola, la plataforma estaba atestada, pero aquella reunión era bastante diferente de la que había tenido lugar por la mañana. El sol vespertino entraba oblicuo por el otro lado de la plataforma y la mayoría de los muchachos, aunque demasiado tarde, al sentir el escozor del sol, se habían vestido; el coro, menos compacto como grupo, había abandonado sus capas.

Ralph se sentó en un tronco caído, dando su costado izquierdo al sol. A su derecha se encontraba casi todo el coro; a su izquierda, los chicos mayores, que antes de la evacuación no se conocían; frente a él, los más pequeños se habían acurrucado en la hierba.

Ahora, silencio. Ralph dejó la caracola marfileña y rosada sobre sus rodillas; una repentina brisa esparció luz sobre la plataforma. No sabía qué hacer, si ponerse en pie o permanecer sentado. Miró de reojo a la poza, que quedaba a su izquierda. Piggy estaba sentado cerca, pero no ofrecía ayuda alguna. Ralph carraspeó.
-Bien.
De pronto descubrió que le era difícil hablar con soltura y explicar lo que tenía que decir. Se pasó una mano por el rubio pelo y dijo:
-Estamos en una isla. Subimos hasta la cima de la montaña y hemos visto que hay agua por todos lados. No vimos ninguna casa, ni fuego, ni huellas de pasos, ni barcos, ni gente. Estamos en una isla desierta, sin nadie más…"

 

El señor de las moscas / William Golding – Ed. Alianza editorial

"El señor de las mosas" en Wikipedia

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#Hoyleemos: “Diez negritos” de Agatha Christie

 

Diez personas que no se han visto nunca son invitadas por un huésped desconocido a pasar unos días de vacaciones en una lujosa mansión situada en una bonita isla de la costa inglesa. Cada uno de los invitados tiene algo que esconder, y un crimen por el que debe pagar.

"La embarcación rodeó la isla, y por fin apareció la casa. El lado sur de la isla del Negro era diferente del resto; descendía en una suave pendiente hacia el mar. La mansión era baja y cuadrangular, de estilo moderno. Estaba orientada al mediodía y recibía la luz a raudales a través de unas ventanas redondas. Una mansióne spléndida que respondía a los sueños de cualquiera.

Fred Narracott apagó el motor y guio la barca hacia una cala pequeña flanqueada por unas rocas.

— Debe de ser muy difícil llegar hasta aquí con mal tiempo — comentó con interés Philip Lombard.

— Cuando sopla el viento del sureste es imposible desembarcar en la isla del Negro — respondió el marino en tono alegre–. Las comunicaciones quedan cortadas durante una semana o más.

<<El aprovisionamiento debe de ser difícil. Esto es lo peor de vivir en una isla. Hasta el mínimo asunto doméstico puede convertirse en un verdadero problema>>, pensó Vera Claythorne.

El costado de la embarcación rozó suavemente las rocas. Fred Narracott saltó a tierra el primero. Lombart y él ayudaron a los demás a desembarcar. Narracott amarró la barca a una argolla sujeta a la piedra y después dirigió al grupo hacia una escalera cincela en la roca.

–¡Esto es espléndido! –exclamó el general Macarthur. A pesar de sus palabras de encomio, parecía sentirse intranquilo. Aquel sitio resultaba inquietante…"

 

Diez negritos / Agatha Christie – Ed. ESPASA

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#Hoyleemos: “De ratones y hombres” de John Steinbeck

De ratones y hombres

 

La historia de Lennie y George, dos braceros al borde de la indigencia, es una denuncia implacable de las condiciones de vida en el campo californiano, pero es también un conmovedor canto a la amistad y sobre todo una novela intensa, con unos diálogos ejemplares y perfectamente construida, de la que nigún lector podrá olvidar nunca el desenlace.

Escritor que destaca en la observación de la realidad cotidiana, John Steinbeck (1902-1968) alcanzó una indiscutible grandeza en la creación de personajes sencillos. Ello se manifiesta en novelas como De ratones y hombres (llevada al cine por Gary Sinise), Las praderas del cielo, Las uvas de la ira, Al este del Edén y La perla. En 1962 recibió el Premio Nobel de Literatura.

