Archivo por días: 28 octubre, 2009

Libros: “Abierto toda la noche” de David Trueba

abierto toda la noche

 

“Pasó un día antes de que recibieran la esperada llamada de Felisín, desde Francia. Nicole y él se habían instalado en casa de los padres de ella, una gente encantadora, había dicho y la madre creyó entender un reproche en las palabras de su hijo. Le notaba la voz triste y apenas charlaron cinco minutos antes de despedirse. Llamaba desde la cabina de un bar y el volumen de la música les dificultaba entenderse. Felisín prometió que no se quedaría mucho allí y que pronto regresaría con su familia, más que nada por sus obligaciones en el trabajo. La madre colgó en cierta medida aliviada tras oír de nuevo la voz lejana de su hijo.

Sin embargo su hijo no se hallaba demasiado lejos. Había buscado refugio en casa de su amigo Alberto Alegre, siempre dispuesto a ofrecer su hospitalidad. Tras pasar la noche en el sofá había terminado por contarle a su amigo toda la verdad. Se sentía humillado y no pensaba confesar ante su familia. No se encontraba con fuerzas para continuar con su trabajo, así que Alegre le escribiría las críticas de cine y las enviaría al periódico en su lugar, evitando que Nicole volviera a ser causa de despido.

Alberto logró convencerle para que llamara a su familia y los tranquilizara. Felisín puso un disco de Charles Trénet para crear un ambiente francés de fondo y se atrevió a mentir a su madre. Tras colgar, deprimido, quitó el disco y lo rompió en dos. Del mismo modo arremetió contra la colección de vinilos que extraía de sus fundas y partía contra su muslo. Su amigo alcanzó a detenerle cuando se precipitaba furioso contra el ordenado estante de bandas sonoras.

El fracaso amoroso en el hombre provoca estados tragicómicos. Quien evita los clásicos remedios -alcohol, drogas, prostitución- se sumerge en un complicado estado depresivo. La gran crisis de la vanidad conduce a un bajón absoluto de defensas y a una irremontable tendencia a la molicie. He visto a hombres pasar semanas sin abandonar de hecho su cama en un intendo de dormir para olvidar. He visto a hombres marcar todos los números femeninos de su agenda de teléfonos buscando ligar para olvidar. He visto a hombres volcarse en la literatura y la redacción de cartas como si escribir ayudara a olvidar. He visto a hombres gritar un nombre de mujer por la ventanilla de un coche a toda velocidad resueltos a vocear para olvidar. Todo ello en una lucha sin cuartel, y perdida de antemano, por evitar la gran derrota de su ego.  Los hombres utilizan a las mujeres para enamorarse de sí mismos por persona interpuesta…”

Abierto toda la noche/ David Trueba — Ed. Anagrama