#Hoyleemos: “De ratones y hombres” de John Steinbeck

De ratones y hombres

 

La historia de Lennie y George, dos braceros al borde de la indigencia, es una denuncia implacable de las condiciones de vida en el campo californiano, pero es también un conmovedor canto a la amistad y sobre todo una novela intensa, con unos diálogos ejemplares y perfectamente construida, de la que nigún lector podrá olvidar nunca el desenlace.

Escritor que destaca en la observación de la realidad cotidiana, John Steinbeck (1902-1968) alcanzó una indiscutible grandeza en la creación de personajes sencillos. Ello se manifiesta en novelas como De ratones y hombres (llevada al cine por Gary Sinise), Las praderas del cielo, Las uvas de la ira, Al este del Edén y La perla. En 1962 recibió el Premio Nobel de Literatura.

 

"El atardecer de un día cálido puso en movimiento una leve brisa entre las hojas. La sombra trepó por las colinas hacia la cumbre. Sobre la orilla de arena, los conejos estaban sentados, quietoscomo grises piedras esculpidas. Y de pronto, desde la carretera estatal llegó el sonido de pasos sobre frágiles hojas de sicomoro. Los conejos corrieron a ocultarse sin ruido. Una zancuda garza se remontó trabajosamente en el aire y aleteó aguas abajo. Por un momento el lugar permaneció inanimado, y luego dos hombres emergieron del sendero y entraron en el espacio abierto situado junto a la laguna. Habían caminado en fila por el sendero, e incluso en el claro uno quedó atrás del otro. Los dos vestían pantalones de estameña y chaquetas del mismo género con botones de bronce. Los dos usaban sombreros negros, carentes de forma, y los dos llevaban prietos hatillos envueltos en mantas y echados al hombro. El primer hombre era pequeño y rápido, moreno de cara, de ojos inquietos y facciones agudas, fuertes. Todos los miembros de su cuerpo estaban definidos: manos pequeñas y fuertes, brazos delgados, nariz fina y huesuda. Detrás de él marchaba su opuesto: un hombre enorme, de cara sin forma, grandes ojos pálidos y amplios hombros curvados; caminaba pesadamente, arrastrando un poco los pies como un oso arrastra las patas. No se balanceaban sus brazos a los lados, sino que pendían sueltos…"

 

De ratones y hombres / John Steinbeck – Ed. edhasa

"De ratones y hombres" en Wikipedia

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