 

"El atardecer de un día cálido puso en movimiento una leve brisa entre las hojas. La sombra trepó por las colinas hacia la cumbre. Sobre la orilla de arena, los conejos estaban sentados, quietoscomo grises piedras esculpidas. Y de pronto, desde la carretera estatal llegó el sonido de pasos sobre frágiles hojas de sicomoro. Los conejos corrieron a ocultarse sin ruido. Una zancuda garza se remontó trabajosamente en el aire y aleteó aguas abajo. Por un momento el lugar permaneció inanimado, y luego dos hombres emergieron del sendero y entraron en el espacio abierto situado junto a la laguna. Habían caminado en fila por el sendero, e incluso en el claro uno quedó atrás del otro. Los dos vestían pantalones de estameña y chaquetas del mismo género con botones de bronce. Los dos usaban sombreros negros, carentes de forma, y los dos llevaban prietos hatillos envueltos en mantas y echados al hombro. El primer hombre era pequeño y rápido, moreno de cara, de ojos inquietos y facciones agudas, fuertes. Todos los miembros de su cuerpo estaban definidos: manos pequeñas y fuertes, brazos delgados, nariz fina y huesuda. Detrás de él marchaba su opuesto: un hombre enorme, de cara sin forma, grandes ojos pálidos y amplios hombros curvados; caminaba pesadamente, arrastrando un poco los pies como un oso arrastra las patas. No se balanceaban sus brazos a los lados, sino que pendían sueltos…"

 

De ratones y hombres / John Steinbeck – Ed. edhasa

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#Hoyleemos: “La vida de Pi” de Yann Martel

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Pi Pattel es un joven que vive en Pondicherry, India, donde su padre es el propietario y encargado del zoológico de la ciudad. A los dieciséis años, su familia decide emigrar a Canadá y procurarse una vida mejor con la venta de los animales. Tras complejos trámites, los Pattel inician una travesía que se verá truncada por la tragedia: una terrible tormenta hace naufragar el barco donde viajaban.

En el inmenso océano Pacífico, una solitaria barcaza de salvamento continúa flotando a la deriva con cinco tripulantes: Pi, una hiena, un orangután, una cebra herida y Richard Parker, un enorme macho de tigre de Bengala. Con inteligencia, atrevimiento y, obviamente, miedo, Pi tendrá que echar mano del ingenio para mantenerse a salvo y defender su liderazgo frente al único que, previsiblemente, quedará vivo. Aprovechando su conocimiento casi enciclopédico de la fauna qua habitaba el zoológico, el joven intentará domar a la fiera, demostrar quién es el macho dominante y sobrevivir con este extraordinario compañero de viaje.

 

"Richard Parker nunca me ha dejado del todo. Jamás lo he olvidado. ¿Me atrevería a decir que le echo de menos? Pues sí, lo echo de menos. Me sigue apareciendo en sueños. En realidad, casi siempre son pesadillas, pesadillas moteadas de amor. Así es el enigma del corazón humano. Nunca he comprendido cómo pudo abandonarme de aquella forma tan poco ceremoniosa, sin tan siquiera un adiós, sin siquiera mirar atrás ni una sola vez. Es un dolor que me parte el alma como un hacha."

 

La vida de Pi / Yann Martel — Ed. Booket

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#Hoyleemos: “Matar un ruiseñor” de Harper Lee

matarunruiseñor

 

Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama(EE. UU), cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Matar un ruiseñor muestra una comunidad dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales, y un sistema judicial sin apenas garantías para la población de color.

 

Así comienza "Matar un ruiseñor"

"Cuando se acercaba a los trece años, mi hermano Jem sufrió una peligrosa fractura del brazo, a la altura del codo. Cuando sanó, y sus temores de que jamás podría volver a jugar fútbol se mitigaron, raras veces se acordaba de aquel percance. El brazo izquierdo le quedó algo más corto que el derecho; si estaba de pie o andaba, el dorso de la mano formaba ángulo recto con el cuerpo, el pulgar rozaba el muslo. A Jem no podía preocuparle menos, con tal de que pudiera pasar y chutar.

Cuando hubieron transcurrido años suficientes para examinarlos con mirada retrospectiva, a veces discutíamos los acontecimientos que condujeron a aquel accidente. Yo sostengo que Ewells fue la causa primera de todo ello, pero Jem, que tenía cuatro años más que yo, decía que aquello empezó mucho antes. Afirmaba que empezó el verano que Dill vino a vernos, cuando nos hizo concebir por primera vez la idea de hacer salir a Boo Radley.

Yo replicaba que, puestos a mirar las cosas con tanta perspectiva, todo empezó en realidad con Andrew Jackson. Si el general Jackson no hubiera perseguido a los indios creek valle arriba, Simon Finch nunca hubiera llegado a Alabama. ¿Dónde estaríamos nosotros entonces? Como no teníamos ya edad para terminarla discusión a puñetazos, decidimos consultar a Atticus. Nuestro padre dijo que ambos teníamos razón."

 

Matar un ruiseñor / Harper Lee

"Matar un ruiseñor" en Wikipedia

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#Hoyleemos: “El extranjero” de Albert Camus

el extranjero

 

El extranjero", novela con cuya publicación Albert Camus saltó a la fama en 1942, tiene como referencia omnipresente a Meursault, su protagonista, a quien una serie de circunstancias conduce a cometer un crimen aparentemente inmotivado. El desenlace de su proceso judicial no tendrá más sentido que su vida, corroída por la cotidianidad y gobernada por fuerzas anónimas que, al despojar a los hombres de la condición de sujetos autónomos, los eximen también de responsabilidad y de culpa.

Así comienza "El extranjero":

"Hoy, mamá ha muerto. O tal vez ayer, no sé. He recibido un telegrama del asilo: "Madre fallecida. Entierro mañana. Sentido pésame". Nada quiere decir. Tal vez fue ayer.

El asilo de ancianos está en Marengo, a ochenta kilómetros de Argel. Tomaré el autobús de las dos y llegaré por la tarde, así podré velarla y regresaré mañana por la noche. He pedido a mi patrón dos días de permiso que no me podía negar con una excusa semejante. Pero no parecía satisfecho. Llegué incluso a decirle: "No es culpa mía". No respondió. Pensé entonces que no debía habérselo dicho. Por supuesto, no tenía por qué disculparme. Era a él, más bien, a quien correspondía darme el pésame. Pero lo hará sin duda pasado mañana, cuando me vea de luto. Por el momento, es un poco como si mamá no hubiese muerto. Después del entierro, por el contrario, será un asulnto resuelto y todo habrá revestido un aire mas oficial…"

 

El extranjero — Albert Camus – Alianza editorial

"El extranjero" en Wikipedia

Título disponible en @bibliotecaetsii, sección NO Técnica – Signatura 82N CAM ext

#Hoyleemos: “La guerra de los mundos” de H.G. Wells

la guerra de los mundos

 

"La guerra de los mundos" narra por primera vez en la historia de la literatura un tema que será recurrente desde entonces y originará todo un subgénero dentro de la ciencia ficción: la invasión de la Tierra por extraterrestres procedentes de Marte. A través de esta fábula en la que ocupan un lugar central las descripciones científicas, las premoniciones sobre el futuro de la tecnología y los entresijos de la política, H.G. Wells nos habla sobre la vanidad y la seguridad ficticia de una humanidad autosatisfecha, y los peligros que acechan su superviviencia.

 

Así comienza La guerra de los mundos:

"En los últimos años del siglo XIX nadie habría creído que los asuntos humanos eran observados aguda y atentamente por inteligencias más desarrolladas que la del hombre y, sin embargo, tan mortales como él; que mientras los hombres se ocupaban de sus cosas eran estudiados quizá tan a fondo como el sabio estudia a través del microscopio las pasajeras criaturas que se agitan y multiplican en un agota de agua. Con infinita complacencia, la raza humana continuaba sus ocupaciones sobre este globo, abrigando la ilusión de su superioridad sobre la materia. Es muy posible que los infusoiros que se hallan bajo el microscopio hagan lo mismo. Nadie supuso que los mundos más viejos del espacio fueran fuentes de peligro para nosotros, o si pensó en ellos, fue solo para desechar como imposible o improbable la idea de que pudieran estar habitados. Resulta curioso recordar algunos de los hábitos mentales de aquellos días pasados…"

 

La guerra de los mundos / H.G. Wells – Ed. Penguin Clásicos

"La guerra de los mundos" en wikipedia

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#Hoyleemos: “Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie” de Juan Eslava Galán

una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie

 

"El viejo Goya lo pintó mejor que nadie: dos gañanes enterrados hasta las corvas, matándose a garrotazos. La sombra de Caín es alargada, en España. Lo fue siempre, y la guerra civil que se narra en este libro es cumplida prueba de ello. Juan Eslava Galán nos cuenta —en realidad nunca ha dejado de hacerlo— una historia trágica, violenta, retorcida en ocasiones hasta el esperpento con esos trágicos quiebros de humor negro que también, inevitable­mente, son ingredientes de nuestra ibérica olla. Una república desventurada en manos de irresponsables, de timoratos y de ase­sinos, un ejército en manos de brutos y de matarifes, un pueblo despojado e inculto, estaban condenados a empapar de sangre esta tierra. Luego, prendida la llama, la arrogancia de los privile­giados, el rencor de los humildes, la desvergüenza de los políticos, el ansia de revancha de los fuertes, la ignorancia y el odio hicieron el resto. No bastaba vencer; era necesario perseguir al adversario hasta el exterminio. Murió más gente en la represión que en los combates; en ambos lados, analfabetos presidiendo tribunales gozaron de más poder que magistrados del Supremo. Hubo valor, por supuesto. Y decencia. Y lecciones de humanidad e inteligen­cia. Pero todo eso quedó sepultado por las pavorosas dimensiones de una tragedia que todavía hoy necesita reflexión y explicacio­nes. Este libro se aventura a ello, y lo consigue con amenidad y con una extraordinaria, abundante y rigurosa documentación que —ésa es quizá su principal virtud— ni siquiera se nota. Juan lo ha escrito a su manera, como suele. Como quien no quiere la cosa. Sin darle importancia y casi sin pretenderlo. Y por supues­to, sin buenos ni malos. Las dos Españas mamaron la misma le­che. Estas páginas lo ponen de manifiesto de forma apasionante y estremecedora. Por eso se trata de una historia de la guerra civil que no le va a gustar a nadie. Ya era hora. "

Arturo Pérez-Reverte

 

Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie / Juan Eslava Galán — Ed. Planeta

Eslava Galán en Wikipedia>

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#Hoyleemos: “El caso de la viuda negra” de Jerónimo Tristante

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Un valioso anillo desaparecido. Un asesinato pasional. Una amistad peligrosa. Un nuevo caso para Victor Ros.

El día de Nochebuena, el detective Víctor Ros recibe la visita de un humilde sepulturero que acude a pedirle ayuda en un caso muy delicado: el cuerpo del coronel
Ansuátegui, un militar asesinado por los radicales, ha sido mutilado dentro del depósito de cadáveres y, al parecer, alguien ha robado un valioso anillo que el fallecido llevaba puesto. Al mismo tiempo, Víctor Ros debe investigar el asesinato del anciano Marqués de la Entrada, supuestamente envenenado. Este caso afectará muy de cerca al detective cuando Lucía, la joven y bella esposa del marqués y amiga íntima de su mujer, se convierte en la principal sospechosa.

A caballo entre el Madrid decimonónico y la Córdoba milenaria, Víctor Ros se ve involucrado en dos casos inexplicables cuya resolución será apasionante.

 

"Los cuatro jugadores parecían ensimismados en la partida de tute, aunque uno de ellos miraba de vez en cuando hacia el fondo del local, donde un misterioso desconocido bebía un cafe con leche a pequeños tragos sin quitarles la vista de encima. La Fonda del Rulo, situada en el callejón de San Ginés, en pleno centro de Toledo, estaba hasta los topes. Eran muchos los parroquianos allí reunidos huyendo del frío de la noche castellana.
-Ese petimetre no nos quita ojo -dijo uno de los jugadores.
-No hagas caso —contestó el más joven de los cuatro, un hombre moreno, de estatura media, bien formado y de rostro agraciado.
La camarera se acercó a traer otra jarra de vino haciendo monerías y lanzando miradas ardientes al joven bien parecido. El desconocido no perdía detalle. Iba bien vestido y se notaba que venía de la ciudad. Vestía un elegante traje de color gris con una discreta corbata azul marino. En la mesa descansaban guantes, bombín y un llamativo bastón. El abrigo negro que había colgado en el perchero era de calidad, sin duda. Un hombre de posibles, pensaron los parroquianos.

-Perdón, ¿es usted Teodoro Garriga? -preguntó el desconocido refiriéndose al joven que jugaba al tute. Se había acercado a ellos sigilosamente.
-¿Quién quiere saberlo? -repuso muy chulesco el interpelado.

– Victor Ros, inspector de policía, Brigada Metropolitana — dijo el detective al tiempo que mostraba su placa–. Acompáñeme a mi mesa por favor.

Todos quedaron en silencio. Teodoro arrojó sus cartas hacia un lado, como asqueado, a la que decía: — Ahora vuelvo."

El caso de la viuda negra /  Jerónimo Tristante — Maeva Ediciones

Título disponible en Biblioteca NO Técnica (82N TRI cas)

Victor Ros en Wikipedia

 

#Hoyleemos: “Suite francesa” de Irène Némirovski

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Imbuida de un claro componente autobiográfico, Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de  incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie. Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino: ricos burgueses angustiados, amantes abandonadas, ancianos olvidados en el viaje, los bombardeos sobre la población indefensa, las artimañas para conseguir agua, comida y gasolina. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época. La presencia de los invasores despertará odios, pero también historias de amor clandestinas y públicas muestras de colaboracionismo. Concebida como una composición en cinco partes -de las cuales la autora sólo alcanzó a escribir dos- Suite francesa combina un retrato intimista de la burguesía ilustrada con una visión implacable de la sociedad francesa durante la ocupación.

 

"Caliente, pensaban los parisinos. El aire de primavera. Era la noche en guerra, la alerta. Pero la noche pasaría, la guerra estaba lejos. Los que no dormían, los enfermos encogidos en sus camas, las madres con hijos en el frente, las enamoradas con ojos ajados por las lágrimas, oían el primer jadeo de la sirena. Aún no era más que una honda exhalación, similar al suspiro que sale de un pecho oprimido. En unos instantes, todo el cielo se llenaría de clamores. Llegaban de muy lejos, de los confines del horizonte, sin prisa, se diría. Los que dormían soñaban con el mar que empuja ante sí sus olas y guijarros, con la tormenta que sacude el bosque en marzo, con un rebaño de bueyes que corre pesadamente haciendo temblar la tierra, hasta que al fin el sueño cedía y, abriendo apenas los ojos, murmuraban: «¿Es la alarma?»

Más nerviosas, más vivaces, las mujeres ya estaban en pie. Algunas, tras cerrar ventanas y postigos, volvían a acostarse. El día anterior, lunes 3 de junio, por primera vez desde el comienzo de la guerra habían caído bombas sobre París. Sin embargo, la gente seguía tranquila. Las noticias eran malas, pero no se las creían. Tampoco se habrían creído el anuncio de una victoria. «No entendemos nada», decían. Las madres vestían a los niños a la luz de una linterna, alzando en vilo los pesados y tibios cuerpecillos: «Ven, no tengas miedo, no llores.» Es la alerta."

 

Suite francesa/ Irène Némirovski — Ed. Salamandra

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